La Areté en Platón: Tres Conceptos de la Virtud y su Evolución Filosófica
Enviado por Chuletator online y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 4,69 KB
Teoría Ética de Platón: El Concepto de Areté (Virtud)
La areté (virtud) es uno de los conceptos principales de la ética y la política de la antigua Grecia. Originalmente, significaba el conjunto de cualidades que distinguían a los aristócratas del resto: el valor del guerrero y las proezas físicas. Esto cambia cuando los sofistas pretenden enseñar la areté como un conjunto de habilidades y cualidades que hacen de uno un buen ciudadano y un buen político.
Platón, en sus diálogos, se interroga sobre la areté con la intención de mostrar una postura contraria a los sofistas. En el Menón, plantea si la areté puede enseñarse o no, donde el diálogo concluye diciendo que la areté no se puede enseñar, ya que es un don de la divinidad. Platón reflexiona sobre la areté en muchos de sus diálogos, donde nos encontramos tres maneras de referirnos a ella.
Las Tres Concepciones de la Areté
1. La Areté como Sabiduría (Conocimiento)
La primera concepción considera la areté como sabiduría y es el conocimiento de las Ideas, de tipo ético. Aparece en los diálogos y mantiene la tesis socrática de que el mal es efecto de la ignorancia y que es el conocimiento el que nos enseña el bien.
Sin embargo, algunos filósofos han criticado la postura socrática, aceptando que la condición necesaria para hacer el bien es conocerlo, pero equivocándose al decir que también es una condición suficiente. Esto cae en un exceso de racionalismo, pues para hacer el bien hay que querer hacerlo, lo cual requiere el concurso de la voluntad.
2. La Areté como Purificación
La segunda concepción tiene una influencia órfica y pitagórica. El mal es considerado como una enfermedad, y su cura no está en el conocimiento, sino en el castigo y la penitencia. Platón predica el castigo para quienes están manchados por el placer físico y el premio para quienes lo despreciaron.
Tanto en el Fedón como en el Fedro, el hombre virtuoso es aquel que purifica su alma de las pasiones y prescinde cada vez más del cuerpo para acceder al mundo de las Ideas. El alma se identifica con la razón, que debe purificarse liberándose del cuerpo si quiere alcanzar la verdad y la sabiduría.
- La Muerte y la Filosofía: La muerte es la liberación total del cuerpo, y la filosofía es considerada como una preparación para la muerte. El filósofo es quien aprende a morir y a estar muerto.
- El Verdadero Yo: El verdadero "yo" reside en el alma, no en el cuerpo, y por ello la virtud consiste en hacer a nuestra alma lo mejor posible.
3. La Areté como Armonía (Justicia)
La tercera concepción considera la areté como armonía. En el diálogo La República, el placer no es considerado una infección extraña, sino una parte necesaria de la vida que hay que moderar. El mal es fruto de un conflicto entre las tres partes del alma, donde se considera que hay un desequilibrio psicológico.
En el Filebo, Platón admitirá que la vida buena y virtuosa es una vida mixta en la que hay que saber aceptar el placer, pero con moderación.
La Justicia como Virtud Fundamental en La República
En La República, Platón nos habla de la justicia como la virtud fundamental, que es el acuerdo de las tres partes del alma. La armonía se produce cuando cada parte hace lo que le es propio:
- La parte racional debe ser prudente para guiar.
- La parte irascible debe tener fortaleza.
- Ambas partes controlan a la parte apetitiva con la templanza.
Esta situación se llama Dikaiosyne, que se traduce como justicia. Esta justicia se corresponde con la Idea del Bien, que es la causa de todo lo bello y recto. Además, está situada en los últimos confines del mundo de las Ideas, donde cuenta con poder de esencia y ser.
Conclusiones Posteriores
En los últimos diálogos, como el Timeo, Platón vuelve a los planteamientos del Fedón, donde el alma se encuentra posicionalmente unida al cuerpo, que actúa como cárcel y tumba del alma.
Para terminar, en Las Leyes encontramos lo que definitivamente piensa Platón de los seres humanos: somos como marionetas movidas por sus esperanzas, placeres y temores, y somos incapaces de gobernarnos a sí mismos. Por lo que la areté de la mayoría no surge del conocimiento, sino que puede surgir de un conjunto de ensalmos. En este diálogo, propone la pena de muerte para los ateos.