Constitución de 1845 (España): contexto, ideas principales y legado político
Constitución de 1845
Contexto y reformas
Esta Constitución fue desarrollada durante la Década Moderada (1844–1854), cuyas medidas dejaron una impronta en la administración pública (apareció el concurso de méritos para evitar la figura del cesante) al tiempo que lanzó el proceso de centralización y uniformización del Estado liberal: reformas fiscales (como la de Mon y Santillán), judiciales (Código Penal y Civil), educativas (Ley Pidal de 1845), de control de la administración municipal (creación de la figura del Gobernador Civil, elección de alcalde en municipios de más de 2.000 habitantes), seguridad ciudadana (creación de la Guardia Civil en 1845), etc.
Vigencia e influencia
La pervivencia de esta Constitución, vigente de 1845 a 1869 (salvo el paréntesis 1854–1856, cuando estuvo en suspenso), se prolongó en su influencia sobre la de 1875, pues los principios moderados se mantuvieron durante la Restauración.
2. Ideas principales y secundarias
La idea principal de esta Constitución fue dotar al Estado de un marco legislativo adecuado para el desarrollo de los principios liberales, interpretados desde una visión conservadora del partido en el poder (Partido Moderado), cuyos planteamientos se pueden resumir en la expresión «sin orden no hay libertad».
Respecto a las ideas secundarias, hemos de indicar lo siguiente:
- Se creó una Constitución bajo una Monarquía constitucional que comparte la soberanía (el poder) con las Cortes (preámbulo y art. 12); aunque se hacía partícipe a todos los españoles de la obligación en la defensa del Estado liberal (art. 6), siendo esta una posible reminiscencia de anteriores constituciones (idea del ciudadano en armas).
- La Constitución estableció una igualdad de criterios legales para todos los españoles (art. 4).
- La organización de los poderes Legislativo (art. 13) y Ejecutivo estuvo muy restringida, ya que ambos poderes estaban fuertemente controlados por la Monarquía (arts. 14, 17 y 45). La elección de los representantes quedó en manos de las Juntas Electorales (art. 20), lo que supuso un sufragio muy restringido.
- Finalmente, son reseñables las relaciones Iglesia-Estado, marcadas por un Estado confesional y comprometido a proteger el culto católico (art. 11). Probablemente fue en compensación por la acción desamortizadora de Mendizábal (1836) y para conseguir la aprobación del propio régimen liberal.
Legado
La Constitución de 1845 consolidó elementos clave del liberalismo moderado en España: centralización administrativa, control monárquico sobre los poderes del Estado, restricción del sufragio y protección del catolicismo como religión del Estado. Estas características influyeron en el marco político durante la Restauración y en la evolución institucional del siglo XIX.
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