Apoyo Psicológico y Emocional para Niños Hospitalizados y sus Familias

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Apoyo Psicológico para Padres de Niños Hospitalizados

La intervención con los padres es crucial para el bienestar del niño. A continuación, se detallan los aspectos fundamentales a trabajar:

  • Angustia de separación: Es vital que los padres acompañen al niño en todas las experiencias estresantes y permanezcan con él el máximo tiempo posible.
  • Afrontamiento y aceptación de la enfermedad: Los padres deben estar muy bien informados, ya sea por el personal sanitario o por otras fuentes fiables. Es beneficioso que se relacionen con otros padres en situaciones similares para compartir experiencias y apoyo.
  • Actitud hacia el niño: La actitud de los padres es muy importante. Se les debe orientar para evitar mostrar actitudes negativas delante de los niños, ya que pueden percibirlas y afectarles emocionalmente.
  • Familiarización con el entorno: Es necesario que los padres se familiaricen con el entorno hospitalario para poder, a su vez, ayudar al niño a familiarizarse con él, reduciendo así la incertidumbre y el miedo.
  • Concepto de muerte: Los padres deben reflexionar y opinar sobre qué ideas creen que tienen sus hijos acerca de la muerte. Es un tema que no se debe evitar, sino abordar con sensibilidad y honestidad, adaptándose a la edad del niño.
  • Manejo del estrés: Para mitigar el estrés, es fundamental que exista una comunicación fluida, clara y constante entre el equipo médico y los padres.

Intervención Psicológica con Niños Hospitalizados

El objetivo principal es fortalecer al niño durante el proceso de hospitalización, centrándose en los siguientes puntos:

  • Reducir la vulnerabilidad y el estrés del niño ante la hospitalización.
  • Potenciar la habilidad del niño para afrontar la ansiedad y el miedo asociados a los procedimientos médicos y al entorno desconocido.
  • Tener siempre en cuenta la individualidad del niño, adaptando la intervención a su nivel de funcionamiento cognitivo y desarrollo emocional.

Aspectos a Trabajar en la Primera Infancia (0-3 años)

  • Angustia de separación: Es importante que el niño disponga de varias figuras de apego seguras para poder compensar las ausencias temporales de alguna de ellas.
  • Sentimiento de autonomía y dependencia: Se debe facilitar que el niño realice algunas actividades cotidianas por sí mismo, fomentando su independencia dentro de lo posible.
  • Estimulación psicomotora y sensorial: Es beneficioso que manipule objetos seguros, proporcionarle estímulos sensoriales variados (música, texturas) y dejar que exprese sus sentimientos a través de su cuerpo y el movimiento.
  • Habilidades sociales y cognitivas: Se debe intentar que establezca relaciones con otros niños y cuidadores. Realizar juegos relacionados con conceptos básicos ayuda a mantener su desarrollo activo.

Aspectos a Trabajar en la Infancia Preescolar (3-6 años)

  • Fomentar la iniciativa del niño en actividades y juegos, siempre que no perjudique a otros.
  • Angustia de separación y conductas regresivas: Es crucial evitar la sobreprotección por parte de los padres para no fomentar la dependencia o el retroceso en habilidades ya adquiridas.
  • Concepto de muerte: Permitir que el niño verbalice sus temores y preguntas. Necesita sentir el contacto físico y estar acompañado para sentirse seguro.
  • Mantener las rutinas del niño lo más parecidas posible a las que tiene en su domicilio para proporcionar una sensación de normalidad y previsibilidad.

Recomendaciones Generales de Intervención

  • Utilizar y administrar los medicamentos prescritos de una manera correcta y, si es posible, involucrando al niño de forma lúdica.
  • Generar un entorno tranquilo y reducir el exceso de estímulos que puedan generar ansiedad o sobrecarga sensorial.
  • Permitir una cercanía completa de los padres cuando sea posible, especialmente durante procedimientos dolorosos o estresantes.
  • Explicar los procedimientos al niño de forma clara y adaptada a su edad para que pueda comprenderlos, reduciendo el miedo a lo desconocido.
  • Fomentar la autonomía y la toma de decisiones del niño en la medida de lo posible (por ejemplo, elegir qué pijama ponerse).
  • Estimular la interacción entre compañeros de habitación o sala para combatir el aislamiento.
  • Facilitar un entorno apropiado y seguro, con acceso a juegos y materiales adecuados para su edad.
  • Proporcionar y facilitar la terapia de juego como herramienta fundamental para la expresión emocional y el afrontamiento.

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