La Constitución de 1837 y la Regencia de Espartero: Claves del Liberalismo Español

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La Constitución de 1837: Un Marco de Consenso en Tiempos de Conflicto

Tras el motín de la Granja, el gobierno progresista de Calatrava decidió convocar Cortes Extraordinarias con el objetivo de reformar la Constitución de 1812. Sin embargo, estas Cortes se transformaron en Cortes Constituyentes y elaboraron una nueva constitución, la segunda de la historia de España, aprobada el 18 de junio de 1837.

Este texto constitucional no resultó tan progresista como se podría haber esperado, debido a la mayoría moderada en las Cortes. El objetivo principal era crear un marco legal aceptable tanto para moderados como para progresistas, ante el peligro común que representaba el carlismo. La aprobación de la Constitución coincidió con la Expedición Real, en la que las tropas carlistas, con el pretendiente al frente, se habían puesto en marcha hacia Madrid.

Características de la Constitución de 1837:

Aspectos Moderados:

  • Cortes Bicamerales: Se establece un Senado y un Congreso de los Diputados, si bien el Senado no posee un carácter aristocrático.
  • Refuerzo del Poder de la Corona: Se potencia la figura del monarca, estableciendo una soberanía compartida entre el rey y las Cortes.
  • Derechos del Monarca: Se recoge el derecho del rey a vetar leyes y a disolver las Cortes.
  • Nombramientos Reales: El rey tiene la facultad de nombrar senadores (entre una terna presentada por las provincias) y de designar al Gobierno.

Aspectos Progresistas:

  • Sufragio Censitario Ampliado: Aunque se mantiene el sufragio censitario, este se amplía, abarcando al 22% de la población, un avance respecto a la Constitución de 1812.
  • Soberanía Nacional Reconocida: Se reafirma la Soberanía Nacional.
  • Autoconvocatoria de Cortes: Las Cortes tienen la capacidad de autoconvocarse si el rey no lo hace previamente.
  • Libertad de Imprenta: Se reconocen derechos fundamentales como la libertad de imprenta.
  • Milicia Nacional: Se reconoce la Milicia Nacional, un cuerpo de ciudadanos voluntarios dependientes de los ayuntamientos. Estos se convirtieron en centros de poder local, al margen del poder central, y focos de posibles pronunciamientos.
  • Elección de Ayuntamientos: Los ayuntamientos eran elegidos directamente por los vecinos, sin intervención del poder central.

La Regencia de Espartero (1840-1843): Autoritarismo y División Progresista

Baldomero Espartero, un militar de origen humilde que alcanzó gran popularidad por su participación en la Guerra Carlista, gobernó España durante tres años de forma autoritaria y dictatorial. Su excesivo poder personal le llevó a aislarse de los grupos progresistas, contando únicamente con el apoyo de un círculo de militares afines.

División del Progresismo:

Durante este periodo, el partido progresista se fracturó en diversas corrientes:

  • Esparteristas: Partidarios del poder militar y de Espartero.
  • Progresistas Puros o Legales: Defensores del estricto cumplimiento de la Constitución y de la dirección civil del progresismo.
  • Radicales: Abogaban por una mayor democratización y un acercamiento a las clases populares.

Esta división interna debilitó significativamente al progresismo y abrió el camino a los primeros grupos demócratas (partidarios del sufragio universal) y republicanos.

Conflictos y Caída de Espartero:

La regencia de Espartero estuvo marcada por la represión de pronunciamientos moderados, como el fusilamiento de Diego de León. Un evento de especial relevancia fue la insurrección de Barcelona en noviembre de 1842, cuyo detonante fue la política librecambista de Espartero, que perjudicaba a la industria catalana al permitir la libre entrada de productos británicos.

En 1843, unas nuevas elecciones dejaron a Espartero sin apoyos, propiciando la formación de una coalición antiesparterista que incluía tanto a moderados como a progresistas. Finalmente, Espartero cayó del poder en julio de 1843 tras un pronunciamiento liderado por el moderado Narváez, acompañado de insurrecciones ciudadanas. La derrota de las tropas esparteristas en Torrejón de Ardoz obligó al regente a exiliarse en Inglaterra.

Ante el temor de una nueva regencia y la incapacidad de los diputados para acordar una solución, se adelantó la mayoría de edad de la princesa Isabel. Isabel II juró su cargo como reina el 8 de noviembre de 1843, dando inicio a una nueva etapa en la historia de España.

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