Arquitectura y escultura del Renacimiento en España (siglo XVI): Plateresco, Romanismo y Purismo
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Arquitectura renacentista en España
La evolución de la arquitectura renacentista en España durante el siglo XVI presenta tres etapas con rasgos formales diferenciados:
- Plateresco
- Romanismo o clasicismo
- Purismo
Plateresco
El plateresco representa los primeros intentos del Renacimiento en España durante el siglo XVI, donde aún perduran elementos del gótico tardío, sobre todo en la estructura. Se caracteriza por un uso intenso y minucioso de la decoración, especialmente en las fachadas, evitando los espacios vacíos. El nombre «plateresco» lo acuñó Diego Ortiz de Zuñiga en 1677, comparando la ornamentación con el trabajo de los plateros. Sus elementos más habituales incluyen:
- Ornamentación con candelieri, grutescos, bucráneos y putti (cupidos).
- Columnas abalaustradas con capiteles corintios o compuestos, decoradas de forma fantástica.
- Arcos de medio punto y carpaneles de tradición gótica.
- Medallones y heráldica en enjutas.
- Pilastras y paramentos almohadillados.
Se considera un estilo más decorativo que arquitectónico, ya que no integra completamente los elementos estructurales renacentistas. Entre sus ejemplos más destacados están:
- Fachada de la Universidad de Salamanca.
- Fachada del Convento de San Esteban (Salamanca).
- Ayuntamiento de Sevilla, obra de Diego de Riaño.
Romanismo o clasicismo
La llegada de artistas españoles formados en Italia permitió que el Renacimiento se incorporara plenamente en la arquitectura española, afectando tanto la estructura como la decoración. Esta etapa se denomina romanismo o clasicismo. Aunque algunos edificios mantuvieron elementos decorativos del plateresco, la ornamentación se redujo y se «cristianizó», evitando figuras grotescas o monstruosas. Destacan arquitectos como Rodrigo Gil de Hontañón en Salamanca y Alonso de Covarrubias en Toledo. En Andalucía, los principales edificios surgen de la obra de Diego de Siloé y Andrés de Vandelvira:
- Diego de Siloé (Burgos, 1495–Granada, 1563). Trabajó en la Catedral de Granada, proyectando una planta de salón de cinco naves con una cabecera monumental, de estilo cercano a los martyria. Sus pilares se diseñaron como columnas clásicas adosadas con basa, fuste, capitel, entablamento y pilastra, creando armonía y proporción. Aplicó soluciones similares en las catedrales de Málaga y Guadix.
- Andrés de Vandelvira (Alcaraz, 1509–1575). Centró su obra en Jaén y alrededores, introduciendo la cúpula vaída, semiesférica y apoyada directamente sobre pilares. Entre sus obras destacan la Catedral de Jaén, la Sacra Capilla del Salvador en Úbeda, el Hospital de Santiago, el Palacio de Vázquez de Molina, el Palacio de Vela de los Cobos y la Catedral de Baeza.
En conjunto, el romanismo logra integrar proporción, clasicismo y funcionalidad, reduciendo la profusión decorativa del plateresco.
Purismo
El purismo es la tercera etapa del Renacimiento español y se caracteriza por seguir el clasicismo de manera pura, sin la ornamentación característica del plateresco. Sus ejemplos más representativos son el Palacio de Carlos V en Granada y el Monasterio de San Lorenzo del Escorial.
Pedro Machuca (Palacio de Carlos V, Granada): pintor y retablista.
- Palacio de Carlos V, junto a la Alhambra; obra iniciada en 1527 y finalizada por su hijo en 1571. La planta es cuadrada con un patio circular de 30 m de diámetro. La galería inferior usa el orden dórico y la superior el jónico, con columnas, entablamentos y balaustradas. Las fachadas combinan sillares almohadillados y lisos, pilastras y ventanales con óculos o tondos. Destacan la simetría, la proporción y la pureza clasicista, sin decoraciones excesivas.
