El Arte al Servicio del Poder: De Napoleón al Historicismo Arquitectónico del Siglo XIX
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Napoleón y la Instrumentalización del Arte para Fines Imperiales
Napoleón supo someter el arte a sus objetivos imperiales. Su afán constructivo se extendió por todas las naciones ocupadas y gobernadas por familiares. Dejó multitud de edificios administrativos y gubernamentales, arcos de triunfo que conmemoraban los hechos bélicos. Se hizo pintar por David como un emperador romano en la obra “Napoleón cruzando los Alpes”.
El Retrato Ecuestre: Una Tradición Recuperada
Este tipo de temática desapareció durante el periodo medieval, si se exceptúa la represent. de Carlomagno a caballo del arte carolingio. Durante el Renacimiento se recuperó para realizar retratos, con fines propagandísticos, de aquellos condottieri que prestaban servicios a determinadas ciudades o de los mismos mecenas, como en el caso de la figura “Gattamelata” o la de “Malatesta”.
Este tipo de representación quedó ligado al poder: durante los siglos XVI y XVII abundaron los retratos ecuestres de los monarcas europeos. Los monarcas absolutistas del siglo XVIII siguieron el mismo camino iniciado en el Renacimiento, aunque los artistas fueron franceses en lugar de italianos. Francia se vio invadida por una multitud de figuras ecuestres de Luis XVI. Franceses fueron también los artistas encargados de hacer las estatuas de Federico V de Dinamarca.
Con Napoleón se retomó este tipo de representación. Él y su hermano J. Bonaparte se vieron eternizados en un retrato ecuestre: el 1º con la pintura de David, el 2º en una estatua situada en Lisboa. Esta temática no tuvo continuidad en el siglo XIX debido a los cambios políticos y las nuevas concepciones del poder.
Arquitectura y Urbanismo: Del Historicismo al Eclecticismo
Durante la segunda mitad del siglo XIX, mantuvo su vigencia la arquitectura Neogótica, al mismo tiempo proliferaron otras muchas evocaciones históricas, con una cierta tendencia a utilizar estilos específicos según la función de los edificios:
- El neogótico, para las iglesias.
- El neorrománico, para colegios y seminarios.
- El clasicismo para edificios de carácter político o administrativo.
- En España el neomudéjar, para las plazas de toros; aunque esto no fue una norma y abundan las excepciones.
Para el historiador Pevsner, la arquitectura de esta época se asemejaba a un “baile de disfraces”. El rasgo que mejor define su evolución es el eclecticismo o combinación indiscriminada de elementos de diferentes estilos históricos, con una predilección por lo decorativo sobre lo arquitectónico.
El Caso de Charles Garnier y la Ópera de París
Charles Garnier: Ópera de París. Estilo predominante: clasicismo ecléctico, combinaba elementos de la Antigüedad, el Renacimiento y el Barroco. Utilizado en Francia durante el Segundo Imperio en la reforma urbanística que Haussmann emprendió en París por mandato de Napoleón III.