El Concepto Marxista del Hombre: Trabajo, Sociedad y la Crítica a la Ideología

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La Concepción Marxista del Ser Humano

El punto de partida es el problema del hombre. Para Marx, el hombre real es un ser material, dinámico y activo. El hombre es un ser natural; no es simplemente espíritu, sino materia viva. Para vivir, depende de ese mundo, con el que tiene que realizar un constante intercambio. Es un ser activo, y su dimensión práctica es más importante que la teórica.

El Hombre como Ser Material y Activo: La Centralidad del Trabajo

La actividad esencial y específica del hombre es el trabajo. El ser humano no se conforma con atrapar y consumir los objetos que le vienen dados por la naturaleza, sino que los transforma con su trabajo y produce así sus propios medios de vida. Es el trabajo el que hace posible su vida humana y lo que le distingue de los animales.

A través del trabajo, el hombre lleva a cabo una doble transformación:

1. Transformación de la Naturaleza Externa

  • La naturaleza queda ampliada por la acción del hombre sobre ella.
  • La misma naturaleza queda de algún modo “humanizada”.

2. Transformación de Sí Mismo (Autoproducción)

  • El hombre “autoproduce su vida”.
  • Mediante el acto de la producción, los “productores sacan de sí mismos cualidades nuevas”.

El Ser Social y Comunitario

El hombre es un ser esencialmente comunitario y social. El individuo no puede llevar una vida humana más que en relación con los demás hombres. El individuo es humano en la medida en que se apropia de las capacidades, formas de conducta, ideas, etc., producidas por quienes le han precedido o coexisten con él.

Marx dirá que el ser humano es en su realidad “el conjunto de las relaciones y situaciones sociales”.

Conciencia e Historicidad

Otro de los rasgos definitorios de la naturaleza humana es la consciencia. Cuando el hombre trabaja, funcionan al unísono su mano y su cerebro, y por eso el producto del trabajo humano es objetivación simultánea de habilidades físicas y capacidad intelectual.

La conciencia aparece así vinculada a las formas de producción con las que nace y se desarrolla y de las que reproduce los esquemas. La historicidad es también un rasgo esencial del hombre, que es para Marx, dialéctico, en el que la contradicción y la negación desempeñan un papel de primer orden.

Negaciones Históricas: Alienación e Ideología

En esta perspectiva hay que situar el tema de la alienación y la ideología. Ambas son formas históricas de negación humana que, sin embargo, dialécticamente exigirán su propia superación.

El Concepto de Ideología

En un sentido amplio, se llama ideología al conjunto de ideas y conocimientos vigentes en una sociedad o clase social determinada; es el sistema de ideas que esa sociedad o clase reconoce como verdaderas y que expresa su concepción de la realidad. En este sentido, la ideología es algo consustancial y necesario en la vida de los seres humanos.

Cuando la ideología expresa la relación del ser humano con su mundo y su existencia social e histórica, las ideas que reflejan esta relación pueden hacerlo de un modo adecuado y verdadero, o no.

La Ideología en Sentido Negativo (Marxista)

A ese conjunto de ideas que dan una imagen falseada de la realidad es a lo que Marx llama ideología. Para el marxismo, el concepto de ideología tiene un sentido primario y casi exclusivamente negativo.

Origen de la Ideología como Falsificación

Las ideologías nacen con la división del trabajo intelectual y manual y la existencia de la propiedad privada de los medios de producción. La clase social que está separada de la práctica social de la producción se dedica a elaborar «teorías sobre la realidad» que crean formas de conciencia.

Las relaciones socioeconómicas, por tanto, son la raíz de toda realidad humana, también de su modo de pensar. Las formas ideológicas de la conciencia tienen como función principal ocultar una situación de la existencia real.

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