Columnas de opinión en el periodismo: características, tipos y evolución

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Resumen

El texto explica qué es la columna de opinión en el periodismo, su condición de texto literario breve de firma personal y periodicidad fija, y cómo ha evolucionado desde sus antecedentes en el siglo XVI hasta el columnismo en España. También distingue entre columnas analíticas y columnas personales, con sus rasgos, estilos y recursos.

Puntos clave

  • La columna de opinión es una colaboración fija de un colaborador externo, con periodicidad y ubicación estables, y se rige solo por la estructura que marque el autor.
  • Se considera la literatura dentro del periódico: importa tanto quién dice algo y cómo lo dice como el contenido.
  • Sus antecedentes se remontan al siglo XVI con Montaigne y Bacon; se generalizó en Europa en el siglo XVIII y alcanzó su mayor expansión en el XIX.
  • En España, Mariano José de Larra y Wenceslao Fernández Flórez son considerados los antecedentes más importantes del columnismo.
  • La columna analítica ofrece una visión contextualizada y explicativa de los hechos, con tono desapasionado y razonamiento argumentativo.
  • La columna personal se basa en la subjetividad y la calidad literaria, y predomina la función expresiva y conativa del lenguaje.
  • Según Paul Johnson, el buen columnista debe reunir conocimiento, lecturas, instinto para las noticias, variedad de temas y oportunidad, y revelar su carácter sin usar la columna para causas personales.

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La Columna de Opinión en el Periodismo

La columna de opinión es motivo de diferencias entre las distintas escuelas periodísticas a la hora de establecer sus términos y definición. Se puede entender como una colaboración de carácter fijo, escrita por un colaborador externo del periódico, que se ubica en el mismo lugar del planillo y que solo se rige por las estructuras literarias y de contenido que marque el autor. El lector sabe dónde y cuándo buscarla, ya que es periódica en el tiempo y la ubicación. Suele buscar la firma del autor concreto, por lo que el prestigio es de gran trascendencia en este género de opinión.

La Columna como Expresión de Respeto Intelectual

La columna responde a la necesidad de conocer la opinión sobre asuntos relevantes de aquellas personas a las que respetamos moral e intelectualmente. Los columnistas merecen nuestra confianza, independientemente de que estemos o no de acuerdo con ellos.

Literatura en el Periodismo

Las columnas son consideradas la literatura dentro del periódico. Son textos literarios breves, con una periodicidad y un espacio fijos, escritos para el consumo de masas, por lo que gozan de una gran libertad estilística. En ellas importa casi más quién dice algo y cómo lo dice que el qué se dice. Es decir, una de las características de las columnas es que en ellas importa la expresión tanto como el contenido.

La Voz del Autor

Se trata quizá del texto periodístico que más claramente manifiesta el yo del autor. El columnista manifiesta su forma de ser y de pensar ante los hechos y las personas, muestra sus preferencias y defiende sus valores. Su prestigio y su tirón determinan en muchas ocasiones que alguien compre el periódico solo por leer su columna, de ahí que se diga que los columnistas crean adeptos y que los periódicos paguen mucho mejor a sus columnistas que a sus redactores.

Orígenes de la Columna

El origen de las columnas se remonta al siglo XVI con Michel de Montaigne y Francis Bacon. Sus escritos de entonces eran ensayos sobre las calamidades, la educación, la muerte o la vida misma, pero sin periodicidad ni espacio fijo aún: para eso hubo que esperar aún dos siglos. En el siglo XVIII es cuando se generalizan en toda Europa, coincidiendo con la aparición de los primeros periódicos, y en el siglo XIX llega su cumbre en cuanto a expansión.

Evolución Histórica

Históricamente, solo puede entenderse la columna a partir de la progresiva complejidad de los periódicos, que a partir del siglo XIX se transforman en los mayores creadores de opinión, puesto que sus secciones de opinión van en aumento para atender la creciente demanda informativa de una sociedad democrática y moderna con muchos y graves asuntos que debatir y poner sobre la mesa.

Columnismo en España

En España, los autores considerados como los más importantes antecedentes del columnismo son Mariano José de Larra y Wenceslao Fernández Flórez. Su éxito se debió no solo a que escribían ideas propias y originales, sino a que ampliaban las perspectivas sobre los hechos y realidades, suscitaban interés intelectual y debate, y mejoraban las actitudes humanas alentando el pensamiento no conformista. Ambos aportaron cosas muy distintas y únicas, desde la sátira de Larra y sus técnicas originales, como la del interlocutor ficticio (El pobrecito hablador), hasta el humor cargado de intención pero tierno de Fernández Flórez.

