La Alienación del Trabajo en Marx y la Crítica Contemporánea a la Meritocracia
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La Alienación del Trabajo en el Capitalismo: La Perspectiva Marxista
El problema filosófico central planteado es la relación intrínseca entre el capitalismo y la alienación del trabajador, específicamente con respecto al producto de su trabajo y a su propia actividad vital.
Tesis sobre la Objetivación y el Extrañamiento
Las tesis sostenidas, junto con sus argumentos, se centran primero en la objetivación y el extrañamiento que caracterizan al trabajador. Marx afirma que existe una relación inversamente proporcional entre la producción y la capacidad de consumir del trabajador.
Esta relación inversa se ilustra mediante varios paralelismos que demuestran la deshumanización inherente al proceso productivo capitalista:
- Entre el valor de lo que se produce y la carencia de valor del trabajador.
- Entre lo acabado del producto y la deformidad del trabajador.
- Entre la civilización y la barbarie.
- Entre el espíritu y la naturaleza.
Crítica a la Economía Política
En segundo lugar, Marx afirma que en la época de la Economía Política (la de los economistas liberales y la Revolución Industrial) se oculta la realidad de la alienación, porque no se observa la relación inmediata entre el trabajador y la producción. No se mira en la dirección adecuada, porque para Marx es aquí donde se crea la riqueza y se genera la ganancia, no en el mercado.
Esta afirmación se refuerza de un modo retórico, aludiendo de nuevo a la misma relación inversa: el trabajo capitalista produce palacios para los ricos y chozas para los pobres, belleza y deformidades, espíritu y cretinismo. También se menciona el problema de las máquinas como acelerador de este proceso.
Finalmente, Marx añade que la relación del rico con la producción es solo una consecuencia de cómo se organiza a los trabajadores.
El Trabajo como Esencia Humana
En cuanto a situar la problemática en el conjunto de la filosofía del autor, esta se encuadra dentro de la teoría de la alienación, que a su vez surge del análisis del trabajo industrial y la crítica del modo de producción capitalista.
Marx entiende el trabajo como aquello que caracteriza al ser humano, lo que nos permite realizarnos en nuestra relación con la naturaleza y con otros seres humanos, puesto que todas las relaciones sociales vienen determinadas por los modos de producción.
La Crítica Contemporánea: Michael Sandel y la Tiranía del Mérito
Recientemente ha levantado polémica La tiranía del mérito, el libro de Michael Sandel que critica el concepto de meritocracia. Lo que ganan los directivos de grandes empresas es desproporcionado con respecto a las rentas del trabajo, y no es por mérito, sino por la naturaleza capitalista de las relaciones económicas. Buena parte de lo que cobran deriva de las rentas del capital, no de su trabajo.
Meritocracia versus Apropiación
Conceptos como el de meritocracia no explican tan bien la desigualdad como la “apropiación del trabajo ajeno”. La movilidad ascendente por mérito se trampea de muchas maneras y es un concepto “burgués”.
Según Sandel, “en una sociedad meritocrática los ganadores deben creer que se han ganado el éxito gracias a su propio talento y esfuerzo”, ocultándose qué tipo de factores materiales o relativos al sistema de producción nos sitúan en una clase social. Las posiciones y los roles sociales también se producen materialmente.
El Papel de la Meritocracia en la Desigualdad
La meritocracia no busca acabar con las desigualdades, sino solo que algunos pobres asciendan o sean “reclutados” para sumarse a las clases dominantes y comportarse igual. Esto ha ocurrido siempre, piensa Marx, y sigue ocurriendo, ya sea en el mundo de la empresa, la política, la cultura o el deporte.
Esta dinámica se refleja también en el sistema educativo actual en España, entendido como sistema de producción de fuerza de trabajo, basado en la segregación, así como en el sistema de acceso a las pocas plazas públicas que quedan en la red universitaria. Este sistema se ha convertido, como dice Sandel, en una gigantesca “máquina clasificadora” que “afianza los privilegios” y fomenta actitudes ante el éxito que son corrosivas para la democracia.