Almas, orden y teleología: Platón, Aristóteles y la ciencia moderna

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Almas y funciones: Platón y Aristóteles

Platón distingue tres partes en el alma: la racional, la irascible y la concupiscible. La parte racional es exclusiva del ser humano y permite conocer el mundo de las Ideas. Para Aristóteles, en cambio, existen tres tipos de alma según las funciones:

  • Vegetativa (plantas).
  • Sensitiva (animales).
  • Racional (humanos): permite entender, elegir libremente (voluntad) y formar hábitos virtuosos.

Según Aristóteles, la finalidad de la ética es lograr la eudaimonía, la felicidad entendida como una actividad del intelecto en conformidad con la virtud. La parte más divina que hay en nosotros es el intelecto, y vivir bien consiste en actualizarlo plenamente mediante la razón y la virtud.

Evolución, humillaciones y la distinción humana

La teoría de la evolución de Darwin explica que el ser humano no es un ser separado del resto de la naturaleza, sino parte de ella, con un origen evolutivo común. Freud hablará luego de las "tres humillaciones": la cosmológica (Copérnico), la biológica (Darwin) y la psicológica (el inconsciente), que cuestionan la superioridad absoluta del ser humano. Aun así, la capacidad racional, moral y cultural sigue siendo aquello que lo distingue del resto de seres vivos.

Presocráticos y la cuestión del cambio

Los presocráticos reflexionaron sobre este problema fundamental. Para Heráclito, todo fluye: la realidad es cambio constante. Sin embargo, no se trata de un caos, porque existe el logos, una ley racional que ordena ese cambio. Parménides, en cambio, defendía que el cambio es una ilusión y que el ser es único, inmutable y eterno.

Soluciones posteriores: Nous, Ideas y formas

Para reconciliar estas posturas, algunos filósofos posteriores hablaron de principios ordenadores, como el Nous de Anaxágoras, que introduce inteligencia en el cosmos. Platón ofrece una solución ontológica: hay dos mundos. El mundo sensible es cambiante y parece caótico, pero está ordenado porque participa del mundo inteligible, donde existen las Ideas perfectas y eternas. El desorden del mundo físico se explica porque este solo participa imperfectamente de esas Ideas.

Aristóteles rechaza la idea de un mundo aparte. Para él, las Formas no están fuera de las cosas, sino dentro de ellas: todo ser tiene forma y materia, y los cambios se explican mediante el paso de potencia a acto.

Teleología, metafísica y ciencia moderna

La naturaleza no es caótica porque cada cosa tiene una finalidad (teleología) y tiende hacia su realización. En la cosmología aristotélica se afirma que cada elemento tiene un lugar natural, y que los astros están compuestos por éter, un elemento perfecto y eterno.

La metafísica, llamada así por situarse "después de la física" (del término griego meta, que indica posición posterior), estudia el ser en cuanto ser. Esta disciplina trata justamente del orden profundo de la realidad, explicando por qué, pese al cambio, existe estabilidad.

En la ciencia actual predomina una visión mecanicista en muchos campos, aunque también se retoman ideas teleológicas en biología evolutiva o en teorías de sistemas.

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