Almanzor y Medinat al‑Zahra: ampliaciones, arquitectura y hallazgos en la Córdoba omeya
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Almanzor — Ampliación (año 977)
Almanzor. Ampliación: año 977. Amplía el oratorio y el patio hacia el este. Desde el punto artístico no aportó ninguna novedad. En el muro del lado oriental abrió arcos de comunicación y dejó estos testigos a modo de pilastra para fortalecer la estructura.
Son arcos dobles que, ahora con las restauraciones, han salido a la luz; también aparecieron trozos de las puertas de Al‑Hakam II. Cuando se conquista la mezquita, en la ampliación de Almanzor se colocan más capillas cristianas. No se destruyen las arquerías, sino que en aquellos espacios donde se encontraba una capilla para enterramiento se colocaba un arco apuntado, cristianizando el espacio sin destruir lo anterior.
Arcos y cronología
Son arcos enlucidos; se piensa que son de época almohade. En el ángulo de la ampliación de Almanzor encontramos una capilla cristiana: es un espacio fascinante donde vemos todos los momentos artísticos que han pasado por ella. Tiene bóvedas góticas y pinturas renacentistas y barrocas, aunque su estructura es islámica: es la capilla del Sagrario.
Las puertas de Almanzor siguen el mismo esquema que las de Al‑Hakam II.
Medinat al‑Zahra — Fundación, esplendor y abandono
Del año 936. Se asienta sobre un asentamiento previo. En el año 941 se lleva a cabo el primer sermón en la mezquita aljama de Medinat al‑Zahra. En 955 sabemos que se trabaja el salón rico de Medinat al‑Zahra. En época de Al‑Hakam II se llevó a cabo una remodelación urbana que afectó a las calles y a algunas viviendas en la terraza superior de la ciudad de Medinat al‑Zahra.
En el año 1010 Medinat al‑Zahra se incendió y se convirtió en una cantera. La ciudad fue acumulando niveles encima y se convirtió en una montaña; ahí estuvo hasta que, en el siglo XVIII, la traducción de un texto árabe y las coordenadas geográficas que indicaba llevaron a la conclusión de que esa ciudad podría encontrarse en una montaña situada a las afueras de Córdoba.
En el siglo XIX comienzan investigaciones más serias. En 1910 Ricardo *** Bosco comenzó las excavaciones; también se lo debemos a Félix Hernández, Manuel Gómez Moreno (bautizó al salón rico con ese nombre) y a Antonio Vallejo (dio a conocer gran parte de los edificios de la terraza superior de Medinat al‑Zahra).
Era un proyecto muy ambicioso de Abd al‑Rahman III, como recuerdo de los grandes palacios de Samarra, con la presencia constante de jardines de crucero a partir de las excavaciones. De lo que fue Medinat al‑Zahra conocemos aproximadamente una décima parte.
Se componía de tres niveles escalonados, tres grandísimas terrazas. En la primera estaba la medina; en la segunda, las zonas ajardinadas; y en la superior, el alcázar: las grandes residencias señoriales, las viviendas de los grandes mandatarios, la corte y los salones de recepción. Junto a la ampliación de Al‑Hakam II y la mezquita de Córdoba, se refiere al arte cordobés —al arte musulmán del siglo X— como una época esplendorosa. La mezquita de Córdoba y Medinat al‑Zahra se convirtieron en campos de prueba de este siglo y en lugares de experimentación arquitectónica.
Los edificios más importantes
- Salón rico (o salón de recepción) y el salón grande. Lo más significativo de estos salones —sobre todo del salón rico— es que presentan una planta basilical como esquema a utilizar para las grandes salas de recepción. Esto pasará después al resto de la arquitectura andalusí.
- La mezquita mayor o aljama de Medinat al‑Zahra. Situada al norte, estaba conectada con los grandes salones a través de un supuesto sabat para entrar a la zona de la maqsura.
- Zonas de viviendas. Existen hasta cuatro tipos diferentes de casas. Aparece un modelo que se va a utilizar constantemente en el arte islámico: el modelo basado en la casa de la Alberca. Es una novedad y marcará un patrón para todas las casas posteriores.
- Accesos. El acceso a la ciudad se hacía mediante unos portones; se piensa que uno de ellos era la entrada principal.
Notas finales
Medinat al‑Zahra y las intervenciones en la mezquita de Córdoba muestran cómo la arquitectura y la urbanística del califato omeya evolucionaron y se adaptaron a nuevas necesidades políticas y sociales. Las excavaciones y las restauraciones recientes han permitido recuperar elementos estructurales y decorativos que esclarecen la compleja historia de transformaciones —islámicas y cristianas— que sufrieron estos conjuntos monumentales.