Arte gótico, Renacimiento y Barroco español: arquitectura, escultura y pintura destacadas

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Arte gótico — Escultura

El arte gótico se desarrolla entre mediados del siglo XII y el siglo XVI. Dentro de su evolución cronológica se distinguen subperiodos como el siglo XIV, que fue un periodo de crisis marcado por la Peste Negra y la Guerra de los Cien Años, momento en el cual se produce el surgimiento del Trecento en Italia. Posteriormente, entre el siglo XV y principios del siglo XVI, tiene lugar la etapa del gótico flamígero, el estilo isabelino en España y los Primitivos Flamencos.

En cuanto a la escultura, sus características generales indican que es realizada mayoritariamente en piedra y que evoluciona de la dependencia arquitectónica a la independencia. Se define por un carácter narrativo y naturalista, donde destaca la expresión de sentimientos y la comunicación entre personajes, así como la búsqueda de volumen con efectos de luces y sombras y una temática religiosa benévola que presenta a un Dios cercano.

Dentro de las obras representativas se encuentra el Pórtico Real de Chartres (finales s. XII), el cual se divide en tres tímpanos donde destaca el central con Cristo en majestad, mientras que las estatuas-columna de las jambas son aún rígidas pero ya buscan el naturalismo. Otra obra destacada es el Grupo de la Anunciación y Visitación de Reims, que muestra una clara inspiración en el mundo clásico y donde el llamado maestro de la sonrisa dota a los rostros de una expresión enigmática. Asimismo, la Portada del Sarmental de Burgos representa al Pantocrátor rodeado de evangelistas y, en su parteluz, destaca la figura del obispo San Indalecio.

Respecto a los autores y sus obras, sobresale la figura de Gil de Siloé, responsable del retablo de la Cartuja de Miraflores, el cual está inspirado en grabados alemanes y estructurado en torno a una gran corona, presentando además una decoración abundante y policromada. Este mismo autor realizó el sepulcro de Juan II e Isabel de Portugal, una obra realizada en alabastro con una planta estrellada que destaca por su gran virtuosismo técnico.

Arte gótico — Arquitectura

El arte gótico se desarrolla entre mediados del siglo XII y el siglo XVI. Dentro de su evolución se distinguen subperiodos destacados, como el siglo XIV, que fue un periodo de crisis marcado por la Peste Negra y la Guerra de los Cien Años, momento en el que se produce el surgimiento del Trecento en Italia. Posteriormente, entre el siglo XV y principios del siglo XVI, tiene lugar la etapa del gótico flamígero, el estilo isabelino en España y los Primitivos Flamencos.

En el ámbito de la arquitectura, sus características generales se definen por el triunfo de la verticalidad y de la luz. Técnicamente, se basa en el uso del arco apuntado y la bóveda de crucería, donde los muros delgados son sustituidos por vidrieras. Para sostener la estructura se emplea el uso de arbotantes, contrafuertes y pináculos. Las edificaciones presentan habitualmente plantas de cruz latina o de salón, y sus fachadas se organizan en un esquema que suele ser el de una letra H e incorpora rosetones y gabletes.

Existen diversas obras que ejemplifican estas características. La Catedral de Reims destaca por su gran rosetón en la fachada principal y la abundancia de gabletes decorativos. Notre Dame de París presenta la característica portada francesa en H con torres y poseía una aguja sobre el crucero. La Sainte-Chapelle de París es el máximo exponente de la llamada arquitectura sin muros, donde los muros están casi totalmente reemplazados por grandes vidrieras. En España, la Catedral de León destaca porque el muro es sustituido por vanos con vidrieras y utiliza arbotantes para desplazar el peso de la nave central hasta las laterales. La Catedral de Burgos muestra una influencia francesa con dos grandes torres apuntadas y complejas tracerías caladas. Por su parte, la Catedral de Barcelona posee una planta de salón con tres naves y cuenta con una fachada neogótica del siglo XIX con torres y agujas. En Toledo, San Juan de los Reyes posee un cimborrio apenas marcado al exterior y un claustro de dos pisos con arcos mixtilíneos. Fuera de la zona francesa, la Catedral de Siena en Italia representa la variante italiana con una mayor horizontalidad y el uso de mármol blanco y verdoso en bandas. En Inglaterra, la Capilla del King's College es famosa por el uso profuso de la bóveda de abanico.

