Composición y perspectiva en el Renacimiento: armonía, antropomorfismo y pensamiento matemático
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Concepto de la composición en el Renacimiento
Concepto de la composición en el Renacimiento: Alberti nos ofrece, en primer lugar, una explicación de qué es la composición arquitectónica, indicando que está formada por el concepto «parte» y el concepto «todo» y su relación. Este entendimiento de partes y todo está presente en Vitruvio como concepto de simetría, que resulta ser la base de un principio estético. Pero, para Alberti, la armonía del conjunto debe prevalecer sobre la atomización de las partes.
Del mundo teocéntrico al modelo antropocéntrico
El paso del mundo medieval, dominado por un pensamiento teocéntrico, al mundo moderno toma como modelos la realidad que nuestros ojos aprecian, situando al hombre como eje de la creación con la mayor corrección. Así pues, maestros como Leonardo da Vinci aconsejan a los pintores que tomen su propio cuerpo y lo midan, comprobando su proporción. Comienza a gestarse un pensamiento según el cual la belleza proviene de la imitación realista de la naturaleza. En la arquitectura, además, el patrón compositivo es el antropomórfico.
Antropomorfismo y axialidad
La elección de un eje dominante y central refleja ese antropomorfismo: se piensa desde la cabeza hasta los pies, y todo lo demás son miembros que se sitúan a ambos lados de manera simétrica. En términos arquitectónicos se puede observar, por ejemplo:
- Fachada principal: cuerpo de frente.
- Fachada trasera: parte posterior, secundaria.
Alberti establece una clara axialidad central con elementos antropomórficos fundamentales: la boca como puerta, la nariz como elemento que forma un voladizo y los ojos como ventanas del alma. El Renacimiento dio un gran salto respecto a la Edad Media al sustentar la producción artística sobre una base teórica, donde destaca la búsqueda intelectual de la belleza, más que la búsqueda sensorial o teológica.
Transformaciones en la pintura: luz, color y sfumato
En pintura, gracias a la madurez del sistema perceptivo, se irán diluyendo las líneas que delimitan las figuras, dando prioridad al juego de la luz y al uso del claro-oscuro para definir las profundidades. Lo cromático sustituirá a lo geométrico una vez que el control del sistema sea máximo. Así aparece el sfumato.
Espacio homogéneo y percepción
El espacio homogéneo es un espacio construido, es decir, no dado sino elaborado por nuestro intelecto. Por el contrario, en el espacio de la percepción no existe la homogeneidad, dado que depende de nosotros. Otra interesante aportación del Renacimiento es la preocupación por definir con claridad las zonas de luz y sombra.
Pensamiento matemático y el espacio como «cuántum continuo»
El desarrollo de la perspectiva fue la consecuencia directa de un emergente pensamiento racional y, aunque en la época no se hablaba explícitamente del concepto «espacio», lo cierto es que se estaba construyendo ese espacio unitario e infinito que existe independientemente de las cosas y que es anterior a ellas, como una especie de ilimitado pentagrama que organiza y facilita la comprensión de toda la pintura.
El hombre renacentista necesita de la medida y la proporción, principalmente por una herencia recibida, pero también por un deseo científico y racional de controlar, medir y poseer intelectualmente el medio en el que se encuentra. Esta necesidad de medición llevará a la elaboración de las cartas de Giacomo Jordano, base para los avances de Kepler.
En pintura esto se refleja en obras en las que aparecen figuras como Fra Luca Pacioli, y en la relación entre pintores y mecenas —por ejemplo, la presencia del conde de Montefeltro— que ponen de manifiesto el vínculo entre ciencia, matemática y pintura (en el texto original se menciona al pintor Jacobo Vassari y la aparición de Fra Luca Pacioli acompañado del conde de Montefeltro).