Canto Gregoriano: Exploración de sus Formas, Orígenes y Evolución Litúrgica
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Tipos de Canto Gregoriano: Recitativos y Composiciones Libres
Los cantos gregorianos se clasifican principalmente en dos categorías: recitativos y de composición libre. Aunque esta última clasificación es relativa, ya que las composiciones solían incorporar partes melódicas copiadas de cantos anteriores. Esta práctica se conoce como centonización.
Cantos Recitativos
Los recitativos son los cantos más sencillos, diseñados para plegarias y lecturas bíblicas, rozando la palabra hablada. Se caracterizan por:
- Constan de una sola nota de recitación, originalmente LA (más tarde también Do y Fa), sobre la que se canta cada versículo.
- Esta nota de recitación, también llamada tenor (del latín tenere, "sostener"), se acompaña ocasionalmente con la nota vecina superior o inferior para destacar acentos importantes.
- La nota de recitación suele introducirse con una fórmula melódica (initium).
- Cuenta con inflexiones cadenciales para las comas (flexa), las semifrases (metrum) y los puntos o finales de frases (punctum) del texto.
De esta manera se interpretan los salmos, que a su vez están acompañados por textos adicionales de composición libre: las antífonas y los responsorios. Si el salmo y su añadido se interpretan con alternancia coral, será un salmo antifonal; si se alterna un solista con el coro o la asamblea, será un salmo responsorial.
Cantos de Composición Libre
Dentro de los cantos de composición libre, encontramos muchos tipos muy variados.
Antífonas
Las antífonas representan el canto gregoriano en su forma más básica. Son cortas y sencillas en su mayoría, predominantemente silábicas con algún neuma esporádico. Constituyen los cantos más abundantes en los libros medievales y aún hoy se utilizan millares de ellas.
Responsorios
Los responsorios son más complejos, ya que pronto comenzaron a ser interpretados por coros cada vez más expertos y profesionales, lo que permitió a los compositores complejizar su música.
Himnos
Los himnos son melodías de composición libre e independientes, cantos de alabanza y adoración de origen oriental. Parece ser que fueron incorporados en la liturgia occidental. Al no ser bíblicos, la Iglesia siempre ha dudado en admitirlos abiertamente, por lo que existen pocos a pesar del éxito de su uso, incluso con melodías populares para acompañarlos. El Gloria del Ordinario de la Misa es quizá el himno más conocido.
Evolución y Añadidos en el Canto Gregoriano
En el origen del Propio de la Misa, el Introito, el Ofertorio y la Comunión eran cantos antifonales, mientras que el Gradual, el Tracto y el Alleluia eran responsoriales. Estos últimos eran los más largos y melodiosos de la celebración, especialmente el Alleluia, que era precedido por el júbilus, un enorme melisma sobre el "ia" de Alleluia.
Sin embargo, en su empeño por engrandecer y dar más esplendor y solemnidad a la liturgia, los compositores comenzaron a introducir añadidos, conocidos como tropos. Estos consistían en:
- Añadir más música a obras silábicas.
- Añadir texto a obras melismáticas.
- Añadir texto y música para extender el canto original.
Tipos de Tropos y Desarrollos Posteriores
La Secuencia
Un tipo de tropo importante fue la secuencia (del latín sequentia, "seguir"), que era un añadido musical al ya melismático Alleluia. Una importante compositora de secuencias fue la abadesa Hildegard von Bingen.
Dramas Litúrgicos
También el añadido de dramas musicales en la liturgia se ha considerado un tipo de tropo. Esta incursión del teatro musical en latín parece haber nacido del intento de festejar épocas de gran solemnidad, como la Pascua de Resurrección o la Navidad. Nos han quedado testimonios del uso de escenarios, decorados y ropajes que el clero preparaba para tal fin.