La Conquista Romana y Cartaginesa de la Península Ibérica: Orígenes del Imperialismo Púnico y Romano
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La Conquista de la Península Ibérica: La Acción del Imperialismo Cartaginés y Romano
Las fuentes sobre la conquista de los pueblos prerromanos de la Península son clásicas, por lo que la conquista se narra desde el punto de vista de los conquistadores. Este proceso de conquista se inició a partir del siglo III a. C. y estuvo íntimamente ligado a los acontecimientos del Mediterráneo en general y, especialmente, del Mediterráneo Central. Hasta entonces, los contactos con la Península por parte de otros grupos del Mediterráneo se habían basado en el establecimiento de colonias, pero ahora se produce una entrada de tropas en el territorio dispuestas a controlarlo de forma eficaz.
El Control del Mediterráneo Central y Occidental: Roma y Cartago
A partir del siglo IV a. C., Roma comienza a ser una potencia emergente que procede a la conquista de Italia con un modelo de conquista fundamental para las demás expansiones que haría por todo el Mediterráneo. De esta manera, Roma fue integrando a los distintos pueblos en su área de influencia y estableció alianzas con otros colectivos itálicos, un modelo que se replicaría en el resto de sus conquistas.
Por su parte, Cartago se estaba consolidando como una potencia comercial y también territorial debido a su expansión por el territorio cercano. El choque de estas dos potencias se produjo en las tres Guerras Púnicas, siendo la Península Ibérica el marco de gran parte de la Segunda Guerra Púnica.
Fuentes Históricas del Conflicto
Las fuentes con las que contamos para este periodo son, a día de hoy, exclusivamente romanas, ya que, aunque ambas potencias generaron fuentes escritas, las cartaginesas fueron eliminadas y sustituidas por Roma. Además, contamos con las fuentes epigráficas y las arqueológicas.
Importancia Estratégica y Demográfica
Para ambas potencias, el control de la Península Ibérica, al igual que el de Sicilia y África, era fundamental para asegurar el dominio del Mediterráneo, sobre todo el Central. Sin embargo, Cartago partía con una inferioridad demográfica, lo que la obligó a recurrir a los mercenarios, pues no disponía de suficientes ciudadanos para la lucha. En cambio, Roma sí contaba con una gran población ciudadana dispuesta a combatir.
Aquel enfrentamiento fue un medio crucial para obtener nuevas riquezas para unas potencias que estaban en proceso de desarrollar sus sistemas:
- Agropecuarios
- De intercambios
- Artesanales
- Tributarios
Esto fue especialmente cierto para Roma. Ambas potencias tenían intereses en determinadas regiones y buscaban aprovecharse de sectores productivos específicos.
Para aquel enfrentamiento entre Roma y Cartago, las relaciones con otras comunidades, gestionadas a través de la diplomacia, fueron fundamentales.
La Península Ibérica: Escenario de Operaciones Cartaginesas tras la Primera Guerra Púnica (264-241 a. C.)
Cartago había intentado tomar Sicilia, pero Roma se lo impidió apoyando a los griegos de aquella isla. Esto desembocó en la Primera Guerra Púnica, donde Cartago:
- Perdió su hegemonía en Sicilia.
- Tuvo que pagar un impuesto a Roma.
- Sufrió una rebelión de mercenarios ante el impago de lo que se les debía por el combate.
- Vio cómo Roma conquistaba Cerdeña.
Tras la derrota, Cartago quedó recluida a sus dominios de África, aunque mantuvo influencia en las colonias del sur de la Península Ibérica y Baleares.