La Conciencia Moral: Fundamentos, Tipos de Error y la Primacía del Valor Objetivo en la Ética
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Conciencia Moral y Sindéresis
La Conciencia Moral es el conocimiento de la moralidad de un acto por parte del sujeto que expresa juicios de valor. Actúa como un juez que aprecia la acción. Se refiere a la aplicación de la ley moral al acto concreto.
No debe confundirse con el conocimiento habitual de la ley moral o de sus principios más generales, que es la sindéresis. La conciencia es un conocimiento práctico y puntual, por lo que no se mantiene de forma constante. La sindéresis, en cambio, es un hábito. Aunque la conciencia es un acto, el hábito es el principio del acto, y por ello, la sindéresis colabora esencialmente en el acto de conciencia.
Los Tres Momentos del Acto de Conciencia
- Conciencia Antecedente (Antes del acto): Dictamina si el acto será o no honesto: impera, prohíbe o permite la acción.
- Conciencia Concomitante (Durante el acto): Indica si el sujeto está obrando bien o mal. Se concibe como un aspecto más pleno de la conciencia psicológica, en cuanto su objeto se presenta dotado de “valor”.
- Conciencia Consecuente (Después del acto): Muestra si la acción fue buena o mala: aprueba o reprueba la conducta realizada.
La Conciencia Errónea y la Imputabilidad Moral
La Conciencia Errónea surge cuando una mala elección está acompañada de una falsificación del intelecto. Esto ocurre porque no podemos elegir nada sin juzgar previamente que debe ser elegido, ya que la voluntad siempre concuerda con el último juicio práctico. Es una falsificación voluntaria que se deja o se hace mover por este juicio práctico.
La conciencia, por la cual se promulga la ley moral para cada uno y es aplicada al acto, puede ser errónea. Este error solo es excusa (eximente de culpa) si es invencible e inculpable. Esto sucede cuando el error no se refiere a algo que el sujeto debe saber ni procede de una negligencia; de lo contrario, el hombre peca.
Clasificación del Error de Conciencia
- Error Vencible: Es el error que el sujeto puede eliminar si busca la verdad, en cuanto sospeche que ignora algo. Caso contrario, es invencible.
- Error Culpable: Si procede de un mal uso de la libertad del mismo sujeto.
Sería una pésima conclusión pensar que el valor objetivo del acto tiene poca importancia y que solo debe atenderse a obrar “como se le ocurra”, según su conciencia. Menospreciar de ese modo el valor objetivo del acto habla de una voluntad no recta, dado que la voluntad, para ser buena, debe adherirse al mismo valor objetivo, sin quedarse clausurada en la subjetividad.
Cultivo y Dignidad de la Conciencia
Observaciones Prácticas
Los actos por ignorancia o error inculpable, aunque no sean imputables, pueden generar inclinaciones que inducen a cierta degradación u oscurecimiento de la razón práctica y afectiva de la conciencia.
La conciencia necesita ser cultivada con cuidado. Esto se logra por medio de la instrucción y la formación, enseñando los principios generales y particulares de la ética, y mediante el ejercicio y la práctica de la vida moral. Porque quien ama y cultiva la virtud se hace más hábil para discernir lo que debe o no debe hacer.
Dignidad y Verdad en la Conciencia Errónea
Sobre la conciencia errónea, se afirma que la conciencia, como juicio de un acto, no está exenta de la posibilidad del error. Muchas veces ocurre que la conciencia yerra por ignorancia invencible, sin que por ello pierda su dignidad. Algo que no se puede decir cuando el hombre no se preocupa de buscar la verdad y el bien.
El error de la conciencia puede ser fruto de una ignorancia de la que el sujeto no es consciente y de la que no puede salir por sí mismo. En el caso de que tal ignorancia no sea culpable, la conciencia no pierde su dignidad, porque ella no cesa de hablar en nombre de la verdad sobre el bien.
De cualquier modo, la dignidad de la conciencia deriva siempre de la verdad. En el caso de la conciencia recta, se trata de la verdad objetiva, y en el caso de la conciencia errónea, se trata de lo que el hombre, equivocándose, considera subjetivamente verdadero.
El mal cometido a causa de una ignorancia invencible o de un error de juicio no culpable puede no ser imputable a la persona que lo realiza, pero tampoco en este caso deja de ser un mal, un desorden con relación a la verdad sobre el bien. El bien no reconocido no contribuye al conocimiento moral de la persona que lo realiza, y por lo tanto, este acto no la perfecciona.