Clasificación de Barbour y Küng: 5 Modelos de Relación entre Ciencia y Religión

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Las Cinco Relaciones Fundamentales entre Ciencia y Fe (Según Barbour y Küng)

En 1966, se estableció la clasificación de Ian Barbour sobre los tipos de relaciones posibles entre ciencia y religión. Según Barbour, estas relaciones se agrupan en cuatro categorías principales:

  • Conflicto
  • Independencia o Autonomía
  • Integración
  • Diálogo

Posteriormente, Hans Küng añadió una quinta categoría fundamental: la Complementariedad.

1. Conflicto: El Combate entre Disciplinas

La postura de Conflicto implica un combate directo entre la ciencia y la religión.

  • Las situaciones de conflicto han existido y persisten, aunque no representan la totalidad de las interacciones.
  • El conflicto surge, en primer lugar, por el fundamentalismo religioso, conocido como creacionismo. Estas actividades representan una intromisión indebida de la religión en el ámbito científico, especialmente cuando los hallazgos científicos contradicen las creencias religiosas.
  • En segundo lugar, existe el fundamentalismo científico, denominado cientifismo, que absolutiza todo lo que dice la ciencia y niega la validez de la religión. En este caso, la intromisión es a la inversa (de la ciencia a la religión), ejemplificado por figuras como Stephen Hawking.

Actualmente, se reconoce que la religión no debe dictar la ciencia, ni la ciencia debe suplantar la religión.

El físico y teólogo John Polkinghorne afirma que “esto ocurre cuando cualquiera de las dos disciplinas amenaza con hacer suyos los intereses legítimos de la otra”.

Es importante destacar también la contribución de Stanley Jaki en este debate.

2. Autonomía e Independencia: Esferas Separadas

Esta perspectiva sostiene que la religión y la ciencia son dos campos de conocimiento diferentes y separados. Cada uno se ocupa de un ámbito de investigación distinto, tratando de conocer aspectos diferentes de la realidad y utilizando metodologías específicas.

  • Para la investigación científica, se requiere plantear preguntas, objetivos y conclusiones utilizando métodos rigurosamente científicos.
  • Lo mismo ocurre con la investigación teológica, cuyo enfoque puede ser, por ejemplo, la investigación del sentido de la vida.

De esta forma, se evitan intromisiones indebidas. Cada disciplina es autónoma.

El paleontólogo Stephen Jay Gould defendía que “la auténtica ciencia y religión no estaban enfrentadas y que las dos tenían valiosas contribuciones que hacer, siempre y cuando se mantuvieran dentro de su propio ámbito”. Gould defendía el principio de NOMA (Non-Overlapping Magisteria o Magisterios que No se Superponen).

El reconocimiento de la mutua autonomía es el paso previo para establecer relaciones correctas y sanas.

3. Diálogo: Interacción y Convergencia

La postura del Diálogo sugiere que la autonomía entre ciencia y religión no debe ser absoluta, sino que es necesaria la interacción.

Polkinghorne señala que ambas visiones interactúan. Existen ámbitos donde deben dialogar debido a su convergencia, como es el caso de la bioética.

Sin embargo, la relación no es simétrica:

  • La ciencia puede ignorar a la religión.
  • La religión no puede ignorar a la ciencia.

Es común que científicos creyentes se conviertan en teólogos o sacerdotes (como el propio Polkinghorne), pero el camino inverso es menos frecuente.

4. Complementariedad: Enriquecimiento Mutuo (Añadido por Küng)

Esta categoría, que parte de las ideas de Sweetman, fue propuesta inicialmente por Niels Bohr en 1925 y potenciada por Hans Küng.

La complementariedad sostiene que ciencia y religión no solo son autónomas, sino que en ocasiones se necesitan mutuamente para enriquecer el conocimiento de la realidad, lo que elimina la posibilidad de conflicto.

Hans Küng describió este modelo como “un modelo de complementariedad de interacción crítico-constructivo en el que se conserve la esfera propia de cada una, evitando las coparticipaciones ilegítimas y se abandone todo intento de absolutización por ambas partes”.

En esencia, la complementariedad sitúa cada especialización en su lugar, sin confundirlas, permitiendo que se enriquezcan mutuamente.

Ámbitos de Convergencia Teológica

Los ámbitos donde esta complementariedad es más evidente incluyen el origen del universo y la evolución. Preguntas como: ¿Qué había antes del Big Bang? o ¿El universo tiene orden? son cuestiones que la teología puede plantear, pero que la ciencia no puede responder por sí misma.

Albert Einstein resumió esta relación diciendo que “la ciencia sin la religión está coja, y la religión sin la ciencia está ciega”.

5. Integración: La Perspectiva Unitaria

Según esta postura, la ciencia y la religión mantienen una relación más estrecha, quedando ambas englobadas en una perspectiva unitaria que las une.

Es fundamental recordar que:

  • No se puede hacer ciencia a través de la religión.
  • No se puede hacer religión a través de la ciencia.

Sin embargo, es posible utilizar los datos de la ciencia para realizar una reflexión filosófica o teológica (metafísica). Además, un científico puede ser creyente e integrar ambos aspectos sin conflicto personal.

El principal riesgo de la Integración es traspasar la línea de competencias de cada disciplina.

Consideraciones sobre el Término Integración

El término “integración” a menudo resulta ambiguo, ya que en la práctica puede acercarse a la Complementariedad (un resultado positivo) o, por el contrario, derivar en Conflicto (un resultado negativo).

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