El Área Celta en la Península Ibérica: Orígenes, Cultura y Sociedad

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El Área Celta en la Península Ibérica

Colonizaciones Indoeuropeas

Se denomina indoeuropeos a los pueblos originarios de las estepas que, acuciados por la presión demográfica, emprendieron masivos movimientos de población hacia el sur de Europa, Próximo Oriente, Irán y la India. La presencia de indoeuropeos en la Península Ibérica se puede constatar al menos desde finales del segundo milenio; sin embargo, a partir del siglo VIII a.C. penetraron a través de los Pirineos nuevas oleadas, en esta ocasión de celtas procedentes de Europa Central y Occidente, que se asentaron en el interior y el oeste peninsular.

Estos nuevos pobladores conocían la metalurgia del hierro y la introdujeron en la Península. No obstante, su economía y su organización social y política estaban poco evolucionadas.

Pueblos Celtas Prerromanos

Se trata de pueblos indígenas que se habían fusionado con los invasores celtas y asumido su cultura. El área celta era menos evolucionada en todos los ámbitos, aunque muy heterogénea:

  • Pueblos del centro y oeste: Estaban más desarrollados cuanto más próximos se encontraban a los pueblos ibéricos.
  • Pueblos del norte (galaicos, astures, cántabros y vascones): Presentaban el nivel más bajo de desarrollo debido a su aislamiento geográfico.

Estructura Social y Económica

Su economía se basaba en una agricultura o ganadería poco evolucionadas; el comercio era escaso, no utilizaban moneda y el pillaje constituía una práctica frecuente. Sus estructuras sociales eran aún primitivas y se basaban en grupos de parentesco (clanes y linajes). Su organización política era de tipo preestatal: no existían gobernantes, sino cabecillas de ancianos cuyo poder se basaba en el prestigio personal y en normas establecidas por costumbre.

La Cultura Castreña

Esta cultura se extendió por el noroeste peninsular: Galicia, el norte de Portugal hasta el río Duero y el oeste de Asturias. Su peculiaridad radica en sus poblados fortificados, los castros, rodeados de murallas y generalmente situados en zonas elevadas.

En su interior se disponen, sin orden aparente, casas de perímetro circular construidas con muros de piedra y un techo cónico de paja o ramas. Sus habitantes vivían de la ganadería, la pesca y el marisqueo, destacando notablemente en el arte de la orfebrería, especialmente en oro.

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