La Búsqueda de la Naturaleza Humana: Desde el Aforismo de Delfos hasta el Sentido de la Existencia
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¿Quién es el Ser Humano?
Un científico diría: “Somos seres vivos del reino animal, de la clase mamíferos, de la familia de homínidos, Homo sapiens y Homo sapiens sapiens”.
Esta información es valiosa, pues clasifica al ser humano en la gran cantidad de seres vivos del planeta. Indica que el ser humano comparte con otros un puesto en la naturaleza y un hogar común. Sin embargo, la información biológica no es suficiente para comprender la naturaleza profunda de las personas.
La Inspiración de Delfos: «Conócete a ti mismo»
Los seres humanos siempre han buscado la respuesta a quiénes son. En el antiguo templo de Apolo, en la ciudad griega de Delfos, estaba escrito en su frontón el célebre aforismo: “Conócete a ti mismo” (en griego, Gnothi seauton).
A lo largo de la historia, esta frase ha inspirado a numerosos pensadores a reflexionar sobre la naturaleza humana. Conocerse y comprenderse es una necesidad fundamental del ser humano para poder aceptarse tal como es, con sus cualidades y defectos.
La Sucesión de Interrogantes
Cuando uno quiere conocerse, surgen inicialmente preguntas de carácter inmediato:
- ¿Dónde nació?
- ¿Quién es su familia?
- ¿Qué le gusta y qué no?
- ¿Quiénes son las personas que comparten su vida?
Pero, a medida que se resuelven estas, surgen nuevos y profundos interrogantes:
- ¿Cuál es el origen de la vida?
- ¿Qué sentido tiene la existencia?
- ¿Qué es la muerte?
Conocerse a sí mismo es una aventura que revela a cada persona que es un misterio para ella misma.
La Sucesión de Interrogantes y la Búsqueda de Sentido
La vida es un regalo lleno de misterios. El ser humano puede disfrutar del amor que da y recibe de otras personas, del valor de la amistad, o del placer de aprender a través de la educación. La vida también permite a las personas admirar la belleza de la naturaleza o apasionarse ante el ritmo y la melodía de la música.
Incluso el silencio es sorprendente, porque ayuda al ser humano a encontrar la tranquilidad interior. Se puede decir que el ser humano ha sido lanzado a una vida apasionante, en la que va creciendo gracias a la relación con los demás, con la naturaleza, consigo mismo y con Dios.
Así, se observa que las personas son esencialmente seres relacionales, en continua interacción. Si esas relaciones son adecuadas, la persona crece y consigue ser cada día más feliz.
El Desafío de las Relaciones Humanas
Sin embargo, surgen grandes dudas respecto a la interacción:
- ¿Cómo deben relacionarse las personas?
- ¿Cuál es la mejor forma de relacionarse?
- ¿Es posible evitar el sufrimiento en las relaciones?
A lo largo de la existencia humana, las personas han intentado solventar estas dudas y encontrar la felicidad a través de diversas vías:
Propuestas Históricas para la Felicidad
Algunos han creído que serían más felices siendo los más fuertes, los más inteligentes, o los que dominan a los demás. Otros, sin embargo, han buscado la felicidad en una vida apartada de todo, dedicada al estudio y la oración. También muchos han pensado que la felicidad se encuentra ayudando a los demás y dejándose ayudar.
Son muchas las propuestas para tener una vida feliz, pero, para los creyentes, todas son insuficientes o erróneas. La naturaleza del ser humano es un misterio que solamente en la persona de Jesús encuentra la verdadera luz.