Juan de Herrera (Monasterio del Escorial, Madrid)
- Monasterio de San Lorenzo del Escorial (1563–1584), encargado por Felipe II como palacio, monasterio y mausoleo. Planta rectangular con once patios interconectados, recordando la parrilla del martirio de San Lorenzo. La basílica central combina cruz griega y elementos de cruz latina. Fachadas sobrias con decoración clásica mínima, cubiertas a dos aguas y torres piramidales. Herrera aplicó conocimientos científicos y tratados italianos para crear un estilo armónico y sobrio, que marcará el modelo del estilo herreriano o escurialense.
Escultura en España
Características generales de la escultura española del siglo XVI
La escultura española del siglo XVI se centra casi exclusivamente en la imaginería, es decir, la elaboración de imágenes religiosas talladas en madera y policromadas, destinadas a despertar devoción y facilitar el rezo. El imaginero, escultor especializado en estas obras, debía expresar la belleza del alma más que la corporal, con un marcado expresionismo y espiritualidad. Los encargos provenían principalmente de la Iglesia y de la Casa de Austria. A lo largo del siglo:
- Primer tercio: escultores italianos como los Fancelli, al servicio de Carlos V.
- Segundo tercio: destacan los primeros imagineros españoles, como Alonso de Berruguete y Juan de Juni.
- Último tercio: la familia milanesa Leoni (León y Pompeyo), al servicio de Felipe II.
Las obras más habituales fueron esculturas funerarias (encargos reales), estatuas exentas, retablos, sillerías de coro y pasos procesionales (encargos eclesiásticos). Los materiales usados fueron mármol, piedra, barro y bronce, aunque predominó la madera, tratada mediante estofado y policromado: primero se aplicaban telas y yeso para alisar vetas, luego pan de oro, sobre el que se pintaba y, finalmente, se raspaban algunas zonas para resaltar el dorado.
Principales escultores y obras del Renacimiento español
1 Alonso de Berruguete (Paredes de Nava, Palencia, 1489 – Toledo, 1561)
Se formó con su padre Pedro Berruguete y más tarde viajó a Florencia y Roma, donde conoció las obras de Donatello y Miguel Ángel. Allí desarrolló un estilo dramático y expresivo que anticipa el barroco. De regreso a España en 1520, se convirtió en uno de los artistas más reconocidos y en 1523 fue nombrado pintor y escultor de la corte. Su estilo, llamado «manierismo del alargamiento», se caracteriza por figuras estilizadas, contorsionadas y cargadas de expresividad, buscando transmitir el «fuego del alma» en las imágenes policromadas.
- Retablo del Monasterio de la Mejorada (1523–1526), Valladolid.
- Retablo del Monasterio de San Benito el Real (1527–1532).
- Retablo del Colegio de los Irlandeses (1529–1531), Salamanca.
- Sillería de coro de la Catedral de Toledo (1539–1547).
- Retablo de la Visitación del Monasterio de Santa Úrsula, Toledo.
- Sepulcro del Cardenal Tavera (1554–1561), Toledo.
2 Juan de Juni (Joigny, Francia, 1507 – Valladolid, 1577)
Se formó en Francia e Italia antes de establecerse en España hacia 1530. Su estilo se enmarca en el «manierismo de la cuadratura», con figuras amplias y musculosas, llenas de teatralidad y dramatismo. Sus esculturas destacan por violentas contorsiones, un expresionismo intenso y la perfección en los detalles de la talla y la policromía, sobre todo en los pliegues de los paños y en las carnaciones.
- El Entierro de Cristo (1541–1543), Valladolid.
- Retablo Mayor de Santa María la Antigua (1545–1562), Catedral de Valladolid.
- Retablo de la Catedral de Burgo de Osma (1550–1554).
- Retablo de la Capilla Privada de los Benavente (1557–1559), Medina de Rioseco.
- Virgen de las Angustias (1567), Iglesia de las Angustias, Valladolid.
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