Arquitectura y Urbanismo en la Antigua Roma: Teatros y Ciudades Imperiales
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El Teatro Romano: Arquitectura y Espectáculo
El teatro romano poseía una planta semicircular. Generalmente, se construían en las laderas de una colina, aprovechando el terreno para apoyar gran parte de la cavea (grada). Se distinguen tres zonas principales: la scaena, la orchestra y la cavea.
La Scaena: El Escenario y sus Elementos
La scaena era el escenario y comprendía todos los elementos y salas necesarios para el correcto desarrollo de las representaciones. Se elevaba sobre un podium o plataforma. Se dividía en varias partes:
- Proscaenium: Espacio donde actuaban los actores.
- Frons Scaenae: Un muro monumental que servía de “decorado” permanente. Era muy alto y estaba ricamente ornamentado con columnas y estatuas. En él se abrían tres puertas que daban acceso al postscaenium, donde se ubicaban los vestuarios y camerinos.
La Orchestra: Espacio Central
La orchestra era un espacio semicircular situado entre la scaena y la cavea. Mientras que en el teatro griego era el lugar destinado al coro, en el teatro romano, al no existir este, la zona se reservaba para los asientos de las autoridades. Frente a ella, separándola de la scaena, se erigía el frons pulpiti, profusamente decorado con nichos y estatuas.
La Cavea: Las Gradas
La cavea, de forma semicircular, presentaba una estructura similar a la de un anfiteatro.
Las Representaciones Teatrales Romanas
Las representaciones teatrales (ludi scaenici) eran, curiosamente, el menos popular de todos los espectáculos públicos. Los actores solían ser esclavos o libertos, siempre varones, y actuaban con máscaras. En el teatro se representaban diversos tipos de obras: comedias y tragedias; así como mimos y pantomimas, estas últimas, obras burlescas y picantes, eran las que más agradaban al público.
La Ciudad Romana: Urbanismo y Vida Cotidiana
La civilización romana fue esencialmente urbana. La fundación de miles de ciudades contribuyó eficazmente a la romanización de las tierras conquistadas.
El Modelo del Castrum y la Planificación Urbana
Las ciudades romanas a menudo se diseñaban siguiendo el modelo del castrum, un recinto rectangular amurallado con dos avenidas principales que se cruzaban perpendicularmente. La misión original del castrum era proteger un lugar de valor estratégico. Por su reducido tamaño, inicialmente no alcanzaban la categoría de ciudad, aunque era habitual que con el tiempo crecieran de manera incontrolada.
El plano urbano más frecuente entre los romanos era una cuadrícula casi perfecta, donde las calles se cortaban perpendicularmente, formando manzanas (insulae). A este trazado se le conoce como ortogonal o planta hipodámica, en honor al griego Hipódamo de Mileto.
La Fundación Sagrada de una Nueva Ciudad
La fundación de una nueva ciudad era para los romanos un acto sagrado. El lugar y el día se determinaban consultando los augurios. Un sacerdote trazaba un surco con un arado tirado por una pareja de bueyes blancos, estableciendo así el perímetro de las murallas. Posteriormente, en el punto central determinado, se trazaban dos calles principales: una de norte a sur, el Cardo Maximus, y otra de este a oeste, el Decumanus Maximus. Si el terreno lo permitía, toda la urbe formaba un rectángulo amurallado, con cuatro puertas al final de cada una de las dos vías principales. El punto donde ambas se cruzaban constituía el Foro o plaza pública, el centro religioso, político y económico de la ciudad.
Infraestructura y Características de la Vida Urbana
Los urbanistas romanos se preocupaban por organizar la infraestructura que garantizaba los servicios públicos. Tuvieron también presente que la mayor parte de la vida pública se desarrollaba al aire libre, por lo que concibieron ciudades destinadas a los peatones. Sin embargo, muchas ciudades carecían de todo tipo de ordenamiento. Las ciudades romanas eran, en general, muy ruidosas, tanto de día como de noche.