El Prestigio del Columnista

El columnista se juega su prestigio personal, por ello, aunque escribe sobre lo que quiere y como quiere, alcanza un nivel de compromiso incluso superior al del editorial. En los artículos de opinión no firmados, el ente etéreo que supone el periódico (a través del anonimato) es sustituido por el prestigio y la coherencia personal, que es mucho más difícil de olvidar u obviar.

El Periodismo en sus Inicios

El periodismo en sus albores trabajaba a las órdenes de un director que lo era prácticamente todo en el periódico. Lo que aparecía en la publicación era cosa suya, y sus posicionamientos personales lo eran del periódico. Hasta el siglo XIX y principios del XX no se empezó a entender el periodismo como fruto de una actividad empresarial en el que la línea editorial tenía que diluirse y el director pasaba a tener más una función de coordinación.

La Identificación a través de las Firmas

Ya en el siglo XX, esa realidad empresarial es una constante, y los periódicos tuvieron que recuperar de alguna forma su identificación. Comenzaron a hacerlo con la inclusión de firmas autorizadas que eran capaces de poner cara a los contenidos meramente informativos. El editorial casi nunca alcanzó ese estatus de referencia moral que tienen los artículos firmados.

La Potestad del Director y la Empresa

El director y la empresa, no obstante, guardan la máxima potestad de esa identificación editorial con sus columnistas, puesto que tienen la capacidad y decisión última de elegir a un columnista o despedirlo en cualquier momento. Los lectores, sin embargo, no suelen apreciar esa tensión, excepto en momentos muy concretos de tensión entre empresa y autor cuando termina en despido.

Relación entre Columnistas y Medios

La coherencia con la línea editorial no es absoluta e imprescindible, pero la praxis demuestra que los columnistas y los medios tienden a entenderse cuando hay una gran sintonía entre ambos. Posiblemente el detalle no sea compartido e, incluso en ocasiones, el columnista va por delante de lo que el propio periódico quiere decir, pero no puede hacerlo de forma expresa; se lo deja a sus columnistas. Las divergencias en cuestiones menores suelen ser sobrellevadas por ambas partes, pero nadie puede equivocarse; hay coherencia o utilización de una parte por la otra y viceversa. El periodista se aprovecha del público y la difusión del medio, y el medio lo hace del prestigio y confianza/rechazo que genera su columnista.

Autocensura y Adaptación al Público

También hay que tener en cuenta que el columnista conoce a la perfección el público objetivo que le facilita el medio para el que trabaja, y eso hace que él sea su propio autocensor a la hora de escribir, llegándose a producir que incluso un mismo columnista sea más o menos agresivo dependiendo del medio para el que trabaje en un momento dado. Al columnista no le interesa tanto llevar hasta extremos sus posicionamientos, sino ser persuasivo con una audiencia determinada y que conoce. Esto no significa traicionar sus principios, sino adaptar el formato del mensaje para ser más eficaz dependiendo de cuál sea su público en un determinado momento.

La Previsibilidad del Columnista

Lo que en un editorial puede ser una posición ambigua y capaz de evitar la confrontación directa con los lectores, en el caso de la columna no tiene sentido. El columnista debe o debería ser absolutamente predecible por coherencia con su propia ideología. Es normal que los columnistas sean conocidos personalmente e incluso privadamente, puesto que ese conocimiento pormenorizado y privado nos dará las pautas —como lectores— para seguir a este u otro columnista más de nuestro agrado o interés.

Características de la Columna de Opinión

Extensión

La extensión de una columna es fundamental, ya que solo la brevedad será capaz de hacer que un columnista sea identificado fácilmente, y su inclusión en las publicaciones también lo sea. La exposición breve (moderada) de los planteamientos ideológicos personales no puede diluirse en diatribas sin fin por su extensión.

Estilo

El estilo en el columnista es absolutamente libre, y por eso la audacia literaria alcanza una especial relevancia. Se escribe lo que se quiere y como se quiere. Los juegos estilísticos propios de la columna no tienen cabida en otros géneros de opinión; es el autor el que se la juega.

