El Arte Barroco y Rococó: Características en Italia, Francia e Inglaterra
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El Barroco Pleno en Italia
En Italia se desarrolla el Barroco en su plenitud. En la arquitectura, la iglesia barroca combina formas renacentistas con una profusa decoración y el uso de órdenes clásicos. Las fachadas se caracterizan por sus formas curvas, con volutas y espirales que cumplen funciones tanto estructurales como decorativas. El interior, por su parte, busca evocar una visión de la Gloria Celestial.
El culto a las imágenes, impulsado por la Contrarreforma, fue un motor clave en el desarrollo del Barroco. Arquitectos, pintores y escultores colaboran para transformar los templos en un escenario celestial, donde lo importante es el efecto del conjunto y no el detalle individual.
Pintura y Escultura
Gian Lorenzo Bernini destaca como un consumado retratista que domina el arte de la decoración teatral. Sus obras capturan una expresividad momentánea, fruto de un profundo conocimiento de la psique humana, y logran conferir una forma visible y tangible a la experiencia religiosa.
En la decoración pictórica, la obra de Giovanni Battista Gaulli es un claro ejemplo del fervor religioso barroco, con una clara función teatral que busca romper la barrera entre lo real y la ilusión. Los artistas italianos del siglo XVII fueron, en definitiva, soberbios decoradores de interiores.
La veduta, o pintura de vistas panorámicas, surge como un género autónomo que experimenta con la expresión formal y la creación de atmósferas. Este género introduce nuevas concepciones pictóricas, como el uso de pinceladas sueltas y simples para capturar la esencia del paisaje.
El Arte en Francia: Del Barroco al Rococó
En Francia, el clero y, sobre todo, la monarquía absoluta utilizan el arte visual como herramienta de poder y propaganda. Todas las artes (arquitectura, pintura, escultura y artes decorativas) se fusionan para crear un mundo artificial y fantástico en palacios e iglesias. Este arte representa una realidad idealizada, a menudo a una escala sobrehumana, que no se corresponde con la vida cotidiana.
Antoine Watteau y el Rococó
El pintor Antoine Watteau, activo hacia 1700, es una figura clave en la transición al Rococó. Se le considera un maestro en la creación de atmósferas idílicas, destacando por su colorido exquisito y el uso de ornamentos delicados.
La Representación de la Vida Cotidiana
Durante el siglo XVIII en Francia, también surge un interés por representar la vida cotidiana y a personas comunes.
- El escultor Jean-Antoine Houdon es célebre por sus retratos, que capturan con maestría tanto los rasgos físicos como la psicología de sus modelos.
- Jean-Siméon Chardin se especializa en escenas de género y bodegones, creando retratos íntimos y hogareños que dignifican lo cotidiano.
- Jean-Honoré Fragonard, uno de los últimos grandes maestros del Rococó, expresa en sus obras una visión pintoresca y galante de la naturaleza y la vida aristocrática.
El Barroco y el Clasicismo en Inglaterra
Arquitectura: Christopher Wren y el Palladianismo
En la arquitectura inglesa, destaca Christopher Wren, quien desarrolla un estilo barroco más contenido y de inspiración clásica. Se evidencia una clara diferencia entre la arquitectura religiosa católica y la protestante; las iglesias inglesas presentan interiores de concepción grave y austera.
Muchos edificios se diseñan siguiendo el esquema de la villa palladiana, que se caracteriza por su clasicismo, sencillez y sobriedad, evitando los excesos decorativos del Barroco continental. Por su parte, William Kent es el creador del "jardín-paisaje" inglés, un diseño que busca una apariencia natural y a menudo evoca paisajes con ruinas clásicas romanas.
Pintura: Hogarth, Reynolds y Gainsborough
El grabador y pintor William Hogarth refleja en su obra el puritanismo protestante de la sociedad inglesa. Concibió series de cuadros y grabados que, a modo de "sermón gráfico", narran historias morales sobre virtudes y vicios. Logra una comunicación de carácter teatral, destacando la psicología de los personajes a través de sus rostros, vestimentas y actitudes. Hogarth sobresale por su dominio del color y la luz, y en su tratado teórico postuló que la "línea de la belleza" era una línea serpentina u ondulada.
- Joshua Reynolds se especializa en retratos que reflejan el estatus y el papel social de sus modelos. Su estilo se enmarca en el idealismo, imitando a los grandes maestros clásicos.
- En contraste, Thomas Gainsborough busca capturar en sus retratos el movimiento natural y la espontaneidad, sin artificios ni idealización.