El auge de la narrativa hispanoamericana: novela y cuento en el siglo XX
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La novela y el cuento hispanoamericanos en la segunda mitad del siglo XX
Durante la primera mitad del siglo XX, predominan dos tendencias en Hispanoamérica: la regionalista y la artística. Esta última acabará evolucionando hacia un tipo de novela experimental hasta provocar el "Boom", que atraerá la atención del resto del mundo.
El "Boom" de la novela hispanoamericana
El "Boom" se propició gracias al auge del mercado editorial, al exilio de españoles a países de América y, sobre todo, a las influencias de la novela alemana, francesa e inglesa, de las que adopta el surrealismo. En cuanto a sus principales características, cabe destacar la renovación de la estructura del relato, la inclusión de narradores múltiples y la sustitución de la ambientación realista por espacios imaginarios, además de la utilización de técnicas innovadoras tales como el monólogo interior, la mezcla de idiomas o la superposición de estilos y registros. Predominan los problemas existenciales como temas más frecuentes.
Se considera que el "Boom" de los años 60 se inicia gracias a los autores Miguel Ángel Asturias con El señor presidente, Alejo Carpentier con El reino de este mundo y Jorge Luis Borges con El Aleph, a pesar de que El túnel de Ernesto Sábato y Pedro Páramo de Juan Rulfo fueron publicaciones previas al "Boom".
Antes de la eclosión del mismo, se distinguen claramente dos grandes tendencias:
- Realismo mágico de Asturias, Rulfo y Carpentier: caracterizado por la coexistencia del mundo real e imaginario sin extrañeza.
- Realismo fantástico de Borges: donde ambos mundos son irreconciliables.
El "Boom" supuso la inclusión de lo fantástico y lo real en la novela hispanoamericana. Se produjo, además de por las razones antes descritas, gracias tanto a la ingente cantidad de obras magistrales escritas como al apoyo de las editoriales españolas, francesas y latinoamericanas. Entre las novelas magistrales más representativas y que mayor atención suscitaron se encuentran La ciudad y los perros y Conversaciones en La Catedral de Vargas Llosa, El siglo de las luces de Carpentier, Rayuela de Cortázar, Tres tristes tigres de Cabrera Infante y Cien años de soledad de García Márquez.
El "Post-boom"
A partir de los años setenta, se inicia la etapa del "Post-boom" tras el desarrollo económico de algunos países, los movimientos inspirados en la Revolución Cubana y la dictadura en otros países. Esta etapa está caracterizada, según Antonio Skármeta, por el uso de un lenguaje coloquial y espontáneo en cuanto al estilo, mientras que en cuanto a la ambientación se centra en espacios reales, a pesar de continuar utilizando el elemento fantástico. El tema predominante es el compromiso social y aparece un personaje testimonial perteneciente al grupo oprimido de la sociedad.
Los autores más representativos son Luis Sepúlveda (Un viejo que leía novelas de amor), Isabel Allende con La casa de los espíritus, Alfredo Bryce Echenique y Laura Esquivel con Como agua para chocolate.
El cuento hispanoamericano
En cuanto al cuento hispanoamericano, sus características predominantes son, al igual que para la novela, innovaciones producidas por el "Boom" tales como el inicio de un relato con el conflicto avanzado o hacia el final, diversos puntos de vista de distintos narradores, además de aumentar la tensión narrativa para atraer al lector. En relación con la temática, se acerca a la del realismo.
Los dos autores más representativos del cuento hispanoamericano son Jorge Luis Borges y Julio Cortázar. Es característico del primero el tema del "tiempo circular", transmitido por símbolos como el laberinto (el caos ordenado del universo), las bibliotecas (que contienen la sabiduría sin ofrecer explicaciones) y los tigres (zonas del inconsciente humano), y también la lógica irreal que se aplica a la estructura de sus cuentos. En cuanto a Cortázar, destacan el uso de coloquialismos y el elemento fantástico, los temas de la soledad y el desconcierto existencial, junto con la presentación al inicio de los personajes principales y el posterior desencadenante fantástico.