El Arte del Montaje Cinematográfico: Claves para Construir una Historia
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El Arte de Montar con los Ojos Semicerrados
Es una etapa del proceso que yo llamo «montar con los ojos semicerrados». No se pueden abrir los ojos del todo, es decir, no se puede expresar la propia opinión sin reservas. Uno todavía no sabe lo suficiente y es solo el montador. Hay que concederle el beneficio de la duda a todo. Por otro lado, uno no puede carecer completamente de opinión, porque en ese caso nunca se conseguiría terminar nada. Para montar una película es necesario tener opiniones.
Uno no debe intentar corregir la película cuando todavía está ensamblándose. Lo que uno tiene que hacer de verdad cuando ensambla una película es juntar las partes desde el principio, sin dejar ningún cabo suelto.
Hay un montón de plazos que cumplir. Uno tiene que expresar determinadas opiniones, pero se requiere intuición y sentido común para saber, en primer lugar, si esas opiniones son importantes.
Un montador nunca sabe cómo terminará la historia y nunca puede rechazar algo desde un primer momento.
Descubrir y Pulir la Historia
Sigo así hasta que tengo un primer borrador completo, aunque en bruto, momento en el que esencialmente ya he descubierto la historia. Entonces, empiezo a eliminar las notas falsas, las repeticiones, los caminos que no conducen a ninguna parte. En esta fase, tres escenas pueden transformarse en una. Finalmente, se lo doy a mis colegas y al editor, e intento no ponerme demasiado a la defensiva con el trabajo final: sus respuestas y notas son esenciales.
La Coreografía de la Mirada del Espectador
Uno intenta, en la medida de lo posible, ser el público. En el punto de transición entre un plano y otro, hay que estar seguro de dónde está la mirada del espectador, de dónde está el foco de atención. Si imaginamos que el foco de atención del público es un punto que se mueve por la pantalla, el trabajo del montador es trasladar ese punto de aquí para allá de forma interesante. Después de cada corte, el público necesita unas pocas milésimas de segundo para descubrir dónde debería mirar. Si no acompañas su foco de interés a través de los cambios de plano, si les obligas a buscar tras cada corte, se desorientan y se irritan sin saber por qué. En cambio, para montar una escena de una pelea, es incluso necesario un elemento de desorientación: eso es lo que hace emocionante la escena. Así que, justo antes del corte, si crees que el público está mirando al punto X, cambias a otro plano en el que el foco de atención está más o menos centrado en ese punto X.
El Proceso Creativo en la Sala de Montaje
Selección y Cristalización Orgánica
Es cuestión de dedicarle tiempo a ese material e ir seleccionando imágenes impactantes. No solo desde el punto de vista visual: impactantes en todos los sentidos. Y luego, había que encontrar el modo de juntar esas imágenes para que se reforzaran mutuamente, tanto por resonancia como por contradicción.
¿Por qué seleccionó ese plano? Algo en él me llevó a seleccionarlo. Una vez escogido, comienza un proceso de cristalización orgánica. No se me ocurre mayor homenaje a una película que eso: que dé la sensación de ser cristalina y orgánica al mismo tiempo.
Colaboración, Azar y Sonido
La forma mejor y más fácil de conseguir que la película sea polifacética es permitir la colaboración de mucha gente, así como del Azar, que a veces es el Destino disfrazado.
Si la película es una visión única y monolítica, el espectador no tiene otra opción que someterse a ella en sus propios términos, aceptando plegarse a ella o bien darle la espalda.
Todo sonido trae consigo un montón de asociaciones. Hay connotaciones religiosas, geográficas y culturales, además de las puramente espaciales.
Era cuestión de la química de esos sonidos: todos ellos eran sonidos torrenciales, pero ninguno tenía bordes, de forma que el oído no conseguía aprehenderlos. En una medición objetiva, había muchísima energía, pero subjetivamente, como había tan pocos bordes en el sonido, no era algo especialmente ensordecedor. Los bordes recogían toda la energía de los sonidos de alrededor y la descargaban de una forma sorprendente.
Ocurre también con la química entre el sonido y la imagen. Determinado color del sonido hace que uno vea los colores de la imagen de forma mucho más vibrante.