Arquitectura almorávide y almohade en Al-Ándalus (1075–1268): características y monumentos
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Arquitectura
Características generales
- Uso del ladrillo frente a la piedra.
- Columnas delgadas con distintos tipos de capiteles: corintios, estilizados, cúbicos y de nido de avispa.
- Gran variedad de arcos: polilobulados, de herradura, entre otros. El arco de herradura fue el más utilizado, caracterizándose por la alternancia de los colores rojo y blanco en sus dovelas.
- Importancia de la decoración: se utilizaban yeso, cerámica de colores y pintura para embellecer los edificios. La decoración se realizaba mediante motivos geométricos (decoración de lacería); formas vegetales (decoración de ataurique); y mediante inscripciones del Corán (decoración cúfica). La representación de figuras humanas estaba prohibida por motivos religiosos.
- Edificios destacados: la mezquita o aljama (lugar de oración) y la escuela o madraza, donde se impartían las enseñanzas del Corán.
- Se utilizó la madera para cubrir edificios y en las estructuras abovedadas. Entre las bóvedas destacan la bóveda gallonada y la bóveda de mocárabes, que tuvieron gran influencia en la posterior arquitectura cristiana. La bóveda de mocárabes es un elemento decorativo formado por prismas yuxtapuestos y colgantes que recuerdan a estalactitas.
Periodo almorávide (1075-1146)
Frente a las aportaciones artísticas de otros períodos, el pueblo almorávide aprovechó la cultura hispano-musulmana para exportarla a su lugar de origen. Su arquitectura se caracteriza por el uso del ladrillo, del alfiz y de las bóvedas de gallones y mocárabes. En el plano decorativo introdujeron motivos geométricos basados en las redes de rombo o sebkas.
Periodo almohade (1122-1268)
A mediados del s. XII, los almohades, procedentes del sur de Marruecos, invadieron la Península y volvieron a unir Al-Ándalus durante un breve periodo. Durante este tiempo surgió un nuevo arte islámico cuyas características principales fueron la austeridad y la sencillez, sin la riqueza decorativa del periodo anterior. Ya no se utilizaron los recargados motivos decorativos del periodo califal, siendo sustituidos por una decoración basada en redes de rombos o sebkas. Aun así, tomaron del arte califal los arcos lobulados y los arcos apuntados.
Sevilla se convirtió en la capital de los almohades; en ella construyeron una gran mezquita de enormes dimensiones, aunque sin innovaciones constructivas respecto a periodos anteriores. En el s. XIV fue derribada casi por completo para construir un templo cristiano; de ella solo queda su alminar, la Giralda. Se comenzó a construir en el año 1184; fue construida en ladrillo y tiene planta cuadrada. Destaca por su escasa decoración, ya que únicamente utiliza las redes de rombos o sebkas. El interior está cubierto por bóvedas de arista y cuenta con una rampa que servía para acceder a las zonas superiores. La iluminación interior proviene del exterior gracias a sus ventanas gemelas de arcos de herradura con alfiz y, sobre todo, por un arco mayor y abultado.
También de este periodo se conserva la Torre del Oro, que en su origen fue una torre defensiva situada a orillas del río Guadalquivir.