Construcción del Espacio Escénico: De la Ilusión a la Realidad en la Dramaturgia

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El Espacio Real y el Espacio Soñado: La Puesta en Escena

El espacio dramático o espacio de la acción es el lugar de ficción donde se desarrolla la fábula. Este espacio viene claramente delimitado en la obra por las prolongadas acotaciones del autor, pero también por las didascalias (o intervenciones de los personajes que se refieren a él).

En la obra no hay ninguna alusión topográfica. La obra cumple la “Regla de las Tres Unidades”, regla aristotélica de verosimilitud para que la “fábula” teatral sea creíble y aleccionadora para los espectadores. En cuanto a la “unidad de lugar”, que es lo que ahora nos ocupa, toda la historia transcurre en un mismo espacio, a pesar de que ese único espacio se vaya transformando ante los ojos de los espectadores en dos espacios superpuestos:

  • La habitación de una Fundación, desde el punto de vista de Tomás.
  • La celda de una prisión en un país desconocido, desde la perspectiva de sus compañeros.

El espacio dramático se configura en La Fundación con el efecto de inmersión: el espectador lo ve desde el punto de vista de Tomás, adopta su mirada enajenada, como si estuviera dentro de su cabeza. La evolución de su enfermedad hace que este espacio aparezca de dos maneras, desdoblado en dos escenarios:

  1. Lo que ve Tomás al principio (el espejismo de la habitación de la Fundación).
  2. Lo que ven los demás presos (la realidad de la cárcel), que es lo que acabará por ver también Tomás y con él, el espectador.

Por lo tanto, el espacio escénico se va transformando: Buero plantea cómo esa visión del oasis se va desmoronando y cómo surge la visión verdadera, la de los demás presos, de manera que ambas se presenten de forma real ante el espectador.

Transformación Escenográfica y Elementos de la Puesta en Escena

Al principio de la obra, los espectadores vemos el escenario tal y como lo percibe Tomás en su imaginación. El espacio escenográfico o escenografía (los objetos y su situación en escena, la decoración, que aparece detallada tanto en las acotaciones como en las didascalias) va variando a la par que la percepción de Tomás, de lo ficticio a lo real, para que luego vuelva a empezar con una Fundación para futuros presos, entre ellos, los ya avisados espectadores.

Mobiliario y Vestuario

En cuanto al mobiliario, los elementos reales de la prisión son los mínimos para que exista espacio (petates, retrete, etc.) y van apareciendo a medida que despierta la consciencia de Tomás. Simultáneamente, van desapareciendo los elementos imaginarios, que forman parte del adorno y comodidades:

  • Sillones y camas.
  • Mesa, tabaco, vajilla.
  • Libros de arte, frigorífico, lámparas, teléfono.
  • Ventanal y cortina del baño.

Junto al mobiliario está el vestuario, que cambia de color y de forma completamente en el caso de los camareros/carceleros (bajo su “máscara” de camarero, aparecerá la del carcelero).

Iluminación y Música: Elementos Simbólicos

También la iluminación juega un papel importante en la configuración del espacio: la luz cambia a medida que los otros elementos escenográficos se transforman. De la claridad soleada inicial de la Fundación (“irisada”), pasamos a una luz “cruda y agria” a medida que aparecen elementos de la realidad (cuadro I de la Parte segunda), que se convertirá en la oscuridad del anochecer.

La música con que se inicia y se cierra la obra (“Pastoral de la Obertura de Guillermo Tell” de Rossini) no solo tiene una finalidad de acompañamiento acústico, sino también es simbólica.

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