El Compromiso Social en la Literatura: Perspectivas desde el Existencialismo y el Formalismo
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Literatura como compromiso literario y social
Esta fórmula crítica es típica de corrientes existencialistas combativas. Autores existencialistas como Camus, Sartre y Heidegger se preguntan por el sentido de la existencia del individuo. Si este está vivo, tiene que cambiar la realidad social; tiene que mejorarla. Nuestro estar en el mundo es estar preocupados por el mundo. Esto equivale a estar con los otros. Estar en el mundo es un hecho del compromiso existencial.
El pensamiento de Jean-Paul Sartre
Sartre escribe un ensayo fundamental, ¿Qué es la literatura? (1948), donde se plantea tres preguntas esenciales: qué, para qué y para quién escribir. Para Sartre, la poesía no es un signo; es decir, no apunta a la realidad, sino que es una imagen de la realidad. Es una palabra-cosa. Así pues, ¿puede el poeta comprometerse? Según su planteamiento inicial, no, porque no apunta a la realidad. Sin embargo, la poesía sí tiene valor de signo. Hablar es obrar. Con la poesía, la realidad es nombrada y se modifica; se le quita la intimidad. En la poesía, el placer estético solo es puro si viene por añadidura.
Para Sartre, el hombre es el revelador de las cosas. Por eso, escribir es “apelar al lector para que haga pasar a la existencia objetiva el desvelamiento que se emprendió por medio del lenguaje”. Se le pide al lector que actúe. Apelar a la realidad para que el lector se dé cuenta, asuma esa realidad y actúe. Se escribe para apelar al lector; es una obligación del escritor.
¿Para quién escribir?
- Se escribe para un lector concreto (aquellos de la misma sociedad).
- El escritor se dirige a su hermano de raza y clase; le invita a colaborar en la transformación del mundo.
- La literatura de hexis (placer, entretenimiento) ha de ser sustituida por la praxis (acción, compromiso social).
- El motivo de Sartre para excluir un lector universal es un sofismo: un conocimiento manipulado, aparentemente cierto pero, en realidad, falso; es decir, una falacia.
Literatura planificada o dirigida
- Los valores dirigidos son impuestos por el poder político. Ya en la antigua Grecia, Platón sostiene que la literatura tiene que ser planificada.
- En el pensamiento socrático, la poesía se estima propedéutica a la filosofía. Es un moralismo estético o pitagórico.
- La belleza se emplea como algo útil para acceder a la realidad.
Platón acepta este moralismo estético. En el Timeo, este afirma que todo lo que es bueno es bello. A través de la belleza se llega a la bondad. Sin embargo, el poeta no crea el poema recurriendo a un saber comparable con el del filósofo. El poeta lo crea en un estado de exaltación, de locura; por tanto, no va a ser objetivo. Con esto, empieza a gestarse un pensamiento de control respecto al de la filosofía.
El control de la poesía en la sociedad ideal
El poeta no se acerca bien a la realidad por su estado de exaltación, sino también porque imita la naturaleza que, a su vez, es una imitación. La poesía perturba la isonomía del alma humana. Por tanto, los poetas deben ser excluidos de la sociedad ideal. No obstante, en la sociedad debería haber algún himno. Conviene saber que, en materia de poesía, solo se deben admitir en la ciudad himnos a los dioses y encomios a los varones honestos. Si el poeta se aparta de esto, la sociedad se corrompe; sobreviene el placer y el dolor en lugar de la ley y el orden. Las Leyes de Platón admiten a los poetas bajo reglas estrictas, controlados por los poderes públicos. Este modelo guarda similitudes con la Rusia comunista.
Del Formalismo Ruso al Post-formalismo
El Formalismo Ruso duró poco más de diez años. Apareció en 1914. En 1924, León Trotski publica Literatura y Revolución, donde defiende que, si la literatura no sirve a la revolución, debe ser censurada. Esto afecta a Jakobson, quien debe huir de Rusia hacia Praga, donde funda el Estructuralismo Checo. La ideología de Trotski es muy parecida al pensamiento de Platón: a los poetas hay que tenerlos controlados.
La contribución de Mijaíl Bajtín
Más tarde, Bajtín introdujo el post-formalismo ruso. Temiendo represalias, criticó los textos estudiándolos de manera sutil. Es, posiblemente, el crítico más importante del siglo XX. Para conseguir esto, Bajtín buscó valores sociales dentro del texto. Así, pudo combinar lo sociológico y lo intratextual.
La polifonía y la heterología son valores fundamentales del texto: un conjunto de voces que forman la sociedad. También defiende la novelización de la literatura. Al mismo tiempo, afirma que la novela ha sufrido dos grandes cambios: hasta Dostoievski, en la novela predomina la monofonía (el narrador), y a partir de él, se desarrolla la novela polifónica (protagonismo de las voces de los personajes).