Características Geográficas de los Espacios Naturales como Recurso Turístico

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T.3(5)4. Diversidad de Entornos Geográficos y Tipologías de Espacios Turísticos: Características Generales

a. Los Espacios Naturales

Los espacios naturales, en sentido estricto, se definen como aquellos que no han sido objeto de intervención humana. Coinciden con los ecosistemas que han evolucionado espontáneamente en el ambiente natural originario. Representan un estadio de virginidad del territorio antes de que sea ocupado por las actividades del hombre.

Estos espacios mantienen un nivel de conservación de sus valores naturales bastante alto y son los reservorios de recursos naturales.

Los espacios naturales puros son escasos y su preservación ha sido asociada a la existencia de condiciones difíciles para la implantación humana (accesibilidad dificultosa, climas inhóspitos, etc.), o a la falta de recursos explotables en términos económicos (recursos no válidos para la producción directa de bienes de consumo).

Los elementos naturales existentes en los espacios naturales constituyen, en muchos casos, recursos de gran atractivo para el desarrollo de la actividad turística. Ello se debe a que se encuentran en un buen estado de conservación y a la valoración de su función como prestación de servicios recreativos. La utilización para estos fines supone, en la mayoría de los casos, un uso menos degradante que la producción tradicional de bienes materiales.

Sin embargo, esta situación no es generalizada, ya que en muchas áreas los recursos se encuentran degradados por una explotación desmedida o degradante y, por lo tanto, quedan descartados como atractivo turístico. De hecho, el hombre ha utilizado tradicionalmente el ambiente natural principalmente para disfrutar los recursos transformables, de modo que cualquier recurso puede transformarse en un bien directamente utilizable. Así, en la actualidad, se valoran otras prestaciones de la naturaleza como su contribución a la restauración del vigor físico y anímico, derivadas del disfrute de la belleza, el solaz y el esparcimiento, el disfrute de espacios abiertos, etc.

En cualquier caso, para que las relaciones entre el hombre y la naturaleza sean armoniosas, a la actividad turística se le exige que respete la capacidad de acogida del territorio y que no degrade los recursos. Además, se debe valorar también la generación de rentas derivadas de la actividad, al igual que en cualquier otro sector de la economía.

Por otro lado, una de las principales virtudes de los recursos turísticos naturales (fauna, flora, aire, etc.) es que son gratuitos y de todos los ciudadanos, al menos en principio. Esto quiere decir, tal y como señala PRATS (1997), que pueden promocionarse abiertamente desde la Administración y también pueden ir asociados a la oferta de cualquier empresa privada del sector (hoteles, restaurantes, etc.).

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