CAPÍTULO 1
La madre de Benjamín quiso borrar todos los recuerdos del padre guardándolos en el desván. Un día, Benjamín encontró un manojo de llaves y dio la casualidad de que ese día la madre salía a cenar con sus amigas.
CAPÍTULO 2
Un día, al salir Benjamín del colegio con sus amigos, vieron un coche rojo muy espectacular. A su lado había un hombre de pie. Al principio, ninguno de los chicos lo conocía, pero cuando Benjamín se hablaba poco y mal del tío, ya que era él el que tenía que viajar en la avioneta que se estrelló y provocó la muerte de su padre.
CAPÍTULO 3
Ese día, Benjamín veía a su madre muy nerviosa y diferente porque le dejaba comer hamburguesas con patatas. También estaba nerviosa porque se iban a Santander el verano con Jorge y dejaría a Benjamín solo en la finca de los abuelos.
A Benjamín no le gustaba mucho esa idea porque se aburriría, pero la madre pensó en eso y dijo de llevarlo a África con su tío. Él lo aceptó, felizmente.
CAPÍTULO 4
Esta joya llamaba mucho la atención del chico y su historia, narrada por el tío, ayudó a Benjamín a superar el miedo que le provocaba el despegue y le hizo más corto el trayecto. El medallón era una muela felina y, además, el padre de Benjamín tenía otro igual. Desde ese instante, el joven se propuso llegar hasta donde estaba la avioneta siniestrada y recuperar el medallón para tener un recuerdo de su padre. Tenían que coger una avioneta pilotada por el tío para llegar a la casa familiar en medio de la selva.
CAPÍTULO 5
Después de dejar el aeropuerto y sobrevolar unos lagos, Benjamín y su tío aterrizaron en una pequeña pista de arena cerca de un lago. La llegada fue emocionante y un poco peligrosa. Fueron recibidos por una multitud de personas que surgían de un bosque cercano a la pista.
Benjamín conoció a una mujer llamada Cecilia que trabajaba en el servicio doméstico de la casa familiar.
CAPÍTULO 6
Era una casa con 8 columnas. Nada más llegar, Sebastián le enseñó su casa a Benjamín. El despacho de Sebastián conectaba con el porche.
Cuando Benjamín llegó al salón, se dio cuenta de que había un tocadiscos, pero todos eran de ópera.
Benjamín se alojaría en la habitación de su padre mientras estuviera en África. A Benjamín le sorprendió que su tío no leyera, así que se lo preguntó, y el tío le respondió que las aventuras que él lee, él ya las vive todos los días.
CAPÍTULO 7
-El pueblo se llamaba Gabón. Benjamín, lo primero que hizo nada más llegar, fue explorar la zona. El patio no estaba bien cuidado, así que Benjamín decidió empezar a arreglarlo. Se puso a plantar flores porque a él le gusta mucho la botánica.
CAPÍTULO 8
Sebastián, siempre que regresaba de la explotación familiar, le gustaba descansar con una taza de té y escuchar ópera con el volumen de la música muy alto.
Una tarde, estaban Sebastián y Benjamín descansando y escuchando música, cuando de repente, apareció un mono que tiró un coco contra un ventanal de la casa. Benjamín, al principio, salió corriendo detrás del mono para alcanzarlo, pero a continuación se dio cuenta de que no quería hacerle daño porque comprendió la actitud animal: no le gustaba la música a tanto volumen.
Benjamín abandonó la persecución y volvió al porche. Y al mono no le valió de nada su acción porque Sebastián puso de nuevo la música.