El Capitalismo: Orígenes, Principios y Evolución
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El Capitalismo
¿Qué es el Capitalismo?
El término designa el sistema socioeconómico caracterizado fundamentalmente por la propiedad privada de los principales medios de producción y la libertad reconocida a los individuos para realizar contratos que regulen sus propios intereses.
Desde el punto de vista jurídico, el capitalismo descansa, pues, sobre dos instituciones esenciales: el derecho de propiedad privada y la libertad de contrato, incluida en este concepto la contratación de trabajo personal.
En general, la actividad económica está orientada hacia la rentabilidad u obtención de beneficios por las empresas privadas en un régimen de libre concurrencia en el cual, al menos en principio, el Estado no interviene.
El elemento central del sistema es el mercado, ya que la finalidad de la producción es el intercambio y no el consumo directo. Según la ley de la oferta y la demanda, el mercado regula los precios y las retribuciones de todos los factores que intervienen en el proceso de producción y la competencia es el motor y el regulador de la actividad económica.
Principios Básicos
- Propiedad privada de los medios de producción. En el sistema capitalista está asegurada la propiedad privada (en manos de particulares) de los medios de producción, es decir, de las fábricas, comercios, tierras, etc. A los particulares se les reconoce y garantiza la libre disposición de sus bienes.
- Mano de obra asalariada. Mientras las tareas de dirección y gestión de los emprendimientos productivos son desempeñadas por los propietarios, las tareas de ejecución son desempeñadas por trabajadores asalariados, es decir, por otros particulares que reciben una paga o salario a cambio de su trabajo.
- Afan de lucro individual e ilimitado. El factor psicológico que anima al sistema es la búsqueda constante de beneficios económicos por parte de los individuos. Las decisiones en materia económica son adoptadas libremente por el mercado (o sea, por el conjunto de productores y consumidores, en base a su capacidad económica y sus intereses) limitándose la intervención del Estado (autoridad pública). El orden de prioridades es determinado por el criterio de rentabilidad y no el de la necesidad social.
Virtudes y Contradicciones
Defensores
Los defensores del capitalismo señalan como principales virtudes la libertad económica individual que rige en el capitalismo y la forma en que esta libertad, junto al afán de lucro personal, confieren al mismo un gran dinamismo y una gran capacidad productiva en constante crecimiento. La economía de mercado, aseguran, premia al eficiente y quien no lo sea se arruinará, esto garantiza el mejor funcionamiento de la economía y a largo plazo redundaría en beneficio de toda la sociedad.
Críticos
Los críticos del capitalismo subrayan la primacía del individualismo sobre los intereses colectivos o sociales, lo que produciría la concentración de la riqueza en pocas manos. Por lo tanto, sostienen que el desarrollo económico solo beneficiaría a determinados sectores sociales, e incluso algunos críticos señalan que una crisis generalizada podría llevar a la ruina del sistema en su conjunto. También señalan el daño sobre el medio ambiente que podría provocar una lógica económica que antepone la rentabilidad a la conservación de los recursos para las siguientes generaciones.
Orígenes y Etapas
Sus antecedentes se remontan a Europa a fines de la Edad Media, en los siglos XII y XIII, con el desarrollo de la actividad comercial y el ascenso económico de la burguesía, acelerándose su desarrollo y expandiéndose a partir de los siglos XV y XVI con los descubrimientos geográficos de los europeos. Pero será recién a partir de la Revolución Industrial iniciada en Inglaterra en el siglo XVIII que el capitalismo existirá como un todo, consolidándose en Europa y extendiéndose al resto del mundo con la expansión imperialista y la expansión del capital financiero y monopólico sobre el mundo. Se destacan las siguientes etapas:
1) El Capitalismo Comercial (siglos XIII a XVIII)
Desde finales de la Edad Media, siglos XIII y XIV hasta el siglo XVIII se desarrolló el capitalismo comercial, proveniente de la inversión de capitales en operaciones comerciales a larga distancia realizadas, sobre todo, por las compañías de comercio. Desde entonces se habían fundado empresas comerciales basadas en el capital de un individuo, de una familia o de varios socios que se repartían las ganancias.
2) El Capitalismo Industrial (siglo XIX)
El desarrollo de la Revolución Industrial hizo necesario reunir grandes sumas de dinero para la adquisición de maquinarias, materias primas y mano de obra. La pequeña y mediana empresa que había caracterizado los primeros tiempos de la Revolución Industrial, fue sustituida en muchos casos por empresas de mayor tamaño que requerían, a la vez, una mayor masa de capital para funcionar. Este hecho dio impulso a la inversión de capitales en las nacientes industrias, así como la extensión de sus beneficios.
