Claves del Presupuesto Público: Déficit, Superávit y Cálculo del IRPF

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Presupuestos Públicos: Equilibrio, Déficit y Superávit

Los presupuestos están equilibrados cuando los ingresos de un período son iguales a los gastos del mismo período. Cuando los ingresos no son suficientes para cubrir los gastos, se produce déficit público. Existe superávit en caso contrario.

Tipos de Déficit: Cíclico vs. Estructural

El déficit cíclico se produce cuando la economía está en recesión. Por tanto, se trata de un déficit temporal y se produce como consecuencia de la caída de la actividad económica, que hace que disminuya la recaudación de impuestos y que aumenten los gastos por prestaciones de desempleo. Este tipo de déficit desaparece cuando la economía mejora, se recaudan más impuestos y se reducen los gastos del paro. Si el déficit se mantiene año tras año, incluso cuando la economía va bien, estamos ante un déficit estructural o permanente.

Clasificación de los Impuestos

Los impuestos directos gravan la obtención de la renta o la posesión de riqueza, mientras que los indirectos gravan la utilización de esa renta o riqueza.

El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)

El IRPF es un impuesto directo que grava las rentas de los ciudadanos y que aporta al Estado más de un tercio de lo que se recauda en impuestos. A través de él se busca la aplicación de los principios de capacidad económica y progresividad.

Pasos para el Cálculo del IRPF

  1. Calcular el hecho imponible

    El hecho imponible del impuesto es la obtención de rentas del contribuyente. Para calcularlo hay que sumar todos los ingresos obtenidos en el año:

    • Del trabajo y de las actividades económicas (salarios y rendimientos de los profesionales independientes).
    • Del capital mobiliario (intereses bancarios, ganancias por venta de acciones, etc.).
    • Del capital inmobiliario (alquileres de pisos arrendados, ganancias por la venta de viviendas, etc.).
  2. Hallar la base imponible

    A los ingresos obtenidos en el año se le restan los gastos necesarios para su obtención (Seguridad Social, etc.).

  3. Obtener la base liquidable

    A la base imponible se le aplican unas reducciones para obtener la base liquidable. Estas reducciones se fijan en función de las circunstancias que se quieran favorecer.

  4. Averiguar la cuota íntegra

    A la base liquidable se le aplica un porcentaje que varía según una tarifa progresiva, más alto cuanto mayor sea la cantidad, y así se obtiene la cuota íntegra.

  5. Determinar la cuota líquida

    A esta cuota íntegra se le resta una serie de deducciones en función de las circunstancias del declarante, por ejemplo: compra o rehabilitación de la vivienda habitual, donativos solidarios, alquiler de vivienda habitual, etc. La cantidad resultante o cuota líquida sería lo que tendríamos que pagar a Hacienda.

  6. Liquidar el impuesto

    Por último, como el IRPF se va pagando mes a mes a lo largo del año mediante las cantidades que nos retienen de la nómina a cuenta del impuesto, en el momento de su liquidación (mayo y junio del año siguiente), pueden darse dos situaciones en el resultado de la declaración: si lo que hemos adelantado es menos de lo que nos toca pagar, habrá que ingresar la diferencia; y si, por el contrario, hemos adelantado más de la cuenta, Hacienda nos deberá devolver la diferencia.

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