Factor Emocional

El columnista juega abiertamente con el factor emocional de la audiencia y, partiendo de una base argumental potente, nadie pone en duda la legitimidad de un planteamiento que busca conmover al lector para alcanzar los máximos niveles de persuasión posibles.

Actualidad y Temática

El columnista puede hablar de lo que quiera, pero la periodicidad hace prácticamente imposible que se abstraiga de la actualidad en mayor o menor medida. Es imposible plantear una serie de artículos que sean capaces de abstraerse de aquello que conmociona e interesa al público. Esto se enfrenta a la profundidad en los temas de los artículos que se incluyen en un periódico; estos son más profundos, más ensayísticos y, aunque vinculados a la actualidad inmediata, son menos frescos y dinámicos porque pretenden asentarse en el academicismo, en la teoría más seria y formal.

La temática de la columna es mucho más amplia que la de los editoriales o los comentarios y artículos, puesto que es una visión tan personal de la realidad que el autor puede extraer de una noticia anecdótica una serie de conclusiones muy interesantes para el lector. Se puede partir de un hecho jocoso para establecer una teoría más o menos seria sobre cuestiones que afectan sociológicamente al lector.

Hechos Intrascendentes

Se pueden hacer columnas sobre hechos intrascendentes, pero que denotan una serie de características que el autor quiere destacar, o bien puede hacer un ejercicio estilístico tal que la risa o el llanto que provocan en el lector son suficientes argumentos para su redacción.

Objetividad y Equilibrio

El nivel de objetividad y equilibrio se deja para los redactores de noticias, y los columnistas tienen que intentar romper con esos dos conceptos. Su labor es llamar la atención precisamente por lo contrario. Si lo que pretende un columnista es hacer una descripción exhaustiva, objetiva y equilibrada, lo que tiene que hacer son noticias.

Fuentes

Las fuentes en el caso de los columnistas son un arma de doble filo. Por un lado, el contacto directo o el conocimiento íntimo de una persona o situación pueden facilitarnos puntos de vista desconocidos e interesantes de una cuestión, pero, por otro lado, tienen la gran desventaja de quemarnos, de limitarnos…

Distancia y Frescura

Ser asiduo de las ruedas de prensa, de los corrillos o de los espacios personales puede condicionar sobremanera la forma en la que afrontamos una columna sobre algo que afecte a ese hecho. La distancia suele facilitar que la opinión sea más fresca, más real de cara al lector. Se escribe con mucha menor dependencia si lo hacemos desde la atalaya de la columna de un periódico, aunque eso también nos pueda hacer perder el contacto con la realidad.

Temáticas Habituales

Las columnas con especificidad temática más habituales son las de política nacional y política local, las de política internacional, columnas literarias, ecos de sociedad, economía, gastronomía, etc.

Tipos de Columnas

El género de la columna tiene dos corrientes. A pesar de que prima el yo del autor, hay quien orienta sus columnas hacia el análisis y la interpretación, y hay, en cambio, quien se inclina en mayor medida hacia la literatura, hacia el personalismo y la interpretación original y distinta de la realidad. De esas dos orientaciones depende que el resultado sea una columna analítica o personal.

Columnas Analíticas

Lo que distingue a la columna analítica es el estilo y el tono empleado en los razonamientos, que son desapasionados, abiertos en muchas ocasiones a varias interpretaciones posibles. Pero este tipo de columna no hay que presuponerle asepsia ideológica ni mucho menos neutralidad. Es el tono y la información aportada la que la distingue. Ya el hecho de que alguien muestre atención hacia unos datos y con el enfoque de la relación de sucesos, con la predisposición que todo ello supone, implica una toma de postura. El lector es inducido, pero la conclusión final le pertenece.

