Antropología Agustiniana: Cuerpo, Alma y Pensamiento de San Agustín

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Introducción a la Antropología Agustiniana

San Agustín de Hipona fue un filósofo muy importante en los comienzos del cristianismo. En sus obras abordó cuestiones como el pecado original o el libre albedrío; además, tuvo una gran influencia en la posteridad, especialmente durante la época medieval. La filosofía del autor se vio inspirada especialmente por Platón y Aristóteles, aunque cabe destacar que la patrística también tuvo un papel importante, dado que marcó el comienzo del cristianismo. Una de sus obras más importantes fue “La ciudad de Dios”. El problema filosófico de esta época versaba sobre el conflicto entre la razón y la fe. A continuación, trataremos la naturaleza del alma, el cuerpo y la relación entre ambas.

La Naturaleza del Ser Humano

La antropología agustiniana se vio influenciada principalmente por Platón, dado que, al igual que el dualismo antropológico platónico, el ser humano está compuesto por cuerpo y alma. Lo que destaca en la filosofía de San Agustín de Hipona es el hecho de que el ser humano es creado a imagen y semejanza de Dios; además, se comprende desde la interioridad, es decir, que es un ser que ama todo lo amado en su interior.

El Alma Racional y sus Facultades

Por una parte, el autor considera que el único ser que posee un alma racional es el humano, dado que son los únicos capaces de conocer. La característica principal del alma agustiniana son las tres facultades que presenta, las cuales coinciden con las tres personas de la Trinidad y podrían relacionarse con las funciones del alma platónica.

Una diferencia entre el dualismo antropológico aristotélico y el agustiniano es el hecho de que el alma es única y capaz de desligarse del cuerpo, dado que aspira a la salvación a través de la Gracia de Dios. Además, esta rechaza la teoría de la reencarnación platónica. Cabe destacar que esta es inmortal y no es eterna, puesto que no preexistió en ningún lugar.

El Cuerpo: Materialidad e Imperfección

Por otra parte, el cuerpo es material e imperfecto, además de mortal. Este fue creado por Dios, al cual podríamos relacionarlo con el demiurgo, puesto que Dios es perfecto y habita en el mundo celestial. Esto haría de Él el conocedor de la perfección, del mismo modo que el artesano platónico. El cuerpo, al no estar en el mundo celestial, es corruptible, al igual que en la antropología platónica como en la aristotélica, aunque a diferencia de esta última, el cuerpo se encuentra separado del alma.

También es importante resaltar el hecho de que el cuerpo es empleado como instrumento por el alma para conseguir la salvación eterna.

Relación entre Cuerpo y Alma

Finalmente, como hemos visto anteriormente, el autor mantiene el dualismo platónico como fuente de inspiración, dado que el ser humano está formado por cuerpo y alma, a pesar de que en la filosofía agustiniana el cuerpo y el alma van por separado. Cabe destacar que tanto el cuerpo como el alma han sido creados simultáneamente por Dios.

Para Agustín, las sensaciones externas son recibidas por el individuo mediante estímulos externos, los cuales son percibidos por el cuerpo. En cambio, el alma produce una imagen, la cual corresponde con el supuesto estímulo. La acción entonces es realizada por el alma. Es notable remarcar el hecho de que en el alma es el lugar donde la iluminación divina aparece.

Conclusión

A lo largo de la exposición hemos tratado el alma, de la cual hemos podido apreciar su relación con el alma platónica y aristotélica a pesar de sus diferencias; y el cuerpo, que, al haber sido creado por Dios, es usado por el alma como instrumento de apoyo para conseguir la salvación eterna. Finalmente, hemos concluido con la relación entre el cuerpo y el alma agustiniana, los cuales reciben estímulos, aunque es destacable el hecho de que el cuerpo se encarga de los estímulos externos y el alma da lugar a la iluminación divina.

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