En cuanto a los autores y sus obras, destaca Petrus Petri, quien trabajó en la Catedral de Toledo, la cual tiene una planta basilical de cinco naves y cuenta con una doble girola con tramos triangulares y rectangulares. Finalmente, existen subperiodos específicos como el gótico flamígero/isabelino del siglo XV, caracterizado por el uso de arcos conopiales y formas más sinuosas, destacando en España la fundación promovida por la reina Isabel: San Juan de los Reyes.

Arte gótico — Pintura

El arte gótico se desarrolla entre mediados del siglo XII y el siglo XVI. Dentro de sus subperiodos se distingue el siglo XIV, el cual es un periodo de crisis marcado por la Peste Negra y la Guerra de los Cien Años, momento en el que se produce el surgimiento del Trecento en Italia. Por otro lado, el periodo que abarca el siglo XV y principios del XVI comprende la etapa del gótico flamígero, el estilo isabelino en España y los Primitivos Flamencos.

En lo que respecta a la pintura, sus características generales incluyen el desplazamiento de la pintura mural a tablas y retablos, empleando técnicas de temple, fresco y óleo. Este arte destaca por una mayor expresividad y realismo en la representación de la naturaleza y los animales, así como por un marcado interés por la perspectiva y la individualización, lo que da lugar al surgimiento del retrato.

Dentro de las obras representativas se encuentran las Escenas de la vida de Cristo en Toro, definida como una obra de transición con colores planos y predominio de la línea, la cual está dedicada a Santa Catalina, San Juan Bautista y los evangelios.

En cuanto a los autores y sus obras, destaca Giotto, quien en los frescos de la Capilla Scrovegni utiliza arquitecturas pintadas para lograr profundidad y rompe con los fondos planos anteriores. Asimismo, en su obra Huida a Egipto presenta un paisaje que ayuda a la perspectiva y destaca la comunicación mediante miradas entre personajes. Jan van Eyck es el autor del Matrimonio Arnolfini, obra caracterizada por el uso de objetos como alegorías de virtudes como la fidelidad y la intimidad, donde además un espejo al fondo refleja al propio pintor. También realizó la Virgen del canciller Rolin, que muestra una gran minuciosidad y detallismo gracias al uso del óleo, y el Políptico del Cordero Místico, realizado conjuntamente con Hubert van Eyck, que consiste en una obra de gran escala con una gama cromática muy viva. Por su parte, Rogier van der Weyden es responsable del Descendimiento, el cual ofrece un gran estudio psicológico del dolor y presenta detalles minuciosos como las lágrimas transparentes y la palidez de las figuras. Finalmente, El Bosco creó El Jardín de las Delicias, un tríptico que mezcla lo real con lo fantástico y monstruoso en una composición llena de figuras oníricas y absurdas.

Los subperiodos específicos de la pintura son el Trecento (s. XIV), que engloba las escuelas de Siena y Florencia y supone el inicio de la pintura moderna con Giotto, y los Primitivos Flamencos (s. XV), quienes destacan por la invención del óleo y la creación de nuevos géneros como el paisaje y los interiores familiares.

El Barroco español — Arquitectura

El Barroco en España es un periodo artístico y cultural de gran relevancia que se extiende cronológicamente desde aproximadamente el año 1600 hasta 1760. Este periodo se divide en tres subperiodos diferenciados, los cuales son especialmente visibles en la evolución de la arquitectura: en primer lugar, la primera mitad del siglo XVII, definida por una arquitectura austera y sobria que mantiene las formas herrerianas; en segundo lugar, la segunda mitad del siglo XVII, momento en el que comienzan a desarrollarse plenamente las formas barrocas y los juegos de claroscuro en las fachadas; y finalmente, la etapa que abarca desde la finales del siglo XVII hasta 1760, caracterizada por una marcada exuberancia decorativa conocida como churrigueresco y, paralelamente, por el clasicismo propio de la arquitectura cortesana.

