Claves y Estructura de los Textos Expositivos: Todo lo que Necesitas Saber
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¿Qué es un texto expositivo?
Exponer es presentar, explicar o desarrollar ideas o cuestiones; en esencia, es informar de algo a alguien. Este tipo de textos se emplea en diversos contextos:
- Ámbito académico: conferencias, capítulos de libros de texto, trabajos, comentarios, etc.
- Ámbito laboral: informes, proyectos, memorias, etc.
- Ámbito social: anuncios publicitarios, notas, actas, etc.
Clases de exposiciones
Podemos clasificar las exposiciones según distintos criterios:
- Según la postura del emisor: objetiva o subjetiva.
- Según la intención: informativa, instructiva (instrucciones de uso de medicamentos), predictiva (anunciar el tiempo) o imperativa (si se manda algo).
- Según el receptor: carácter divulgativo o especializado.
- Según el canal de emisión: oral o escrita.
Estructura del texto expositivo
Aunque la estructura no es fija, generalmente se distinguen tres partes:
- Inicio: contiene la presentación del tema y los antecedentes.
- Cuerpo o desarrollo: plantea las ideas o hechos que se exponen.
- Conclusión: contiene el resumen, el cierre, los datos o las valoraciones finales.
Formas de ordenar la exposición
Existen diversas maneras de organizar la información:
- Modo lineal: en el tiempo (si el asunto se desarrolla temporalmente) o en el espacio (si presentamos un lugar).
- Modo jerárquico: de más a menos importante, o viceversa.
- Modo deductivo e inductivo: deductivo (de la idea general a aspectos parciales) e inductivo (de datos concretos a la observación general).
- Modo lógico: según el asunto que se trate.
- Modo esquemático y clasificado: índices, tablas, diagramas, etc.
- Modo convencional: como en diccionarios o enciclopedias.
- Modos complejos: circular (empezar y acabar con lo mismo), reticular (muchas relaciones entre las diversas partes), laberíntico o enumerativo (citando de modo aleatorio las diversas partes).
Características del lenguaje expositivo
Para lograr una exposición eficaz, se deben seguir estas pautas:
- La propiedad: consiste en usar un lenguaje apropiado y preciso. Para lograrlo, hay que buscar los vocablos exactos que designen el concepto del que se hable y evitar palabras baúl o comodín (como "cosa", "asunto", "hacer").
- La claridad y la sencillez: ambas se logran con un lenguaje directo y una esmerada corrección.
- El orden, la relación y la jerarquía: se logran exponiendo de forma ordenada y lógica los datos y conceptos, siguiendo un hilo argumental coherente y sencillo de comprender.