Características de las Columnas Analíticas

  • Las columnas analíticas ofrecen una visión descontextualizada, relacionada y explicativa de los hechos.
  • Suelen ser redactadas por periodistas especializados, que conocen los temas en profundidad y son capaces de ofrecer perspectivas históricas que ayudan a entender el asunto tratado y sitúan con perspectiva las posturas que el hecho en cuestión ha provocado.
  • No suelen juzgar de un modo contundente, es decir, utilizando juicios de valor o de intenciones o categóricos; más bien plantean todas las posibles interpretaciones y dejan la puerta abierta al lector para que decida.
  • La columna es un género discursivo con unas características estables, pero su finalidad es convencer a los lectores de unas ideas.
  • Debe permitir mostrar cómo un tema determinado afecta a un conjunto de personas, debe dar credibilidad y realidad a las ideas, relacionando el artículo con un hecho reciente concreto o comentando o criticando algún acontecimiento próximo.
  • También debe tener un punto de vista claro, que debe mantenerse durante todo el texto para que el lector conozca la postura del autor.
  • Es importante también que refuerce los argumentos aportando datos.
  • Debe de ser breve, unas 750 palabras, y en formato digital aún más corto.
  • Al escribirla, no está de más pensar en la audiencia. Esta actitud conlleva reflexionar sobre qué conceptos se deben desarrollar y cuáles ya son familiares para los lectores.
  • Los autores de columnas analíticas deben reproducir los mensajes más relevantes de la oposición y refutarlos con datos empíricos y contundentes.
  • Aunque el estilo de este tipo de artículos es más bien sobrio, también pueden y deben usar alguna estrategia estilística para captar la atención del lector.

Estilo y Tono de las Columnas Analíticas

Las columnas analíticas usan un lenguaje claro, conciso y sencillo, muy parecido al empleado para los textos informativos, aunque añaden a este tono algunas pautas que lo identifican como un texto opinativo, tales como los juicios o conclusiones o la propuesta de una solución para el problema que se plantea. Es un tipo de texto que se organiza en torno a una estructura argumentativa que sigue los criterios de la lógica discursiva.

Los autores de este tipo de columnas usan un tono frío, apropiado para esa labor informativo-interpretativa que desarrollan, por lo que su personalidad como escritores no se basa en el ingenio brillante, sino en la exposición clara e inteligente de las cuestiones tratadas. Desarrollan una tarea sumamente intelectual y de gran responsabilidad pública para la que se necesitan conocimientos, contacto, acceso a documentación y fuentes diversas y especializadas, pero los nombres que presiden este tipo de columnas no son muy conocidos popularmente como los que firman las llamadas columnas personales.

Puede concluirse, por tanto, que lo que distingue a la columna analítica es el estilo razonador que impone. Se deja al lector la libertad de confiar o no, de creer o no, de compartir o no los juicios emitidos.

Columnas Personales

El otro estilo de hacer columnas, el de las columnas personales, basa su éxito en la calidad literaria que poseen. Se caracterizan por la utilización máxima de la subjetividad, deben tener un contenido sintético y nada ambiguo, captar la atención de los lectores y hacer que se sientan reflejados en los pensamientos en ellas expuestos. No importa tanto contar qué y por qué pasa, sino compartir el yo ideológico del autor, sus pensamientos e ideas sobre un tema.

Estilo y Estrategias de Redacción

El estilo de las estrategias de redacción de las columnas personales es propio de cada columnista y, por tanto, bastante libre. Pueden adoptar un tono formal o informal e irónico, polémico o suave, humorístico… Además, aunque por lo general cada columnista se dedica a un ámbito en particular, es él quien escoge los temas que le interesan dentro de ese ámbito y decide con qué perspectivas los presenta para atraer a los lectores.

Ficción y Argumentación

En las columnas personales cabe todo, hasta la ficción, un género prohibido en el resto de los textos periodísticos, pero la forma dominante es la argumentación, que tiene como finalidad persuadir al receptor de la importancia de unos contenidos determinados. También se puede encontrar la exposición, que ofrece una información rigurosa y objetiva sobre cualquier tema.

Implicación Personal y Argumentos

A medida que aumenta la implicación personal del autor, más se aleja del pensamiento lógico y estructurado, pero todo vale para fomentar una idea. Los argumentos que más se utilizan para conseguirlo son:

  • Argumentos de autoridad: Se basan en aportar ideas mencionadas por alguna persona de prestigio.
  • Argumentos mediante ejemplos: Pueden ser anécdotas, citas literarias o parábolas.

Funciones del Lenguaje

En las columnas personales predominan, sobre todo, la función expresiva y la conativa. Estas funciones permiten expresar la subjetividad que encontramos en los juicios de valor o las opiniones. También pueden aparecer la función poética, gracias al uso de las figuras literarias: las más frecuentes son la perífrasis, la metáfora, el hipérbaton, la antítesis y la ironía.

