Arquitectura románica: estructura, elementos y sistema constructivo
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LA ARQUITECTURA ROMÁNICA
2.2 Estructura y sistema constructivo en la arquitectura románica
2.2.1 Elementos de la arquitectura
Arco de medio punto: es el preferido. Se usa en la estructura de las bóvedas, en las arquerías de las naves, en portadas y vanos, y también en decoración.
La principal preocupación y la más importante aportación de la arquitectura románica es el abovedamiento en piedra de la totalidad del edificio. El arquitecto hereda los modelos de la basílica paleocristiana con cubiertas en madera. La utilización de las bóvedas de piedra manifiesta, al mismo tiempo, un deseo estético de solidez y la necesidad práctica de evitar incendios; a continuación se describen los tipos de bóvedas que se emplean:
- Bóveda de cañón: es la más característica. Para reforzarlas se utilizan arcos fajones, cuyo papel es doble porque absorben el peso de la bóveda y son un medio de articular el espacio, que se divide en tramos. Con los fajones hay menor riesgo de deformación de la bóveda; en el exterior se colocan contrafuertes.
- Bóveda de arista: también exige muros sólidos y se utiliza para cubrir naves laterales.
- Cimborrio: es una torre saliente al exterior que se levanta sobre el crucero para iluminar su interior. Puede tener planta cuadrada u octogonal; en el exterior el cimborrio a veces se remata con chapitel.
En resumen, en el templo románico suele haber: bóveda de cañón en la nave central, bóvedas de arista en las laterales y cimborrio en el crucero, que contribuye a iluminar el altar.
Los principales soportes del románico son:
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El muro: se impone el muro de sillería. El peso de las bóvedas hace que los muros adquieran un papel de cerramiento y se conviertan en un apoyo fundamental; son gruesos, no muy altos y con pocas aberturas.
La articulación de los muros exteriores se realiza de distintas formas:
- El primer románico: a partir de bandas lombardas que se entrelazan con series de arquillos ciegos.
- El románico pleno: se realiza mediante el uso de columnas adosadas y con líneas de realce horizontales, de motivos variados. En las fachadas se presta especial atención a las portadas, que se convierten en soporte decorativo.
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El pilar: si el edificio es de una sola nave, el soporte de la cubierta es el muro; pero si es de varias, se precisa en el interior un sistema de apoyo más complejo, utilizándose pilares compuestos: dos formeros y dos fajones.
El pilar compuesto puede ser de diversos tipos:
- Cruciformes: formados por un pilar central y cuatro pilastras.
- Pilares formados por un cuerpo central rodeado de un número variable de medias columnas.
El enriquecimiento del pilar compuesto avanzó progresivamente, y el primitivo pilar cruciforme evolucionó hasta convertirse en un cuerpo central con columnas y molduras adosadas.
- La columna: no aparece como elemento sustentante exclusivo y a veces se alterna con los pilares compuestos. En el románico esta columna no tiene el sentido del clasicismo en la proporción; el capitel se convierte en un lugar privilegiado de la decoración escultórica.