Ciencias Sociales y Humanas: Definición, Ramas y Escuelas de Pensamiento

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¿Qué son las Ciencias Sociales y Humanas?

Las ciencias sociales son un concepto que designa a un grupo de disciplinas cuyo objeto de estudio es el ser humano, los grupos humanos y su cultura. Comparten una serie de características fundamentales:

  • Tienen por objetivo de estudio la presencia humana en sus múltiples facetas.
  • Otorgan un papel capital al factor humano y su subjetividad.
  • Buscan la comprensión de los hechos sociales e históricos.
  • La experimentación controlada es difícil o, en muchos casos, imposible.
  • Tienden a la explicación por causas, analizando las motivaciones y contextos de los fenómenos.

Desafíos y Particularidades

Las ciencias sociales tienen un estatuto especial, puesto que su objeto de estudio, los fenómenos que investigan, es particular. La complejidad de la sociedad humana no se puede controlar de forma aislada en condiciones de laboratorio, lo que dificulta su estudio en comparación con las ciencias naturales. Además, los propios científicos sociales son seres humanos con prejuicios, valores y tradiciones que pueden influir en su trabajo.

El progreso en las ciencias sociales es un desafío, ya que la experimentación es difícil, a excepción de algunas pruebas con grupos pequeños en sociología o en laboratorios de psicología. Una prueba de su búsqueda de rigor es la creciente matematización de estas disciplinas.

Ciencias Sociales vs. Ciencias Humanas

Ciencias sociales y ciencias humanas son dos denominaciones que se utilizan, en general, para designar aquellas disciplinas que tienen en común el estudio del ser humano en cuanto persona y su manera de comportarse y de organizarse; es decir, estudian los fenómenos humanos y sociales desde una perspectiva científica.

Habitualmente, se entiende que las ciencias sociales se ocupan de los humanos como seres sociales que interactúan y conviven (por ejemplo, la sociología o la psicología), mientras que las ciencias humanas, también llamadas humanidades, se concentran en aspectos intelectuales y creadores (como la filosofía, la literatura, la filología o la historia del arte).

Orígenes Históricos

Históricamente, los humanistas estudiaban los textos de origen humano, mientras que los teólogos se centraban en los de origen divino. En cambio, las ciencias sociales son relativamente recientes en el ámbito científico. Entre los fundadores de algunas de estas disciplinas se pueden mencionar a pensadores franceses como Montesquieu y Comte; alemanes como Marx; y británicos como Adam Smith y David Ricardo. Las ciencias sociales avanzaron a medida que el viejo mundo se desmoronaba, arrastrado por la Revolución Francesa y la Revolución Industrial.

Ciencias Duras y Ciencias Blandas

La distinción entre lo que se llaman ciencias duras y ciencias blandas (o suaves) viene de lejos, probablemente del siglo XIX, al mismo tiempo que se producían importantes avances científicos con figuras como Lavoisier, Lagrange, Laplace o Lord Kelvin. El ideal de estas ciencias es acercarse a la exactitud y al rigor, siendo capaces de realizar predicciones muy fiables.

Las ciencias naturales, por su exactitud y capacidad de encontrar leyes objetivas, universales y consensuadas, se han considerado ciencias duras. Por el contrario, las ciencias sociales, que no alcanzan el mismo nivel de objetividad y a menudo se limitan a generalizar sin poder establecer leyes universales sobre los fenómenos sociales, son consideradas ciencias blandas.

Escuelas de Pensamiento Fundamentales

La Escuela de Sociología de Chicago

Surgió en los Estados Unidos en la década de 1920, en un contexto de consolidación del sistema democrático y de auge de la inmigración europea. El nombre de esta corriente hace referencia al Departamento de Sociología de la Universidad de Chicago, uno de los más antiguos y prestigiosos de dicha institución.

La Escuela Crítica de Frankfurt

Ha sido uno de los movimientos filosóficos más importantes e influyentes de la historia del pensamiento actual. Su objetivo es llevar a cabo una reflexión crítica sobre la sociedad postindustrial y sus consecuencias para el ser humano. La función de la Teoría Crítica es analizar con minuciosidad el origen y el discurso de los procesos sociales, sin aceptarlos de forma inmediata.

Entre 1931 y 1933, la incorporación de Theodor Adorno, Walter Benjamin y Herbert Marcuse a la escuela conllevó un incremento de su actividad intelectual. El carácter marxista de la escuela y la ascendencia judía de muchos de sus componentes provocaron su persecución por el nazismo, obligándolos al exilio. La escuela continuó funcionando desde Nueva York.

Su último referente de peso es Jürgen Habermas (nacido en 1929), quien en obras como Teoría y práctica (1963) y Conocimiento e interés (1968) apoya los puntos de vista de Adorno y Horkheimer sobre cómo las ciencias engloban presupuestos e intereses ideológicos, y cómo la razón, en lugar de ser un motor de progreso, se ha convertido en un medio de opresión.

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