Consecuencias de la Independencia Americana, Guerras Carlistas y la Primera República Española

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Consecuencias de la Independencia Americana y Conflictos en España del Siglo XIX

Las Consecuencias del Proceso de Independencia Americana

Las nuevas repúblicas americanas surgieron con serios problemas. Los intereses de los caudillos locales impidieron la creación de una América unida, lo que llevó a su fragmentación en múltiples repúblicas. Además, se consolidó el poder de los jefes militares y la constante intromisión del ejército en la vida política. Los criollos se establecieron como la élite dirigente, marginando a la gran mayoría de la población india, negra o pobre, lo que provocó numerosos problemas sociales. El antiguo colonialismo español fue reemplazado por un nuevo colonialismo de tipo económico ejercido por Gran Bretaña y Estados Unidos (neocolonialismo).

La Primera Guerra Carlista

Tras la muerte de Fernando VII y el inicio de la regencia de María Cristina (1833-1840), se produjo un enfrentamiento entre los partidarios de los derechos dinásticos de su hermano Don Carlos (absolutistas o carlistas) y los partidarios de su hija Isabel (liberales o isabelinos). Los carlistas (nobleza rural, clero y campesinos del Norte) defendían el Antiguo Régimen: monarquía absoluta, fueros del País Vasco y Navarra, preeminencia social de la Iglesia y propiedades amortizadas. Los liberales, apoyados por la burguesía, las clases populares urbanas y el campesinado del centro y sur, defendían un cambio de régimen basado en las ideas liberales: monarquía constitucional, abolición de los fueros y desamortización.

La guerra se prolongó entre 1833 y 1840. Los focos carlistas más importantes fueron el País Vasco, Navarra, Cataluña, Aragón y Valencia. Finalmente, el ejército liberal venció al carlismo. El Convenio de Vergara (1839) puso fin a la Primera Guerra Carlista, pero el carlismo se mantuvo vivo durante el siglo XIX y parte del siglo XX.

La Década Moderada

En este período se consolidó el liberalismo en España, con un carácter conservador y centralista. Se impuso el sufragio censitario, un gran intervencionismo de la Corona en política y la limitación de libertades. Los gobiernos del Partido Moderado se apoyaron en la nobleza, la Iglesia y la burguesía conservadora. Estos grupos querían mantener su predominio social y alejar del poder a los grupos progresistas y populares.

En este período se promulgó la Constitución de 1845, que establecía un sufragio muy restringido y la "soberanía compartida" entre las Cortes y la reina. Además, se firmó un Concordato con la Santa Sede (1851), que configuraba un Estado confesional. Se creó la Guardia Civil (1844) para mantener el orden en el medio rural y se elaboró un Código Penal (1851).

La Primera República (1873-74)

Tras la abdicación de Amadeo, las Cortes proclamaron la República. Este régimen fue recibido con gran entusiasmo por las clases populares. Los republicanos tenían un amplio programa de reformas sociales y pretendieron organizar el Estado de forma federal, repartiendo las competencias legislativas entre el gobierno federal, las repúblicas federadas (15) y los municipios.

Sin embargo, la República tuvo que enfrentarse a numerosos problemas: guerra carlista y cubana, divisiones entre los republicanos, oposición de los monárquicos y el problema cantonal. En enero de 1874, un golpe de Estado protagonizado por el general Pavía disolvió las Cortes y puso fin a la experiencia republicana.

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