El Cogito y la Metafísica de Descartes: Sustancia, Dios y Dualismo
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El "Yo Pienso" como primera verdad y criterio de certeza
Cuando la duda es más intensa y no se puede estar seguro de nada, se alcanza la verdad del primer principio buscado. El genio maligno puede engañar en todo, pero para ser engañado, el sujeto debe existir. Surge así la primera evidencia: yo, que pienso, existo. Aunque lo que piense no sea real, no se puede dudar de que estoy pensando ni, por tanto, de que existo. La duda sistemática implica que no se puede dudar de que se está dudando; mientras se duda, se piensa. "Pienso, luego existo" (Cogito) es una experiencia única donde se capta la relación necesaria entre el pensar y el ser, definiendo al yo como sustancia pensante.
El yo como sustancia independiente
El sujeto no es un cuerpo. Por el mero hecho de dudar, se confirma su existencia, una evidencia que está por encima de la existencia del cuerpo y del mundo. Esto implica que se puede dudar del cuerpo, pero no del yo ni del alma. En el proceso de la duda metódica, se asegura la existencia de una "sustancia" independiente del cuerpo, cuyo atributo es el pensamiento. La realidad queda dividida en dos ámbitos: la sustancia pensante (sujeto) y la sustancia corpórea (materia).
Consecuencias del análisis del yo
- Esencia de la sustancia pensante: Lo único cierto es un sujeto cuyo ser es "pensar".
- El yo es el alma: Define esencialmente al ser humano. Para Descartes, el alma no es el principio vital del cuerpo, sino pensamiento puro.
- Dualismo antropológico: El yo o alma no necesita de condiciones materiales ni del cerebro. Es independiente de cualquier sustancia corporal.
Descartes afirma que el alma y el cuerpo están unidos, pero sostiene una teoría antropológica dualista: el ser humano es un compuesto de dos sustancias independientes e irreductibles entre sí.
Demostración de la existencia de Dios
Descartes propone argumentos para demostrar la existencia de Dios:
1. Argumento de la causalidad de la idea de ser infinito
Se basa en la teoría de la realidad objetiva de las ideas y en el principio de que "de la nada, nada viene". Todo tiene una causa y no puede haber más realidad en el efecto que en la causa. La idea de un ser infinito no puede haber sido causada por mí (un ser finito), sino por un ser cuya realidad formal sea proporcional a la idea: un ser infinito.
2. Dios como causa de mi ser
Si yo fuera la causa de mi propia idea de perfección, podría haberme dado a mí mismo la perfección que deseo y no poseo. Por tanto, la causa de mi idea de perfección debe ser alguien tan perfecto como la idea misma: Dios.
3. El argumento ontológico
Siguiendo a San Anselmo, Descartes parte de las verdades matemáticas. La idea de Dios es una idea innata que la mente concibe con claridad y distinción. Así como en la idea de esfera está incluida la equidistancia del centro, en la idea de un Ser Perfecto está incluida necesariamente su existencia.
La teoría de la sustancia
Descartes distingue tres ámbitos de la realidad:
- Sustancia infinita: Dios.
- Sustancia pensante (res cogitans): El yo, cuyo atributo es el pensamiento (dudar, afirmar, etc.).
- Sustancia extensa (res extensa): Los cuerpos, cuyo atributo es la extensión (tamaño, figura, movimiento).
El ser humano es un compuesto de sustancia pensante y extensa, comunicadas a través de la glándula pineal. Dios, al ser bueno y veraz, es la garantía de que nuestras percepciones del mundo no son un engaño constante, permitiendo así la certeza metafísica sobre la existencia de las cosas corpóreas.
Atributos y libertad
Los atributos son propiedades que constituyen la esencia de la sustancia. La libertad reside exclusivamente en el alma, pues al no ser sustancia extensa, no está sometida a las leyes necesarias de la mecánica.