En cuanto a la arquitectura, sus características generales incluyen el uso frecuente de materiales modestos, como el ladrillo, que se mezclan con la piedra en las fachadas de los edificios. En esta disciplina existe una constante dualidad entre la sobriedad herreriana y una ornamentación recargada que va ganando terreno con el tiempo. Asimismo, se introducen elementos urbanísticos clave para la configuración de las ciudades, destacando la creación de la plaza mayor y la construcción de edificios rematados con chapiteles de pizarra.

Al detallar los periodos, autores y obras, el primer periodo, que ocupa la primera mitad del siglo XVII, se identifica con un estilo austero y herreriano. El arquitecto más destacado de esta fase es Juan Gómez de Mora, autor de la Plaza Mayor de Madrid, la cual presenta una estructura rectangular cerrada con nueve entradas y edificios que generan efectos de perspectiva al poseer diferentes alturas. En este mismo contexto se sitúa Fray Alberto de la Madre de Dios, cuya obra principal es la Iglesia de la Encarnación, que cuenta con una fachada inspirada en la desnudez herreriana que contrasta profundamente con un interior muy decorado.

Posteriormente, en el tercer periodo, situado entre finales del siglo XVII y 1760, la arquitectura se debate entre la exuberancia y el barroco cortesano. José Benito de Churriguera es una de las figuras fundamentales, destacando su retablo de San Esteban de Salamanca por el uso de columnas salomónicas gigantes decoradas con hojas de acanto y un tabernáculo central resaltado. Por su parte, Pedro de Ribera diseña la fachada del Antiguo Hospicio de Madrid, donde utiliza el estípite y rompe la cornisa mediante una rica ornamentación compuesta por cortinajes pétreos y lazos. En Galicia, Fernando Casas Novoa proyecta la Fachada del Obradoiro en la Catedral de Santiago de Compostela, la cual posee una característica forma de H con dos torres laterales y fue concebida para proteger el antiguo Pórtico de la Gloria medieval. En el ámbito de la arquitectura cortesana, los arquitectos italianos Juvarra y Sacchetti se encargan del Palacio Real de Madrid, un edificio de planta cuadrada con patio central que emplea un basamento almohadillado y columnas gigantes siguiendo el modelo de Bernini. Finalmente, Alonso Cano diseña para la Catedral de Granada una fachada con tres arcos triunfales y profundos vanos que crean fuertes y dinámicos efectos de claroscuro.

Renacimiento — Pintura (introducción y Quattrocento)

El Renacimiento — pintura: desde mediados del siglo XIV hasta finales del siglo XVI.

Características generales: Búsqueda de la profundidad mediante la perspectiva lineal y, posteriormente, la perspectiva aérea. Se logra el volumen mediante el uso de la luz y se busca la belleza idealizada en rostros y desnudos. Los temas son tanto religiosos como mitológicos y los retratos cobran importancia.

Periodo: Quattrocento (siglo XV)

Características: Predominio del dibujo (línea) sobre el color y composiciones equilibradas.

Autores y obras:

  • Fra Angelico: Anunciación — mezcla la dulzura lineal del gótico con el uso renacentista de la perspectiva arquitectónica.
  • Masaccio: La Trinidad — fresco que muestra una arquitectura romana con casetones donde aún se aprecian las líneas de fuga marcadas por el autor; El tributo — representa tres momentos del Evangelio en un solo plano donde Cristo tiene el mismo tamaño que sus discípulos.
  • Piero della Francesca: El sueño de Constantino — destaca por el uso de la luz para crear contrastes de penumbra y profundidad; Madonna del Duque de Urbino — composición que incluye al mecenas arrodillado con una armadura de gran detalle de influencia flamenca.
  • Sandro Botticelli: El nacimiento de Venus — obra de trazos nerviosos y formas ondulantes donde el fondo es decorativo y sin perspectiva; Alegoría de la Primavera — composición mitológica que carece de profundidad y agrupa figuras como Céfiro, Flora y las Tres Gracias.
  • Pietro Perugino: Los desposorios de la Virgen y La entrega de las llaves a San Pedro — dominio de la perspectiva lineal y posturas serenas.
  • Andrea Mantegna: Cristo muerto — uso de un escorzo extremo y un punto de vista muy bajo.
  • Giovanni Bellini: Dux Loredan (Doge Leonardo Loredan) — retrato característico sobre fondo neutro.