El Capitalismo Financiero y Monopólico (siglo XIX y XX)
A partir de las últimas décadas del siglo XIX se comienza a desarrollar una nueva etapa del capitalismo: la etapa financiera y monopólica. Por un lado, se comienzan a concentrar los capitales, y por otro, se comienzan a concentrar las empresas. Pero a su vez, se comienza a tejer una compleja red de relaciones entre la banca y la industria dando lugar a los grandes grupos financieros que existen hasta nuestros días.
La Concentración de Capitales:
- Los Bancos: La concentración industrial estuvo acompañada de una concentración financiera. Los bancos se especializaron, no sólo se dedicaron al préstamo y a la emisión de moneda sino que realizaron inversiones en la industria a través de la compra de acciones, llegando a controlar en algunos casos la dirección de las empresas. Esta relación entre la banca y la industria continúa hasta nuestros días.
- Las sociedades de responsabilidad limitada (S.R.L.): Para financiar las empresas que requerían grandes inversiones no fueron suficientes las técnicas bancarias y el desarrollo del crédito. Las primeras sociedades comerciales surgieron de la asociación de varias personas que se hacían responsables por todos sus bienes y no sólo por el capital aportado. Es decir, que si no se podían atender las deudas, los acreedores podían actuar sobre los bienes de cada socio. Esta “responsabilidad ilimitada” era una garantía para los acreedores, pero desalentaba –por los riesgos que corría cada socio al invertir sus capitales- determinadas inversiones. Viviana Farías- Marcos Rey donde cada socio sólo se hace responsable del capital que invierte. Si la empresa no funciona bien, los acreedores no pueden actuar sobre otros bienes de los socios. Se trata de sociedades con un capital dividido en cuotas.
- Las sociedades anónimas (S.A.): Otro tipo de sociedades, que incluyen un capital dividido en acciones. Una sociedad por acciones, o sociedad anónima, se constituye con el aporte de varios capitalistas que compran acciones. Cada acción representa una parte de la propiedad de la empresa y genera el derecho a participar de las ganancias (dividendos). Lo práctico de este pequeño título de propiedad es que –a diferencia, como los de las casas, por ejemplo- no está a nombre de nadie (es anónimo) y puede fácilmente ser vendido a otra persona. A finales del siglo XIX, surgieron las primeras asociaciones de capitales que controlaban varias empresas: los holdings. Estos holdings son asociaciones financieras que buscan obtener la mayor ganancia posible.
- La bolsa de valores: Reforzó su importancia por el hecho de que las acciones se transformaron cada vez mas en una mercancía cuyo precio comenzó también a fluctuar. Las esperanzas de buenos dividendos tienden siempre a hacer subir la cotización de una acción, mientras que problemas en el funcionamiento de la empresa o en el mercado del producto que fabrica tienden a hacerla bajar. La cotización de las acciones puede realizarse en cualquier lugar, en las ciudades importantes existen Bolsas de valores.
La Concentración de Empresas:
Además de la concentración de capitales comenzó a ensayarse una tendencia a la concentración de empresas. El aumento de la producción no significó el aumento del mercado consumidor del producto, de manera que fue necesario comenzar a provocar mecanismos que permitieron un control más efectivo de dicho mercado.
- Trust: El primer caso en este sentido lo dieron las empresas norteamericanas, formando un trust. El objetivo de los trusts es aumentar las ganancias dominando el mercado, al extremo de eliminar toda competencia. Aunque no siempre lo logran, los trusts tienden a monopolizar la producción o la comercialización de un producto en una ciudad, una región, un país o varios países. Esa concentración a veces se produce horizontalmente, fusionando varias empresas en un mismo ramo (varias fábricas de muebles, por ejemplo), y otras veces se hace en sentido vertical, incorporando empresas –o trusts horizontales- cuyos productos se venden en cadena de unas a otras empresas (por ejemplo, aserraderos, fábricas de muebles y papel, mueblerías, etc.)
- Cartel: En muchos casos la fusión de empresas en un trust es muy difícil, en especial si las empresas que tendrían que fusionarse son muy poderosas. Se produce entonces una cierta coordinación entre ellas que, sin afectar su independencia como lo haría un trust, les permite compartir el mercado. Este tipo de asociación de empresas recibe el nombre de cartel.