La Coacción Estatal vs. la Cooperación Liberal: Fundamentos de Justicia y Propiedad
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La Adicción Moderna al Estado y el Desconocimiento de Alternativas
Con un Estado pequeño —se asume— la mayor parte de la población quedaría pauperizada y desamparada frente a un sistema, el capitalista, profundamente inhumano y antisocial. Los ciudadanos piensan que no pueden vivir sin el Estado y, en gran medida, lo piensan porque desconocen cómo vivir sin el Estado.
El Estado como Garante Último del Bienestar
En tiempos de zozobra, la Administración es reputada como el garante último del bienestar individual, como el deus ex machina capaz de solventar todo problema, como la mutualidad de último recurso frente a la mayor de las incertidumbres.
Lejos de huir del Estado, los individuos se lanzan a sus brazos buscando seguridad. Si ese Estado es incapaz de proporcionársela, muestran su faz más indignada por considerar que son víctimas de un fraude político; todo menos quitarse la venda de los ojos y admitir que el Estado no solo no es omnipotente, sino que todo el poder que pueda poseer deriva de habérselo arrebatado previamente al conjunto de la sociedad.
Los Pilares de la Dependencia Estatal
La adicción moderna al Estado se sustenta sobre estos dos pilares:
- La vana ilusión de que otro Estado es posible —uno mucho más justo y exitoso que el actual.
- El absoluto desconocimiento de formas de convivencia y cooperación alternativas a la coacción estatal.
El Estado es coacción, es violencia.
Principios de Justicia: Socialismo vs. Liberalismo
Históricamente ha habido dos grandes sistemas normativos universales que han configurado los principios de justicia por los que debe regirse una sociedad (Jasay, 2002):
El Principio Socialista de Justicia
El principio socialista se resume en la máxima: «A cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades».
Este principio implica que cualquier persona tiene derecho a hacer uso de todos aquellos recursos que necesite, incluyendo el derecho de obligar a sus conciudadanos a que le proporcionen aquellos servicios para cuya provisión estos estén capacitados.
Crítica al Socialismo
El principio socialista de justicia ni es funcional ni minimiza los conflictos; al contrario, los mantiene intactos y, para más inri, los contamina de muy negativos acicates para que todo el mundo defraude al resto.
El Ideal de Justicia Liberal
El ideal de justicia liberal parte de la base de que los recursos externos son apropiables. El dueño se reserva un derecho de control absoluto y prioritario sobre su propiedad, pudiendo evitar que el resto de individuos la utilicen.
H4.1. Principio 1: *Finders Keepers*
El principio *finders keepers* (el que lo encuentre se lo queda) establece que los bienes que no tienen dueño pueden pasar bajo el dominio de quien los encuentre, los reclame y comience a utilizarlos, ya que nadie sale perjudicado.
H4.2. Principio 2: *Pacta Sunt Servanda*
El segundo principio liberal es el *pacta sunt servanda*, esto es, los contratos voluntarios obligan a las partes. Precisamente porque los contratos permiten modular derechos y obligaciones individuales, se convierten en los instrumentos apropiados para transferir títulos de propiedad y también para asumir obligaciones personales.
La disponibilidad de los bienes queda perfectamente asignada a través de los títulos de propiedad y de los contratos, es decir, a través de los principios de *finders keepers* y de *pacta sunt servanda*.
Propiedad, Cooperación y Conflicto
Sin propiedad y derechos correctamente determinados, es imposible que haya cooperación, salvo en círculos sociales muy reducidos (como la tribu), pues toda cooperación presupone una cierta asignación preliminar de quién tiene derecho a qué y, por tanto, de qué puede ofrecer cada cual a la otra parte.
El ideal de justicia liberal evoluciona hacia la convivencia pacífica y cooperativa de todos los individuos a través de los intercambios libres en sociedad y en el mercado. Todo lo contrario que el ideal socialista de justicia, el cual por necesidad degenera en el conflicto permanente y en la opresión de unos sobre otros.
En resumen, el liberalismo conduce al establecimiento de relaciones simbióticas de cooperación que refuerzan las interrelaciones grupales (todas las partes salen ganando de su cooperación), mientras que el socialismo consolida formas parasitarias de depredación que erosionan la convivencia.