Análisis del Bienio Republicano en España
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Introducción
Durante el primer bienio republicano se llevaron a cabo importantes reformas que polarizaron la vida política española. El régimen republicano topó con la resistencia y la oposición de los sectores más directamente afectados, que poco a poco fueron reorganizando la derecha. Por otro lado, promovieron una oleada de conflictividad, alentada por la incidencia del paro y las duras condiciones de vida. En este ambiente, el presidente Alcalá Zamora retiró su confianza a Azaña, quien dimitió. Se convocaron elecciones generales y a ellas concurrió una izquierda desunida y una derecha coaligada en la CEDA. Los resultados dieron mayoría a la derecha.
El bienio de centro derecha o conservador
En las elecciones de noviembre, la CEDA fue el partido más votado, pero no logró la mayoría absoluta, por lo que se tuvo que unir al Partido Radical de Lerroux. Este bienio de centro-derecha se caracterizó por la anulación de las reformas del periodo anterior, por lo que fue llamado bienio negro por la izquierda. Su actuación política se reflejó en las siguientes decisiones:
- Aprobación de una amnistía para los civiles y militares sublevados con Sanjurjo.
- Aprobación de un presupuesto para el clero y posibilidad para la iglesia de poder ejercer la enseñanza.
- Revisión de la Ley Agraria, elaborando una Ley de Reforma de la Reforma Agraria que anulaba las expropiaciones.
- Obstaculización del sistema de Autonomías.
El viraje conservador de esta época tuvo como consecuencia la radicalización de un sector del PSOE y la UGT. Su ala más izquierdista proponía no volver a colaborar más con las fuerzas burguesas y propiciar una revolución social. La radicalización de la izquierda y la proliferación de huelgas y conflictos llevaron a la CEDA a endurecer sus posiciones. Lerroux accedió, dándoles tres ministerios a la CEDA.
La revolución de octubre de 1934
La entrada de la CEDA en el gobierno fue percibida por la izquierda como un intento de destruir la República y decidieron recurrir a la fuerza para evitarlo. A pesar de todo, el movimiento tuvo especial gravedad en Cataluña y Asturias. En Cataluña, Companys proclamó el estado catalán dentro de la república federal española. Los miembros del gobierno autónomo fueron encarcelados y el estatuto suspendido. En Asturias, los mineros protagonizaron una revolución social fruto del acuerdo de la alianza obrera. Las consecuencias de los sucesos fueron importantes. La influencia de la CEDA en el gobierno aumentó. Gil Robles, ministro de la guerra, se rodeó de militares de prestigio: a Franco se le dio la Jefatura del estado mayor central, y al general Mola se le hizo jefe del ejército de África. Se permitió a la derecha fascista actuar contra la izquierda y la República. En el verano, la CEDA presentó un anteproyecto para modificar la constitución ante las Cortes, que recogía la abolición del divorcio y un respaldo al derecho a la propiedad privada.
El triunfo del frente popular
Ante las elecciones de febrero de 1936, se formaron dos bloques claramente diferenciados, con lo cual la vida política española quedó polarizada y dividida entre fuerzas de izquierda y de derechas. Los partidos de izquierda se unieron en el frente popular y los de derechas lograron formar el bloque nacional, en el que se integraban fuerzas de derechas como la CEDA, los monárquicos y los tradicionales. El frente popular obtuvo un 48% de los votos y la derecha un 46,5%. El nuevo gobierno, presidido por Azaña, inmediatamente tomó las medidas acordadas por la coalición de izquierdas: se decretó una amnistía y se obligó a muchas empresas a readmitir a obreros despedidos por las huelgas. De nuevo se reanudó el proceso de reforma agraria. Se frenaron los rumores de un posible golpe de Estado apartando a generales. Había dos tendencias en el frente popular: los partidarios del reformismo democrático y los favorables a iniciar un proceso revolucionario que se habían unido coyunturalmente para luchar contra el fascismo. Se forzó la salida de Alcalá Zamora, sustituido por Azaña, pasando a ser jefe del gobierno Casares Quiroga.
Conclusión
El triunfo del frente popular fue considerado una señal de alarma para los grupos sociales. Por ello, intentaron preparar una alternativa al régimen constitucional: dentro del ejército, que materializaron un acuerdo para realizar un alzamiento que restableciese el orden. El general Mola fue el director del plan: había que organizar un pronunciamiento simultáneo. El pronunciamiento sería muy violento contra las fuerzas de izquierda para conseguir una derrota rápida y contundente. La CEDA proporcionó dinero. También contaban con el apoyo de las milicias políticas del carlismo y el falangismo. El 13 de julio, el asesinato del teniente de la guardia José Castillo, cometido el día anterior, fue seguido por el asesinato de José Calvo Sotelo, jefe de la monárquica. Como la conspiración ya estaba planteada, este detonante hizo estallar el golpe de estado del 17 de julio desde Marruecos, que fracasaría. Se abría con ello un período de guerra que duraría tres años.