La Construcción de la II República: Reformas Políticas y Sociales (1931-1933)

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La Proclamación de la II República y sus Primeras Etapas (1931-1933)

Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 resultaron en la proclamación de la II República Española. Tras conocer los resultados, Alfonso XIII suspendió su poder y se exilió. Aunque la República fue recibida con gran esperanza popular, fue inmediatamente rechazada por las élites tradicionales y parte del Ejército, quienes temían la pérdida de sus privilegios históricos.

La II República (1931-1936) atravesó diversas etapas políticas. Las dos primeras fases cruciales fueron el Gobierno Provisional y el Bienio Reformista.

El Gobierno Provisional (Abril - Diciembre de 1931)

La primera etapa fue el Gobierno Provisional (abril-diciembre de 1931), presidido por Niceto Alcalá Zamora, e integrado por ministros de centroizquierda. Este gobierno convocó elecciones a Cortes Constituyentes.

La Constitución de 1931

La Constitución de 1931 fue aprobada en diciembre, caracterizándose por su carácter profundamente democrático y progresista. Sus puntos clave fueron:

  • Una amplia declaración de derechos y libertades.
  • Inclusión, por primera vez en España, del sufragio femenino.
  • Establecimiento de la separación de Iglesia y Estado y la no confesionalidad del Estado.
  • Regulación del matrimonio civil y el divorcio.
  • Reconocimiento de la autonomía para las regiones.
  • División de poderes con un parlamento unicameral.
  • Posibilidad de expropiación forzosa por utilidad social.

El Bienio Reformista (Diciembre de 1931 - Noviembre de 1933)

En la segunda etapa, conocida como el Bienio Reformista, Niceto Alcalá Zamora fue elegido presidente de la República, y Manuel Azaña asumió la presidencia del Gobierno. Este periodo se centró en implementar un ambicioso programa de reformas estructurales:

Reformas Clave del Bienio Azañista

  1. Reforma Educativa

    Se promovió la educación laica, con un aumento del presupuesto en un 50%. Se crearon nuevos centros, se renovaron los planes de estudios y se mejoró la preparación de los maestros, destacando las Misiones Pedagógicas.

  2. Reforma Militar

    Azaña buscó profesionalizar y democratizar el Ejército, asegurando su obediencia al poder civil. Para ello, se dictó la Ley de Retiro de la Oficialidad (buscando reducir la “macrocefalia”), ofreciendo a jefes y oficiales la jubilación anticipada voluntaria con paga íntegra. También se racionalizaron los ascensos. Sin embargo, esta reforma fue mal recibida por los sectores africanistas y no logró sus objetivos plenamente.

  3. Reformas Laborales

    Impulsadas por Largo Caballero, estas reformas buscaban mejorar las condiciones de vida y trabajo de los obreros, estableciendo, por ejemplo, la jornada laboral de ocho horas. Paradójicamente, fueron mal acogidas tanto por los empresarios como por los sectores más radicales del movimiento obrero. Las huelgas y desórdenes fueron constantes tanto en las fábricas como en el campo.

  4. Reforma Agraria

    Este fue el proyecto más ambicioso y controvertido. La Ley de Reforma Agraria buscaba la expropiación de latifundios y el asentamiento del campesinado para redistribuir las tierras. No obstante, su aplicación fue extremadamente lenta y limitada, generando un doble descontento: entre los jornaleros que esperaban tierras y entre los propietarios expropiados.

  5. Estatutos de Autonomía

    Se avanzó en la descentralización territorial. Cataluña obtuvo su Estatuto en 1932, lo que supuso la creación de la Generalitat (gobierno autónomo catalán), siendo Francesc Macià su primer presidente. El País Vasco conseguiría su estatuto más tarde, durante la Guerra Civil.

  6. La Cuestión Religiosa

    Se limitó drásticamente la influencia de la Iglesia, tal como se plasmó en la Constitución (no confesionalidad del Estado, supresión del presupuesto al clero, divorcio y matrimonio civil). Además, se expulsó a la Compañía de Jesús (jesuitas) y se nacionalizaron sus bienes. El problema religioso creó una fuerte tensión entre el régimen republicano y la Iglesia, marcada por el anticlericalismo y la violencia.

Fin del Bienio Reformista

Al margen de los problemas derivados de las reformas internas, los efectos de la crisis económica mundial de 1929 empeoraron el paro y contribuyeron al descenso de la popularidad del gobierno.

En 1933, Azaña dimitió, disolvió las Cortes y convocó nuevas elecciones, que fueron ganadas por fuerzas de derecha, iniciando así la etapa del Bienio Conservador.

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