Renacimiento — Pintura (Cinquecento y Manierismo)

El Renacimiento — pintura: desde mediados del siglo XIV hasta finales del siglo XVI.

Periodo: Cinquecento (Clasicismo y Manierismo)

Características: Introducción del sfumato (difuminado de contornos) y la perspectiva aérea. En el manierismo se deforman las figuras y se utiliza la luz de forma irreal y fantasiosa.

Autores y obras:

  • Leonardo da Vinci: Virgen de las Rocas — estructura piramidal de las figuras que emergen de la penumbra de una cueva con aire de misterio; La Última Cena — fresco en Milán que actúa como un tratado de psicología en los rostros de los apóstoles agrupados de tres en tres; La Gioconda — retrato con una enigmática sonrisa y manos en primer plano, envuelto en una atmósfera vaporosa.
  • Rafael Sanzio: La Escuela de Atenas — alegoría de la filosofía que incluye el autorretrato del pintor y a Miguel Ángel representado como Heráclito; Desposorios de la Virgen — obra juvenil que destaca por su lograda profundidad espacial.
  • Miguel Ángel Buonarroti: Bóveda de la Capilla Sixtina — serie de frescos del Génesis con figuras de profetas y sibilas de apariencia escultórica y musculada; Juicio Final — composición compleja donde Cristo aparece con rasgos de Júpiter clásico.
  • Sofonisba Anguissola: Autorretrato (1554) — retrato sencillo sobre fondo neutro; Autorretrato ante el caballete — se representa a sí misma pintando una obra de la Virgen y el Niño; Retrato de la familia Anguissola — capta el afecto entre su padre y hermanos e incluye un perro como símbolo de lealtad.
  • Il Parmigianino: Virgen del cuello largo — presenta un alargamiento extremo de las figuras y proporciones inusuales.

Renacimiento — Pintura (Escuela de Venecia)

El Renacimiento — pintura: desde mediados del siglo XIV hasta finales del siglo XVI.

Periodo: Escuela de Venecia (siglo XVI)

Características: Prioridad del color y la luz sobre el dibujo; gusto por el lujo y los desnudos femeninos sensuales.

Autores y obras:

  • Giorgione: Venus dormida — introdujo el tema de la diosa desnuda recostada de forma sensual integrada en el paisaje; La Tempestad — obra de temática misteriosa con un rayo en el cielo y dos figuras principales distanciadas.
  • Tiziano: Emperador Carlos V a caballo en Mühlberg — retrato que capta la psicología del monarca vencedor en un ambiente de penumbra; Venus de Urbino — retrato de una mujer real consciente de su sensualidad con dos criadas al fondo.
  • Tintoretto: San Marcos liberando al esclavo — composición manierista con escorzos y perspectivas forzadas; El lavatorio — pintura descentrada diseñada para ser vista desde el lado derecho, con un gran escorzo de la mesa.
  • Veronés: Las bodas de Caná — composición monumental con más de 100 personajes que recrea una lujosa fiesta veneciana a cielo abierto.

Renacimiento — Escultura

El Renacimiento se define como un movimiento artístico que se inició a mediados del siglo XIV en Italia y se extendió hasta finales del siglo XVI. Este periodo se divide en varios subperiodos fundamentales: el Quattrocento (siglo XV); el Cinquecento (siglo XVI), dividido en Clasicismo (hasta aproximadamente 1520) y Manierismo (segunda mitad del siglo); y la Escuela de Venecia, que representa un desarrollo paralelo en el siglo XVI con rasgos propios.

