El Barroco Italiano: Características de la Pintura y el Legado de Carracci y Caravaggio

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Características Fundamentales de la Pintura Barroca

En la pintura barroca predomina el color sobre el dibujo: en lugar de líneas precisas para delimitar formas, se usan manchas de color que, aunque vagamente definidas, crean una ilusión óptica de modelado. La profundidad es continua: todos los planos, desde el primero al último, tienen protagonismo, no solo el plano principal como en el Renacimiento.

Luz, Composición y Realismo

La luz y la sombra se vuelven elementos esenciales para reforzar la expresividad, situándose en puntos imaginarios e intensificando los contrastes; de este uso extremo del claroscuro surgirá el tenebrismo.

  • Composición: Las composiciones serán asimétricas y atectónicas. Las escenas principales se desplazan a los laterales y las figuras parecen continuar más allá del marco, predominando líneas diagonales o curvas en lugar de horizontales o verticales.
  • Movimiento: Se reflejará en escorzos, formas inestables y la representación de las irregularidades naturales como árboles o nubes.
  • Realismo: Será fundamental. No se idealizará la belleza, sino que se mostrarán también aspectos tristes o feos de la vida. Los temas se ampliarán a retratos, escenas cortesanas, paisajes, bodegones y naturalezas muertas.

La Pintura Barroca en Italia: Los Carracci y Caravaggio

La familia de los Carracci y Caravaggio son los grandes representantes de la pintura barroca italiana, marcando dos caminos estilísticos fundamentales.

Los Carracci: Clasicismo y Academia

Los Carracci (Agostino, Annibale y su primo Ludovico) desarrollaron una temática mitológica grecolatina muy clasicista, con desnudos, gran iluminación y viveza de color, manteniendo rasgos del manierismo anterior. Son considerados precursores del clasicismo academicista.

Cuando hablamos de los Carracci nos referimos a los hermanos Agostino (1557–1602) y Annibale (1560–1609), y su primo Ludovico (1555–1609), una familia de pintores boloñeses. Fundaron en su ciudad natal un taller-escuela caracterizado por el dibujo preciso, la claridad, la monumentalidad y el equilibrio propios del manierismo, pero con rasgos estilísticos del Barroco. Sus obras mitológicas cerrarán un ciclo temático en el arte italiano, cultivando además temas religiosos, paisajes y bodegones.

Annibale Carracci y el Palacio Farnesio

De los tres, Annibale fue el más destacado, sobre todo tras su traslado a Roma en 1595. Su obra cumbre son los frescos del Palacio Farnesio, realizados para el cardenal Odoardo Farnese. En el camerino y la Galería representó escenas mitológicas integradas en falsas arquitecturas y esculturas pintadas en grisalla, con un brillante colorido, gran dominio del dibujo, poderosos desnudos de clasicismo idealizado, composiciones densas y mucho movimiento.

En el camerino pintó quince historias de Hércules y Ulises como símbolos del esfuerzo y la salvación cristiana. En la galería, el tema central es el Triunfo de Baco y Ariadna, una alegoría de la fuerza del amor humano y divino. Estos frescos influyeron profundamente en la pintura barroca europea y sirvieron de modelo para las exuberantes mitologías de Rubens.

Caravaggio: Naturalismo y Tenebrismo

Caravaggio, en cambio, retrató a gente corriente en escenas cotidianas, haciendo un uso intenso del claroscuro, con una iluminación tenebrista y un gran naturalismo.

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