Biografías de los Emperadores Romanos: De Tiberio a Trajano

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Crónica de los Emperadores Romanos: De Tiberio a Trajano

Tiberio: El ocaso del poder

Tiberio ejerció el poder con gran despreocupación, con grave crueldad, con malvada avaricia y con indecente lujuria. En efecto, él personalmente en ningún sitio luchó, pues hizo las guerras a través de sus legados. Éste, al vigésimo tercer año de su imperio, a la edad de setenta y ocho años, murió en la Campania con gran gozo de todos.

Calígula: Excesos y tiranía

Le sucedió Calígula, un emperador malvado y siniestro que llegó a excusar los actos indecorosos de Tiberio. Realizó la guerra contra los germanos y, habiendo entrado en Suevia, nada hizo con valentía. Cometió incestos con sus hermanas y tuvo una hija con una de ellas. Dado que se encolerizaba contra todos con gran avaricia, desenfreno y crueldad, fue asesinado en el Palatino a la edad de veintiocho años.

Claudio: El gobierno de la moderación y la conquista

Después de éste estuvo Claudio, tío paterno de Calígula. Éste gobernó con mediocridad, llevando muchos asuntos de forma tranquila y moderada, aunque algunos con crueldad y sin gracia. Hizo la guerra a Britania, territorio que ningún romano después de Julio César había alcanzado, y una vez vencida esta por Gneo Sentio y Aulo Plaucio, hombres ilustres y nobles, celebró una ceremonia triunfal.

Nerón: La decadencia del Imperio

Sucedió a éste Nerón, quien alteró el Imperio y lo disminuyó. Eliminó, sin límites, a una parte del senado y fue enemigo de todos los hombres buenos. Al final, se denigró con tal deshonor que no solo bailaba, sino que también cantaba en escena vestido de citaredo o actor trágico. Incendió la ciudad de Roma para contemplar la imagen de este espectáculo, igual que en otro tiempo había ardido Troya una vez conquistada.

Trajano: El esplendor de Hispania

Le sucedió Ulpio Trajano, nacido en Itálica, Hispania, de familia antigua y más que ilustre. Difundió a lo largo y ancho las fronteras del Imperio Romano, el cual, después de Augusto, había sido más defendido que ampliado. Reconstruyó ciudades al otro lado del Rin, en Germania. Sometió la Dacia tras vencer a Decébalo, convirtiéndola en una provincia al otro lado del Danubio.

El legado de Trajano

De este gran emperador se nos ha transmitido un recuerdo tal que, hasta nuestra época, en el senado se aclama a los príncipes con la frase: “más dichoso que Augusto, mejor que Trajano”. Hasta tal punto prevaleció en él la gloria de su bondad que, tanto para los aduladores como para los que alaban sinceramente, ofrece una ocasión de brillantísimo ejemplo.

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