La Caída de la Dictadura de Primo de Rivera y el Camino hacia la Segunda República (1930-1931)

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La Oposición a la Dictadura y la Caída de Primo de Rivera

Lo que explica la larga duración de la Dictadura es la impotencia de la oposición, la cual se manifestaba en varios frentes:

  • Los políticos de la vieja guardia.
  • Los republicanos (como la Alianza Republicana), donde cada grupo actuaba por su cuenta.

La Oposición Militar y la Sanjuanada

La oposición militar se hizo manifiesta en los sucesos de la Noche de San Juan, conocidos como «La Sanjuanada». Fueron detenidos y multados personajes influyentes, como Aguilera o Weyler, y el líder del Partido Reformista. Pero el conflicto más grave fue con el arma de Artillería. Cuando se quiso imponer el nuevo criterio, se encontró con una oposición cerrada y se produjeron incidentes sangrientos. Incluso Miguel Primo de Rivera forzó al Rey a firmar un decreto por el que se obligaba a los artilleros a prometer fidelidad al Gobierno.

Los Intelectuales y la Dictadura de Primo de Rivera

El primer choque ocurrió cuando Miguel de Unamuno fue suspendido de empleo y sueldo. Otro choque tuvo lugar con la clausura del Ateneo de Madrid (que estaba derivando al republicanismo) y con el Proyecto de Reforma Universitaria. Los graves incidentes estudiantiles de marzo de 1928 provocaron el cierre de las Universidades de Madrid y Barcelona. Por otra parte, las críticas del Dictador contra la universidad provocaron la indignación.

Entre los que abandonaron la docencia se encontraban José Ortega y Gasset, Fernando de los Ríos y Luis Jiménez de Asúa. Tampoco supo frenar al movimiento obrero. Junto a estos, hubo otros problemas, tales como la cuestión catalana, que iba tomando posiciones.

La Dimisión de Primo de Rivera

En los últimos meses de 1929, arreciaron las protestas y se precipitaron todos los acontecimientos que llevaron a su dimisión. Hizo una consulta a los altos mandos militares. Finalmente, Miguel Primo de Rivera presentó la dimisión el 28 de enero de 1930. Marchó a París y moriría al poco tiempo.

El Gobierno Berenguer y la Transición a la Segunda República Española

Tras la marcha de Primo de Rivera, el Rey encargó el gobierno al General Berenguer. Pero la lentitud de su gestión fue perjudicial. Además, el pueblo español había experimentado un cambio profundo y la opinión pública empezó a participar en la vida política, posicionándose en contra del régimen monárquico.

El Auge del Republicanismo y el Pacto de San Sebastián

Los republicanos aumentaron el número de sus partidarios. Había un republicanismo histórico presidido por Lerroux; uno nuevo, procedente de la monarquía, liderado por Niceto Alcalá Zamora y Miguel Maura; y el de los sectores intelectuales liderados por Manuel Azaña.

Se llegó al Pacto de San Sebastián, que reunió a tres fuerzas principales, a las que se añadieron los regionalistas y los constitucionalistas, los republicanos históricos y el Partido Socialista. De dicho Pacto derivaron dos líneas complementarias:

  1. Una revolucionaria, que fracasó.
  2. Otra política, que arruinaría la monarquía.

A partir de este momento, se formó un gobierno provisional republicano presidido por Alcalá Zamora, al que se unió la «Agrupación al Servicio de la República». El gobierno Berenguer continuó. La crisis del gobierno surgió a finales de 1930 cuando quiso convocar unas elecciones generales. Berenguer se vio precisado a presentar la dimisión al Rey.

Las Elecciones Municipales de 1931 y la Proclamación de la República

Le sustituyó el gobierno del Almirante Aznar, aunque no logró calmar la agitación de la opinión pública. Aznar prometió la convocatoria de las elecciones municipales, que se celebrarían el 12 de abril de 1931.

Los resultados de las elecciones municipales en las capitales de provincia llegaron: el bloque republicano-socialista había triunfado, lo cual sorprendió a la oposición. Por la mañana, Berenguer envió una circular telegráfica al Ejército reconociendo la derrota y aconsejando orden y sumisión a la voluntad nacional.

El día 13, Cambó citó a Romanones, quien tenía que aconsejar al Rey que llegara a un acuerdo con el comité de Alcalá Zamora. El Rey estuvo conforme y puso fin a la Monarquía, señalando con claridad que no podía sacar a la Guardia Civil contra la revolución. Romanones envió una nota al Rey aconsejándole que abandonara España.

Entretanto, Romanones había negociado con Alcalá Zamora la salida del Rey de España y que el comité revolucionario asumiera el poder. El comité tenía apoyo y se izó la bandera republicana. El Rey emprendió viaje a Cartagena para embarcar hacia Marsella. Alcalá Zamora proclamó la República a todo el país a través de la radio.

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