Características de las Columnas Personales según Grijelmo y Martínez Albertos

Para Alex Grijelmo, la columna no es un género periodístico independiente, sino un tipo especial de artículo que, cuando es breve, suele abordar cuestiones no demasiado importantes o, por lo menos, tratadas con trivialidad. Y el profesor Martínez Albertos define la columna personal como un género que se caracteriza por ser un gueto privilegiado del periodismo impreso, concedido como cheque en blanco a un escritor de indudable prestigio para que escriba de lo que quiera y como quiera, con la condición de que no se extralimite del número de palabras previamente acordado y de que respalde con su firma las genialidades o las tonterías que decida exponer en cada uno de sus textos.

Literatura y Periodismo

Este tipo de trabajos en muchas ocasiones resulta más literatura que periodismo, y está en el límite entre los textos de opinión y la creación literaria. Paul Johnson define al buen columnista diciendo que debe reunir cinco requisitos:

  1. Conocimiento: Administrado con arreglo a las necesidades del artículo, pues no debe agobiar al lector como si fuera una enciclopedia. El conocimiento se compone de saber mundano, viajes, relaciones con gente o formación sobre historia.
  2. Lecturas.
  3. Instinto para las noticias: La buena noticia responde a la novedad, la vincula con el pasado, la proyecta al futuro y expone el tema con ingenio, sabiduría y elegancia.
  4. Variedad de temas y oportunidad: No escribir sobre religión en Navidad ni en Pascua, que es cuando lo hacen todos.
  5. Revelación del carácter del columnista: No usar la columna para promover una causa personal.

Para ser buenas, las columnas personales deben ser originales, frescas y cercanas, e incluir recursos literarios que las hagan brillar. Y deben, ante todo, hacer pensar sobre el tema que se propone y ampliar, si es posible, el horizonte de los lectores.

El Yo en el Texto según Francisco Umbral

Francisco Umbral defendía el estilo absolutamente personal del columnista y entendía que todo lo que no era autobiografía era plagio. Entendía que había tres maneras de hacer presente el yo en el texto:

  • La narración en 1ª persona.
  • La continua intervención de un autor opinante.
  • La más sutil y legítima de todas: el estilo.

Para Umbral, el yo (ethos) se puede plasmar de siete formas distintas:

  1. Uso de pronombres personales que lo asocian con sujetos de reconocido prestigio (Mi querido amigo y maestro Lorenzo Sancho…).
  2. Comentarios autorreferenciales de carácter personal como forma de acercarse a los lectores (Cuando uno cree que todo le va más o menos bien en la vida, resulta que le va mal el frío. Yo soy un enfermo del frío).
  3. Comentarios autorreferenciales profesionales (Casi todas las revistas en las que escribo andan metidas en líos).
  4. Referencias a su pasado personal bajo la dictadura franquista.
  5. Alusiones o pensamientos, sentimientos e intuiciones (Sospecho que Carrillo duerme con El Capital bajo la almohada).

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Preguntas frecuentes

¿Qué es una columna de opinión?

Es una colaboración de carácter fijo, escrita por un colaborador externo del periódico, que se ubica siempre en el mismo lugar y se rige solo por las estructuras literarias y de contenido que marque el autor. Su periodicidad y ubicación permiten al lector saber dónde buscarla.

¿Cuál es la diferencia entre una columna analítica y una personal?

La columna analítica tiene un estilo desapasionado y razonador, ofrece una visión explicativa de los hechos y suele ser escrita por periodistas especializados. La columna personal se basa en la subjetividad y la calidad literaria, y busca compartir el yo ideológico del autor más que explicar lo que ocurre.

¿Quiénes son los antecedentes del columnismo en España?

El texto señala a Mariano José de Larra y Wenceslao Fernández Flórez como los autores más importantes antecedentes del columnismo en España. Larra destaca por su sátira y el interlocutor ficticio, y Fernández Flórez por su humor tierno.

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Test

1. ¿Cuál es la característica principal de la columna de opinión según el texto?
2. ¿Qué antecedentes se citan del origen de las columnas?
3. ¿Qué distingue a la columna analítica?
4. ¿Qué funciones del lenguaje predominan en las columnas personales?
5. Según el texto, ¿por qué los periódicos suelen pagar mejor a sus columnistas que a sus redactores?
6. ¿Qué requisito de Paul Johnson para el buen columnista se refiere a no escribir sobre religión en Navidad?
7. ¿Cuál es la extensión aproximada recomendada para una columna analítica?

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