Conflicto Papal y Cisma de Occidente: Impacto en la Cristiandad Medieval
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La Pugna entre el Papa y el Poder Político: Un Periodo de Crisis para la Cristiandad
A comienzos del siglo XIV se inicia una nueva época para la Iglesia, que será un tiempo de crisis para la Cristiandad. En muchos ambientes se sentía la necesidad de una reforma de la Iglesia "en la cabeza y en sus miembros", pero faltaba la resuelta voluntad de acometerla. El factor desencadenante de la crisis fue el enfrentamiento entre los dos poderes supremos: el Pontificado y el Sacro Imperio Romano Germánico. Este llegó a tener prácticamente rodeados a los Estados Pontificios, y el conflicto dividió a Italia en dos bandos:
- Los güelfos: partidarios del Papa, como la familia Welf, súbditos de Barbarroja.
- Los gibelinos: defensores del Emperador.
Este conflicto se prolongó hasta que el poder imperial quedó eclipsado por la monarquía francesa. Las disputas entre Felipe IV "el Hermoso" y el Papa Bonifacio VIII tuvieron peores consecuencias. Bonifacio VIII fue humillado en Anagni (1303) y murió un mes más tarde. Finalizado el corto pontificado de Benedicto XI y tras un difícil cónclave, los cardenales eligieron papa a un prelado que no era cardenal y tomó el nombre de Clemente V (1305-1314), quien no quiso trasladarse a Italia por temor y decidió que su coronación tuviera lugar en Lyon. Nunca llegaría a Roma.
El Papado de Aviñón (1309-1377)
Durante más de 60 años, los papas residieron en Francia, a partir de 1309 en la ciudad de Aviñón. Los siete papas que se sucedieron fueron franceses. Por fin, pacificada Italia, Gregorio XI, a instancias de Santa Catalina de Siena, decidió abandonar Aviñón y se trasladó a Roma en 1377.
El Cisma de Occidente: La División de la Iglesia Católica
Cuando la situación parecía pacificada, surge el llamado Cisma de Occidente, que dividirá a la Iglesia Católica. A la muerte de Gregorio XI fue elegido papa el italiano Urbano VI (1378-1389). Pocos meses más tarde, la mayoría francesa del Colegio de Cardenales abandonó Roma y denunció como inválida la elección papal. Los cardenales franceses eligieron a un nuevo papa, Clemente VII, que estableció su sede en Aviñón. En ese momento había dos papas: el italiano Urbano VI y el francés Clemente VII. El Cisma se prolongó por largo tiempo, y las elecciones papales se sucedieron tanto en Roma como en Francia, a pesar del deseo de unidad del pueblo cristiano.
Intentos de Resolución y el Concilio de Constanza
En 1409, transcurridos 30 años, se celebró en Pisa un sínodo que depuso a los dos papas reinantes, que eran en Roma Gregorio XII y en Aviñón Benedicto XIII. Se nombró nuevo pontífice a Alejandro V, que no fue aceptado por los dos anteriores. El resultado fue la existencia de tres papas al frente de la Iglesia. Solo un concilio universal podría resolver la crisis.
En 1414 se convoca el Concilio Ecuménico de Constanza, donde se elige como papa a Martín V. Dos de los tres papas aceptaron este nombramiento; solo el papa de Aviñón, Benedicto XIII, el aragonés Pedro de Luna (conocido como el "Papa Luna"), se resistió a aceptar la decisión de este conflicto. Se refugió en el castillo de Peñíscola, donde murió abandonado por sus seguidores, incluso por su protector, el rey de Aragón.
La Arquitectura Gótica: Expresión de una Nueva Era
En los comienzos de la arquitectura gótica, tendrán un papel predominante las abadías de la reforma del Císter, que abogaba por una mayor espiritualidad y sobriedad decorativa frente a algunos excesos románicos. La arquitectura gótica más característica no responde solo a soluciones técnicas y estructurales, sino a una nueva configuración de la sociedad y de la vida religiosa. La fe se expresaba en sistemas lógicos y racionales que dejan su impronta en las catedrales. La característica gótica es una evolución de la románica.