Características Hidrológicas y Tipología de las Vertientes Fluviales de España

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Los ríos de la Vertiente Cantábrica: Cortos y bien alimentados

a. Unos ríos predominantemente cortos

El nacimiento de estos ríos se localiza en las Montañas Galaico-leonesas, el Macizo Asturiano, la Cordillera Cantábrica y los Montes Vascos. Son ríos muy numerosos y cortos, que presentan perfiles abruptos. Esto ejerce una gran fuerza erosiva y provoca que se hundan en los relieves que atraviesan, formando estrechos valles.

b. Unos ríos bien alimentados

Las características climáticas del dominio oceánico, con precipitaciones abundantes y regulares, permiten que estos ríos estén bien alimentados. Dada la escasa extensión de su cuenca, su caudal absoluto es reducido; sin embargo, su caudal relativo se coloca a la cabeza de todos los dominios españoles.

Su régimen fluvial es bastante regular, ofreciendo oscilaciones de caudal poco elevadas, tanto interanuales como estacionales. Al tratarse de ríos de alimentación fundamentalmente a base de precipitaciones en forma de lluvia, su régimen se distribuye en dos períodos:

  • Uno de máximo, correspondiente al semestre invernal.
  • Otro de mínimo, correspondiente al semestre estival, aunque con menos irregularidad que en otras partes de la península.

Los ríos más importantes de este dominio son: el Bidasoa, el Nervión, el Nalón, entre otros.

Los ríos de la Vertiente Atlántica: Complejos en su trazado y alimentación

a. Una red fluvial compleja

La España interior se articula en una red fluvial compleja, en la que se localizan los ríos más largos de la Península (Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir), con una longitud en torno a los 1.000 km. Los grandes ríos atlánticos llevan adosados en sus márgenes una tupida red de afluentes y subafluentes, conformando las mayores cuencas hidrográficas de la Península Ibérica.

En determinados sectores, el perfil puede volverse más abrupto, como es el caso del Duero en el Sistema Ibérico o a la salida de España en la frontera con Portugal, en los Arribes del Duero.

b. Una alimentación igualmente compleja

La gran extensión de las cuencas de estos ríos contribuye a aumentar su caudal absoluto, siendo los más elevados de la península. Su caudal relativo presenta unos valores intermedios entre la España Atlántica y la España Mediterránea Costera.

El régimen fluvial de estos ríos es irregular, con crecidas a finales del invierno y comienzos de la primavera y mínimos estivales, aunque las aportaciones de sus afluentes (mejor alimentados por su nacimiento en la montaña) dulcifican la irregularidad. El carácter mediterráneo de su régimen se muestra en la irregularidad interanual, solo superada por la de los ríos mediterráneos costeros.

Los ríos más importantes de este dominio son: el Duero (con afluentes como el Pisuerga, Esla, Eresma, Tormes), el Tajo, el Guadiana y el Guadalquivir.

Los ríos de la España Mediterránea: Cortos y mal alimentados

a. Unos ríos cortos

Las condiciones morfológicas de estos ríos son similares a las de la España Atlántica (proximidad de las montañas al mar) y su trazado fluvial es semejante: ríos cortos, con varias decenas de kilómetros nada más, y de reducida cuenca. Solo hay algunos de longitud media, como el Segura, el Júcar y el Turia.

Tienen que salvar grandes desniveles entre el nacimiento y la desembocadura, como el de Ronda (Málaga).

b. Unos ríos de carácter espasmódico: Las ramblas o rieras

Su caudal, tanto absoluto como relativo, marca los mínimos españoles. Su régimen fluvial presenta fuertes oscilaciones interanuales y estacionales.

Abundan los ríos habitualmente secos, por cuyo cauce el agua circula de manera intermitente: son las ramblas o rieras. Estas son aprovechadas para cultivo, como vías de comunicación o como suelo edificable, lo que provoca con cierta frecuencia grandes catástrofes durante las crecidas.

A esta irregularidad anual se suma otra estacional. El régimen de estos ríos refleja con claridad el régimen de precipitaciones del clima mediterráneo: estos ríos poseen dos máximos (otoño y un secundario de primavera) y un acusado estiaje estival.

c. La excepción del Ebro

El río Ebro presenta un carácter diferenciado respecto al resto de los ríos mediterráneos. Su régimen fluvial es más complejo. Este largo río, con una extensa cuenca, recoge las aguas de sus afluentes pirenaicos (Gallego, entre otros), y esa es la razón por la que el Ebro es el río más caudaloso de España.

Los ríos más importantes de este dominio son: Ebro, Ter, Júcar y Segura.

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