Las Claves Ideológicas del Teatro de Buero Vallejo: Realismo y Trascendencia
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Claves ideológicas del teatro de Buero Vallejo: el compromiso social y ético
Un teatro para remover conciencias
Buero Vallejo se decantó por un teatro real, trascendente y de enfrentamiento. Con sus proyectos escénicos intentó hallar una salida para la crisis que en aquellos años vivía el teatro de España, sin someterse a los gustos del público que anhelaba evadirse de la realidad.
Con su primera obra, Historia de una escalera (1949), da comienzo al nuevo teatro con el deseo de remover las conciencias. Su objetivo era lograr la aceptación de un teatro más ambicioso del que el público estaba acostumbrado a presenciar.
Su finalidad, como en la tragedia clásica, no era otra que inquietar al espectador e invitar a la superación personal, pues poseía una clara conciencia de la función social del teatro y de su posibilidad de revelar las precariedades y limitaciones del hombre y la sociedad.
La lucha contra la censura y el "posibilismo"
Ahora bien, Buero no expone ninguna ideología determinada (nada tiene que ver con la propaganda política). Se trata de remover conciencias. No es un teatro de condenación, sino de salvación. No se trata de dar respuestas dogmáticas, se trata de obligar al público a hacerse preguntas, le guste o no. Esto creó un ambiente contrario al autor, quien tuvo que sortear constantemente la censura que coartaba la libertad creadora y desconcertaba por su arbitrariedad.
A la vez, la cotidiana brega por lograr un teatro más digno le produjo decepciones y enfrentamientos, como la violenta y muy conocida polémica con Alfonso Sastre acerca del posibilismo o sus disputas con Fernando Arrabal.
La dialéctica bueriana: esperanza y limitación
El teatro de Buero Vallejo siempre ha tenido una constante intención de testimonio o crítica social. Aunque muchas de sus obras tengan un alcance existencial, metafísico o moral, los personajes y las tramas siempre se sitúan en un contexto sociohistórico concreto.
Las obras de Buero giran en torno a una oposición dialéctica fundamental: el anhelo de realización humana (la búsqueda de la felicidad) y sus dolorosas limitaciones (el mundo en el que vive). Los principios que mueven a sus personajes y los temas de sus obras se enfocan en un doble plano:
- Principios rectores: la responsabilidad humana y la esperanza.
- Doble plano temático: el existencial y el social.
En sus obras es muy habitual el deseo de ahondar en ciertos aspectos de la naturaleza humana, como la soledad, la felicidad, el amor, la libertad o la falta de autenticidad. Sin embargo, siempre subyace una denuncia de las injusticias desde el punto de vista social y político. Así se entiende su concepción del teatro como "la lucha del hombre, con sus limitaciones, por la libertad".
El artista frente al poder: la proyección del autor
El autor no escapa a la exigencia ética a la que se ven sometidos los personajes de este teatro. El drama del intelectual o el artista enfrentado a su propia responsabilidad moral está presente en varias obras. Las meninas (con Velázquez como personaje principal) o La denotación (con Larra como protagonista) son dramas de artistas e intelectuales de su tiempo enfrentados con el poder.
En cada uno de ellos hay una proyección del propio Buero, aunque quizás la coincidencia sea más palpable con la figura de Larra. Ambos compartieron experiencias similares:
- Se enfrentaron a una férrea censura.
- Experimentaron ilusiones y decepciones ante el advenimiento de un periodo de mayor libertad.
- Defendieron el "posibilismo" como estrategia de creación y crítica.