El Bando Republicano en la Guerra Civil Española: Desafíos, Líderes y el Final
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El Bando Republicano en la Guerra Civil Española
Debilidades Internas
Falta de Unidad
La propia división dentro del bando republicano fue perjudicial porque no les ayudó a actuar de forma unida ante el ataque nacional. Por un lado, estaban los partidarios de vencer la guerra como objetivo prioritario, y por otro lado, los que querían aprovechar la guerra para conseguir la revolución social. Estos últimos (POUM, FAI, CNT) actuaban sin disciplina y sin reconocer las órdenes de los mandos oficiales republicanos.
Dualidad de Poder
Durante la guerra se mantuvo la Constitución de 1931 y la mayor parte de las instituciones en funcionamiento; sin embargo, en muchos lugares se crearon consejos, comités y juntas que funcionaban con autoridad, restándola de esa manera al gobierno. En muchas ocasiones, estos grupos procedieron a la colectivización de una gran parte de la propiedad industrial y agraria.
Evolución del Gobierno Republicano
Así se sucedieron diferentes presidentes dentro de la República:
Casares Quiroga
Presidente del gobierno de la República cuando se produjo la victoria del Frente Popular en las elecciones de 1936. Sin embargo, al no proceder con rapidez y no dar armas a los obreros, fue sustituido.
José Giral
De Izquierda Republicana, ordenó la distribución de armas a las milicias, pero no supo aunar las diferentes opciones ideológicas. Comunistas y socialistas radicales crearon comités obreros que fueron tomando el poder en algunas ciudades, controlando fábricas y servicios urbanos, pretendiendo conseguir la conquista de la revolución social.
Largo Caballero
Nombrado tras los fracasos militares de los republicanos que evidenciaban la necesidad de un gobierno fuerte y más eficaz en la guerra. Ante el avance de las tropas franquistas sobre Madrid, el gobierno tomó la decisión controvertida de trasladarse a Valencia, dejando Madrid al mando de una Junta de Defensa a cargo del general Miaja. El gobierno de Largo Caballero pretendió, por un lado, restablecer el poder del Estado, lo que les obligaba a la disolución de los gobiernos locales de carácter revolucionario; por otro lado, crear un solo ejército disciplinado con un mando unificado. Largo Caballero, sin embargo, no consiguió reorientar la dualidad del poder hacia un solo poder legítimo, democrático y parlamentario, como lo demostraron los “sucesos de mayo del 37”.
Juan Negrín
Creó un gobierno de mayoría socialista, pero que apostó por el PCE que, gracias al respaldo de la URSS, fue incrementando su influencia e imponiendo sus decisiones militares, ideológicas y políticas.
El Final de la Guerra
Tras la caída de Cataluña en enero y febrero de 1939, Gran Bretaña y Francia reconocieron al gobierno de Franco. Manuel Azaña presentó en París su dimisión como presidente. En marzo de 1939, el general Casado, junto con Besteiro, decidieron dar un golpe de Estado contra Negrín con el fin de obtener una paz negociada que Franco no aceptó; el 1 de abril de 1939 se proclamó la victoria de los nacionales.
Apoyo Exterior al Bando Republicano
En cuanto al apoyo exterior, los republicanos solicitaron ayuda a Francia y a Gran Bretaña, pero estos dos países decidieron mantenerse neutrales. Al no encontrar apoyo en las principales potencias democráticas, el Gobierno Republicano se puso en contacto con el Gobierno de Stalin e intentó comprar armas a la URSS con las reservas de oro del Banco de España. La URSS apoyó al bando republicano con alimentos, aviones, bombarderos, carros de combate y unidades militares.