Arquitectura Gótica: Origen, Elementos Constructivos y Simbolismo

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Introducción a la Arquitectura Gótica

La arquitectura gótica surge a partir de la románica y, mediante nuevas técnicas constructivas, se crea un sistema constructivo novedoso y distintivo, donde se potencia la altura y la luz, adquiriendo un profundo carácter simbólico.

Esta arquitectura mantuvo elementos de continuidad con el románico, como la inspiración religiosa y las plantas de cruz latina. Sin embargo, difiere notablemente en que, frente a la pesadez y el predominio del muro románico, las construcciones góticas son más altas y esbeltas, más ligeras, con un claro predominio del vano (lo que permite una gran luminosidad) gracias al empleo de un sistema de empujes y fuerzas innovador. Además, se observa un significativo desarrollo de la arquitectura civil (lonjas, ayuntamientos, palacios, etc.).

Elementos Constructivos Clave del Gótico

La arquitectura gótica introduce un sistema constructivo novedoso, conocido como el "esqueleto de piedra", cuyos elementos contribuyen al reparto eficiente de los pesos, otorgando estabilidad al edificio y permitiendo la elevación del espacio. Estos elementos característicos son:

  • El uso de la piedra, con sillares regulares y ligaduras metálicas afirmadas con plomo.
  • El uso del arco apuntado u ojival, así como la bóveda de crucería (ojival), los pilares fasciculados, los arbotantes y los contrafuertes.

El Arco Apuntado u Ojival

El arco apuntado se utiliza en bóvedas, vanos, etc., y su principal función es disminuir los empujes laterales sobre el muro. Además del ojival, también se emplean otros tipos de arcos como el conopial, el carpanel o el escarzano.

La Bóveda de Crucería

La bóveda de crucería es el resultado del cruce de dos arcos apuntados, reforzada por un entramado de nervios que se unen en el centro con la clave. Los cuatro espacios intermedios, denominados plementos, se rellenan con materiales más ligeros. Los nervios transmiten las cargas hacia los pilares, que se transforman en pilares fasciculados (a través de los arcos formeros, perpiaños y torales). Este sistema permite descargar el peso de la cubierta y abrir grandes vanos, elevando significativamente el edificio. Su evolución dará lugar a diversas tipologías como las bóvedas sexpartitas, estrelladas o de abanico, entre otras.

Los Pilares Fasciculados

Los pilares fasciculados están formados por un núcleo central y baquetones adosados (que son la prolongación de los nervios de las bóvedas). Progresivamente, la basa y el capitel desaparecerán o se simplificarán, transformándose a menudo en una cinta decorada con un haz de baquetones.

Arbotantes y Contrafuertes

Los arbotantes y los contrafuertes, situados en el exterior, son elementos clave que permiten contrarrestar los empujes laterales de la bóveda, trasladándolos del interior al exterior. Constituyen la principal aportación constructiva del Gótico.

El Arbotante

El arbotante es un arco exterior de descarga que parte del arranque de la bóveda de crucería, se eleva por encima de las naves laterales y transmite el empuje de la bóveda a un contrafuerte exterior, situado en la nave lateral inmediata. A menudo están acanalados para facilitar la bajada de agua, que es expulsada a través de las gárgolas.

El Contrafuerte

El contrafuerte recoge el peso de la bóveda a través del arbotante. Aunque ya se utilizaba en el Románico, en el Gótico adquiere mayor relieve y funcionalidad. Frecuentemente se corona con un pináculo, un pequeño pilar en forma piramidal o decorado, cuya función es hincar el contrafuerte (aumentar su peso y estabilidad) y, a la vez, servir de elemento decorativo.

Luz y Simbolismo: El Predominio del Vano

El predominio del vano sobre el muro es una característica distintiva, con la incorporación de grandes ventanales provistos de vidrieras que permiten colorear el espacio interior. La luz se convierte en un elemento profundamente simbólico (Dios es la luz, como se aprecia en la Sainte-Chapelle de París). La elevación y el movimiento ascendente del edificio también poseen un fuerte carácter simbólico. Además, se busca la unión del edificio con el entorno exterior mediante la creación de huecos y vacíos, el uso de vidrieras y la omnipresencia de la luz.

Elementos Decorativos y Verticalidad

Otra característica que diferencia al Gótico del Románico es el desarrollo y la gran variedad de los elementos decorativos, que no solo embellecen, sino que también refuerzan la verticalidad del conjunto.

Decoración de Vanos y Fachadas

Los vanos (ventanales, rosetones vidriados, galerías, puertas, etc.) se enriquecen con columnas, baquetones y se unen mediante arcos con tracería calada y vidrieras coloreadas. Las ventanas y puertas suelen rematarse con el gablete, un elemento ornamental en forma de ángulo apuntado que cierra el vano. Otros elementos decorativos notables incluyen: agujas, esculturas (como los florones), claves decoradas, gárgolas, los propios pináculos y chapiteles. En el interior, los baquetones de las columnas también contribuyen a promover la sensación de verticalidad.

Continuidad y Tipologías Arquitectónicas

Los elementos de continuidad con el Románico incluyen el predominio del elemento religioso y el uso de las plantas de cruz latina, aunque con un gran desarrollo de la cabecera, que incorpora girolas y absidiolos.

Principales Tipologías

Entre las tipologías arquitectónicas más destacadas del Gótico se encuentran la Catedral y la arquitectura monástica (especialmente la cisterciense). Asimismo, se observa un notable desarrollo de la arquitectura civil, manifestado en la construcción de ayuntamientos, palacios y lonjas, entre otros edificios.

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