Dentro de este contexto, la escultura experimenta una transformación radical. Se produce lo que se denomina una liberación respecto a la arquitectura, ya que las obras se desligan progresivamente del edificio para ganar autonomía. El arte escultórico se centra en la plasmación de la belleza del ser humano, reflejando las ideas del antropocentrismo y recuperando elementos de la Antigüedad clásica como el canon, la proporción, la simetría y el desnudo. Destacan el naturalismo idealizado, el estudio anatómico y la preocupación por la expresividad. Los artistas emplean materiales nobles como el mármol y el bronce, y perfeccionan el relieve mediante la técnica del schiacciato, que permite generar complejos efectos de profundidad.

Durante el Quattrocento (siglo XV), la escultura pierde el carácter docente propio del medievo para enfocarse en la belleza formal y el naturalismo, utilizando esquemas compositivos predominantes simples y geométricos. Uno de los grandes maestros de esta etapa es Lorenzo Ghiberti, cuyas obras principales son las puertas del Baptisterio de Florencia. En las Segundas Puertas dispuso 28 paneles lobulados en bronce con escenas del Nuevo Testamento. Posteriormente, en las llamadas Puertas del Paraíso, empleó 10 paneles cuadrados de bronce dorado en los que utilizó el relieve bajo en el fondo y el altorrelieve en primer plano para crear una lograda sensación de profundidad.

Donatello se consolida como el gran escultor del siglo XV florentino al plasmar una gran variedad de estados anímicos y etapas de la vida. En las Cantorías de la Catedral de Florencia representó la dulzura y el movimiento de la etapa infantil, mientras que en su San Jorge creó el prototipo del caballero cristiano y hombre renacentista. En obras como el Profeta Habacuc y la Magdalena penitente se centró en la representación de la senectud, destacando la Magdalena por estar tallada en madera con un marcado dramatismo. En el Banquete de Herodes aplicó magistralmente la técnica del schiacciato, y en su David realizó el primer desnudo en bronce de tamaño natural desde la Antigüedad. Finalmente, su Condottiero Gattamelata en Padua es una estatua ecuestre que retrata a Erasmo de Narni con una notable serenidad imperial.

Otros autores de esta etapa son Andrea del Verrocchio, cuya obra Condottiero Colleone de Venecia ofrece un retrato ecuestre con un rostro expresivo y teatral; Jacopo della Quercia, precedente directo del estilo de Miguel Ángel; y Luca della Robbia, famoso por sus relieves de mármol y su innovadora técnica de cerámica vidriada.

Renacimiento — Escultura (Cinquecento)

El Renacimiento se define como un movimiento artístico que se inició a mediados del siglo XIV en Italia y se extendió hasta finales del siglo XVI. Este periodo incluye el Cinquecento (siglo XVI), donde la escultura muestra una clara tendencia hacia la grandiosidad monumental, influenciada por hallazgos arqueológicos como el Laocoonte. Aparecen posturas más violentas y movimientos impetuosos, como la serpentinata o movimiento helicoidal. La figura predominante es Miguel Ángel Buonarroti, quien consideraba la escultura su arte predilecto. En su Piedad del Vaticano utiliza una composición triangular donde la Virgen muestra un rostro juvenil como símbolo de su pureza. Su David es una imponente escultura de 4 metros realizada en un solo bloque de mármol que rompe el canon clásico al presentar manos y cabeza de mayor escala. En las Tumbas Mediceas los conjuntos dedicados a Giuliano y Lorenzo muestran un complejo retorcimiento corporal. Su Moisés es una figura sedente de poderosa anatomía con una mirada de furia conocida como terribilità y detalles minuciosos de venas y músculos. También destacan sus Esclavos, figuras inacabadas para el sepulcro de Julio II, y la Piedad Rondanini, que presenta formas helicoidales y contornos menos pulidos que aumentan la sensación de dramatismo.

Finalmente, otros autores significativos del periodo incluyen a Benvenuto Cellini, autor del Perseo con la cabeza de Medusa, obra que presenta una musculatura muy exagerada y un pedestal de formas bulbosas que anticipa el Barroco; a Giambologna, con el Mercurio volador realizado en bronce con una posición inestable y dinámica, y con El rapto de las sabinas, donde tres cuerpos se integran en una ascensión helicoidal que ofrece múltiples puntos de vista al espectador.

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