Clasicismo musical (1750–1805): contexto histórico, características y evolución
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El Clasicismo musical (mitad del siglo XVIII – principios del XIX)
Introducción
Intro: El Clasicismo abarca desde la mitad del siglo XVIII (1750–1805) hasta el final del siglo. Se sitúa desde la muerte de J. S. Bach (1750) hasta la composición de la 3.ª Sinfonía de Beethoven (1805), denominada inicialmente «Napoleónica» y posteriormente «Heroica» (Beethoven moriría en 1827).
Contexto social y cultural
Las grandes monarquías absolutas estaban rodeadas de lujo y derroche. La Revolución Francesa puso fin a ese abuso de poder y a ese derroche irracional. Surge la burguesía, desde la cual se impulsa un gran movimiento cultural y progresista: la Ilustración, que promueve la igualdad y el bienestar para todos a través de la educación y del conocimiento.
En el arte, el estilo neoclásico supone un regreso a los ideales de la cultura clásica; el primer retorno tuvo lugar en el Renacimiento. De nuevo, la razón, la inteligencia y el sentido común buscan la belleza y el equilibrio también en el arte. Se valora la simetría, el orden y la proporción.
La música se concibe como entretenimiento para hacer la vida más amable. La música clásica es elegante, ingeniosa y sencilla; lo dramático pasa de moda. La Revolución Francesa imprime un nuevo rumbo a las monarquías, con ideales de fraternidad, igualdad y legalidad. Las monarquías pierden peso en toda Europa.
Se produce también la Revolución industrial, impulsada por la máquina de vapor, que supone transformaciones en aspectos sociales y una mejora gradual en la vida de los trabajadores. Es la época de la razón, de la ilustración o «Época de la Luz», con grandes pensadores como Rousseau y Diderot.
Los músicos, en muchos casos, no pueden independizarse: están al servicio de nobles, reyes o cardenales. La música gana en transparencia, elegancia y claridad: pierde peso y se hace más ligera. Se desarrollará la ópera en toda su plenitud.
Características del estilo clásico
- Variedad interna: Gran variedad de elementos en una misma composición: distintos ritmos, melodías y temas; cambios y relevos tímbricos y de carácter; riqueza dinámica; todo ello moldeado con flexibilidad y elegancia. Los contrastes pierden la rigidez barroca.
- Melodía: La melodía adquiere gran importancia: es natural y equilibrada, construida con frases simétricas y líneas limpias de adornos. Hay predominio de las tonalidades mayores sobre las menores.
- Dinámica: Además de los contrastes de matiz del Barroco, se incorporan como novedad los cambios graduales de intensidad que producen un gran impacto en la época: el crescendo y el diminuendo.
- Textura: Las texturas son más transparentes y ligeras que en el Barroco. Existe tendencia hacia la melodía acompañada por encima del contrapunto estricto.
- Color y orquesta: Se gana en flexibilidad tímbrica; la orquesta crece y desaparece progresivamente el papel del bajo continuo. El piano se impone como instrumento de teclado y el clavecín tiende a desaparecer: aparece el piano‑forte.
- Formas instrumentales: Las formas instrumentales ganan prestigio: sinfonía, sonata, concierto, cuarteto, trío, dúo, etc. La música instrumental continúa desarrollándose siguiendo tendencias iniciadas en el Barroco.
- Carácter general: En la música clásica predomina un carácter ligero, optimista y luminoso.
Observaciones finales
La época clásica representa una síntesis entre tradición y modernidad: adopta la claridad y la proporción heredadas del clasicismo antiguo y las aplica a nuevas formas musicales y sociales. La evolución de los instrumentos, la ampliación de la orquesta y el auge de la burguesía como público transforman tanto la creación como la difusión musical.