El Carlismo: Orígenes, Ideología y Conflicto Civil en la España del Siglo XIX
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El Carlismo: Un Movimiento Antiliberal en la España del Siglo XIX
A partir de 1834, la insurrección carlista, que había estallado a la muerte de Fernando VII, se convirtió en una guerra civil abierta.
Ideología y Características del Carlismo
El carlismo se caracterizó por un antiliberalismo militante que negaba el principio de soberanía de la nación y se definía a sí mismo a través del lema “Dios, patria y rey”. Sus principales postulados eran:
- Pretendían restaurar el poder de la iglesia mediante un catolicismo excluyente.
- Defensa de las instituciones y los fueros tradicionales, sobre todo en el País Vasco, Navarra, Aragón y Cataluña. Los fueros eran privilegios que los reyes habían ido otorgando a diversas regiones, y defendían el formalismo.
Los carlistas apoyaban a don Carlos (autoproclamado Carlos V), convencidos de que el liberalismo impondría nuevas formas de jerarquía social. Sus ideas incluían:
- Idealización del medio rural, rechazando la sociedad urbana e industrial.
- Contaron con el apoyo de la pequeña nobleza, el clero y el campesinado, que veían sus tradiciones amenazadas por el liberalismo.
- Las regiones con más apoyos fueron el País Vasco, el campesinado de Aragón y el interior de Cataluña.
El Conflicto Armado
En un primer momento, el ejército carlista, bajo el mando del general Tomás de Zumalacárregui (quien unificó el ejército carlista), consiguió espectaculares victorias. A pesar de esto, el carlismo nunca logró generalizar el conflicto más allá de las zonas donde tenía fuertes apoyos sociales e institucionales. Su inferioridad numérica y armamentística fue evidente desde el principio.
La extensión de la guerra se debió, más que a su propia fortaleza, a las vacilaciones de la regente, a la ineficacia y divisiones del ejército y de la administración cristina, y a las condiciones de lucha impuestas por la guerra de guerrillas.
A partir de 1837, la evolución de la guerra fue favorable a los ejércitos liberales, debido a la mayor organización y unidad liberal, al apoyo de Francia e Inglaterra, y a las divisiones internas del carlismo.
El Convenio de Vergara
El Convenio de Vergara, firmado entre Espartero y el general carlista Rafael Maroto el 31 de agosto de 1839, puso fin a la guerra. En él se prometía, aunque luego fue incumplida, el mantenimiento de los fueros vascos y el reconocimiento de los empleos y grados de los oficiales del ejército carlista.
Otras Guerras Carlistas
- La Segunda Guerra Carlista estalló en 1846 y fue discontinua, durando hasta 1860. Tuvo un importante foco en Cataluña.
- La Tercera Guerra Carlista se produjo tras la expulsión de Isabel II de España y la instauración de una constitución que definía España como una monarquía parlamentaria. En este contexto, se buscó un rey y se formó una regencia dirigida por Serrano.