La Constitución Española de 1978: Consenso, Estructura y Transición Democrática
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La Constitución Española de 1978: Pilar de la Democracia
Características Fundamentales de la Carta Magna
Entre las características de la Constitución de 1978, destacadas en el documento 2, se encuentran:
- El consenso: Resultado del acuerdo entre los diversos partidos políticos con proyectos distintos e incluso antagónicos.
- Su extensión: Es la más larga de todas las Constituciones españolas.
- Su carácter progresista y democrático: Debido a su contenido y a los mecanismos establecidos para la participación popular.
Estructura de la Constitución
Posee una estructura tradicional, organizada en dos partes bien diferenciadas:
1. Parte Dogmática
Recoge los grandes principios y definiciones que deben inspirar el desarrollo de la sociedad y del Estado, así como el conjunto de derechos fundamentales de la persona. Una parte de esta se encuentra en el documento anterior.
2. Parte Orgánica
Recoge la organización del Estado, establece la división de sus poderes, la organización territorial y el proceso de su reforma.
Principios Constitucionales Destacados
Entre los principios más destacados de esta Constitución cabe señalar:
- Definición del Estado: España se define como un Estado social y democrático de Derecho (art. 1 del documento), lo que implica que todos los individuos y organismos, tanto públicos como privados, deben actuar conforme a la Constitución y al ordenamiento jurídico.
- Forma Política: La forma política del Estado español es la monarquía parlamentaria (art. 1.3).
- Modelo Territorial: España es un Estado unitario que reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y de las regiones que lo integran, originando el Estado de las Autonomías, desarrollado en el Título VIII.
- Lenguas Oficiales: El castellano y las demás lenguas españolas son idiomas oficiales en cada una de las Comunidades Autónomas.
Primeros Años y Desafíos del Gobierno Constitucional (1979-1982)
Las Elecciones de 1979 y el Gobierno de Suárez
Una vez promulgada la Constitución y disueltas las Cortes, en marzo de 1979 se celebraron elecciones. La UCD obtuvo la mayoría, seguida de cerca por el PSOE. El resto de escaños se repartió entre partidos como el PCE y Coalición Democrática (AP) con menos votos, y otros como CiU, PNV, etc.
No obstante, el gobierno de Adolfo Suárez comenzó a debilitarse debido a:
- La crisis económica, que no había mejorado a pesar de las medidas adoptadas, y el enfriamiento de sus relaciones con el Rey.
- El auge del PSOE en las elecciones municipales, que demostraba la decadencia de la UCD, lo que motivó críticas internas contra el presidente.
Las mayores dificultades de la UCD residían en su origen: una coalición de partidos que no logró superar las diferencias entre las corrientes ideológicas (socialdemócratas, liberales, democristianos...) ni los personalismos. Inicialmente, la figura de Adolfo Suárez sostuvo el liderazgo, pero las tensiones internas acabaron por atomizarla hasta su desaparición pocos años más tarde (1983).
La Moción de Censura y la Dimisión de Suárez
El principal partido de la oposición, el PSOE, dirigido por su secretario general, Felipe González, presentó (mayo 1980) una moción de censura contra Suárez. Aunque no prosperó por falta de apoyos, significó:
- El fin de la etapa de la política de consenso.
- Una seria erosión de la figura del presidente del Gobierno.
- El potenciamiento de la figura del jefe de la oposición.
Ante el reconocimiento de sus propias limitaciones y el temor de que la disputa por su liderazgo tuviera consecuencias negativas para la democracia, Suárez presentó su dimisión el 29 de enero de 1981. Su gestión, con la perspectiva del tiempo, se valora como altamente positiva para el proceso de democratización española.
El Intento de Golpe de Estado del 23-F
Leopoldo Calvo Sotelo, ministro con Suárez, lo sustituyó en la presidencia del Gobierno. Al no contar la UCD con mayoría absoluta, no fue elegido en la primera votación. Cuando, el 23 de febrero de 1981, se celebraba la segunda vuelta, tuvo lugar el más grave problema de la nueva democracia española: el intento de golpe de Estado del 23-F.
El teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero (quien ya había participado en la abortada Operación Galaxia de noviembre de 1978), junto con unos cuatrocientos guardias civiles, asaltó el Congreso pistola en mano, entró en el hemiciclo de las Cortes y mantuvo como rehenes al Gobierno y a los parlamentarios. Siguiendo el plan previsto, el capitán general Miláns del Bosch sacó los tanques a las calles en Valencia y declaró el estado de excepción, pero no logró que el resto de los jefes del ejército de las restantes regiones militares secundaran el golpe.
El Papel Clave del Rey
La actuación del Rey fue crucial en la resolución del conflicto:
- Se puso en contacto telefónico con los jefes militares explicando su posición y exigiendo su lealtad.
- Convocó la Junta de Jefes de Estado Mayor.
- Grabó un mensaje que se emitió por televisión en la madrugada del día 24.
Tras el mensaje del Rey, la situación quedó controlada. Los tanques en Valencia regresaron a los cuarteles y Tejero se rindió.
Legislatura de Calvo Sotelo y el Camino a las Elecciones de 1982
La actividad legislativa de Calvo Sotelo fue intensa, aprobándose diversas Leyes orgánicas, entre las que destacaron:
- La Ley de divorcio.
- La Ley del Defensor del Pueblo.
- Varios Estatutos de Autonomía.
Entrada en la OTAN
En junio de 1982, Calvo Sotelo tomó la medida más polémica de su mandato: la incorporación de España a la OTAN. La oposición, especialmente el PSOE, utilizó este hecho como eje central de su campaña de acoso al Gobierno.
Ante el incremento de la oposición, las dificultades internas de la UCD y la falta de soluciones adecuadas para los problemas económicos, Calvo Sotelo disolvió las Cortes y convocó elecciones para octubre de 1982. Fueron las elecciones del cambio, en las que el PSOE obtuvo el triunfo (48%); la UCD se redujo drásticamente (del 35% al 7%) y también perdió votos el PC, mientras se mantenían los partidos nacionalistas PNV y CiU, tal como se observa en el documento 3.